El Papa fue blando en Ecatepec, opinan, aunque algunos prevén que se endurezca su discurso

14/02/2016 - 4:56 pm

Aunque el Pontífice católico se ha expresado sobre la corrupción, la violencia, los migrantes, la desigualdad o la exclusión, algunos creen que el mensaje ha sido más bien débil, opaco. Pero Javier Sicilia, por ejemplo, consideró que Francisco aún puede endurecer su discurso.

Un hombre duerme, cubierto con una manta con la imagen del Papa Francisco. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo
Un hombre duerme, cubierto con una manta con la imagen del Papa Francisco. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

Ciudad de México a 14 de febrero (SinEmbargo).– El mensaje que ha dado el Papa Francisco durante sus primeros dos días en México ha sido duro e importante para visibilizar la realidad del país, dijo Javier Sicilia Zardain, líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD). El poeta destacó además que la visita de Francisco es hasta ahora incómoda para el Estado mexicano y, se prevé que en su gira por Chiapas, Michoacán y Ciudad Juárez, endurezca su discurso.

“Dadas las condiciones en las que viene el Papa, como representante del Estado y de Dios, es un hombre que se mueve entre dos aguas y en una línea muy difícil, pero lo que expresa fuerte, es importante para la realidad del país. Es una visita incómoda para él y para el Estado. Conociendo a Francisco, hubiera querido ser más radical, pero ha sido certero en el tema y no lo ha dejado de tocar”, dijo.

Otros coinciden en que el Papa quizás se quedó corto.

La coordinadora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, María de la Luz Estrada, se mostró satisfecha con el mensaje que el Papa mandó el sábado a la jerarquía católica y política para que no se dejaran corromper y se acercaran más a los creyentes, pero echó en falta un discurso más contundente en Ecatepec.

“Lamentamos que no hubiera un mensaje fuerte de solidaridad a las familias de víctimas de feminicidios y desapariciones” ni referencias “a la discriminación de las mujeres”. “Se está quedando en lo general ante problemas muy concretos y eso es lo que quieren las autoridades. Todavía siento que nos debe esa palabra”, dijo a Associated Press.

Lucía Ramírez, una maestra de 47 años, coincidía aunque era menos crítica. “Tiene razón el Papa en lo que le dice a nuestros obispos y nuestros políticos. Somos gente buena, trabajadora y valiente pero los traficantes de muerte se han apoderado de Ecatepec y de México. Como él dice, con el diablo no se dialoga, porque vamos a perder siempre, sino que se le combate con amor al prójimo y siendo mejores personas”, afirmó bajo el intenso sol.

“Los males que ha enumerado el Papa se extienden incluso dentro de las propias familias”, dijo otra señora, María Luz Peña, de 63 años que también siguió la celebración del domingo a la que asistieron unas 300,000 personas.

Francisco convocó a los mexicanos a trabajar para lograr un país de oportunidades y evitar así la necesidad de emigrar, de ser explotado, padecer pobreza o caer en manos del crimen. En la oración del Angelus, convocó a que México se convierta en “una tierra que no tenga que llorar a hombres y mujeres, a jóvenes y niños que terminan destruidos en las manos de los traficantes de la muerte”.

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Cientos de miles de personas llegaron para la misa en Ecatepec, en el Estado de México y que ha padecido un recrudecimiento de la inseguridad. Las mujeres es uno de los sectores más vulnerables.

El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio ha documentado al menos 1,554 mujeres desaparecidas desde 2005 solo en el Estado de México.

Francisco no pudo ser más claro sobre los riesgos que a su juicio enfrenta la gente frente al demonio, que siempre ha vinculado sobre todo a los corruptos. “Metámoslo en la cabeza: con el demonio no se dialoga, no se puede dialogar porque nos va a ganar siempre”, dijo el pontífice al improvisar por unos minutos durante su homilía en Ecatepec.

“Solamente la fuerza de la palabra de Dios lo puede derrotar”, dijo.

“El Papa no va a cambiar las cosas, pero al menos tocará el corazón de quienes hacen daño e intentan destruir el país”, dijo Graciela Elizalde, una indígena mazahua de 35 años, que llegó desde las seis de la tarde del sábado para asistir a la misa.

“Él es mensajero de la paz porque precisamente eso es lo que necesita México, no sólo Ecatepec”, dijo.

“Viene a Ecatepec porque aquí lo necesitamos: han aumentado mucho los secuestros, los robos y la droga, y trae su aliento”, comentó Ignacia Godínez, un ama de casa de 56 años. “Su mensaje llegará a quien lo necesita, para que sepan que somos más los buenos que los malos”.

Junto a ella, su hija Alejandra Gallardo, de 23 años, dijo que le gusta que el Papa sea una persona que “no anda con rodeos, sino que enfrenta los asuntos de forma directa y sin palabras bonitas”.

A su paso por el seminario donde tuvo una comida privada este domingo, el Papa dejó una dedicatoria escrita a los futuros sacerdotes en la que los instó a no ser “clérigos de Estado”.

“Que todos los que, en esta casa se preparan al presbiteriado, tengan presente siempre a Jesucristo, El Señor y a Su Madre Santísima. Que Ellos los preparen para ser pastores del pueblo fiel a Dios y no ‘clérigos de Estado’. Francisco”.

Una foto de la dedicatoria fue tuiteada por el padre Antonio Spadaro, un religioso muy cercano al pontífice.

Mujeres indígenas sentadas en taburetes mientras esperaban a que el Papa Francisco pasara en su camino hacia la Basílica de la Virgen de Guadalupe, en Ciudad de México, el sábado 13 de febrero. Foto: Rebecca Blackwell, AP
Mujeres indígenas sentadas en taburetes mientras esperaban a que el Papa Francisco pasara en su camino hacia la Basílica de la Virgen de Guadalupe, en Ciudad de México, el sábado 13 de febrero. Foto: Rebecca Blackwell, AP

MÁS DURO

Javier Sicilia se refirió a la corrupción, un problema en el que el Pontífice ha insistido durante su gira, culpable de los principales males que vive México: narcotráfico, violencia, inseguridad y pobreza.

“Esperamos que ese discurso se endurezca más y que ayude a conmocionar al país”, destacó el poeta y activista por los derechos humanos.

El sábado pasado, durante la recepción oficial en Palacio Nacional, ante el Presidente y la crema y nata de la clase política en México, el Pontífice habló de los grandes problemas de México.

“Cada vez que buscamos el camino del privilegio o el beneficio de unos pocos en detrimento del bien de todos, tarde o temprano, la vida en sociedad se vuelve un terreno fértil para la corrupción, el narcotráfico, la exclusión de las culturas diferentes, la violencia e incluso el tráfico de personas, el secuestro y la muerte, causando sufrimiento y frenando el desarrollo”, dijo Francisco.

Y este domingo repitió la dosis en Ecatepec, Estado de México, el municipio con la mayor población en el país [más de 1 millón 600 mil habitantes, de acuerdo con el reporte de 2014 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi)], criticando la corrupción, el abuso de quienes aprovechan el esfuerzo de los demás y la vanidad y soberbia del poder.

El Papa Francisco condenó en su homilía las tres tentaciones que “buscan degradar y degradarnos” como sociedad y, nuevamente, destacó el daño que la corrupción hace a las familias.

“[La riqueza] es tener el pan a base del sudor del otro o hasta de su propia vida. Esa riqueza que es el pan con sabor a dolor, amargura, sufrimiento. En una familia o una sociedad corrupta ese es el pan que se les da de comer a los propios hijos”, dijo ante miles de personas que lo escucharon.

Ecatepec es el municipio más violento y el lugar más peligroso para ser mujer, pues en los últimos nueve años la tasa de feminicidios se disparó 140 por ciento. Durante 2013 y 2014 fueron asesinadas 110 mujeres de acuerdo con las últimas cifras del Inegi [Instituto Nacional de Estadística y Geografía]. En 2015 fueron muertas otras 38.

Esta foto del 19 de enero de 2015, muestra una vista de las casas sobre una colina en Ecatepec, un barrio en las afueras de la Ciudad de México. El Papa Francisco celebró este 14 de febrero una misa aquí. Según el Observatorio Nacional del Feminicidio, al menos 1,554 mujeres están desaparecidas desde 2005 sólo en el Estado de México. Foto: Eduardo Verdugo, AP
Esta foto del 19 de enero de 2015, muestra una vista de las casas sobre una colina en Ecatepec, un barrio en las afueras de la Ciudad de México. El Papa Francisco celebró este 14 de febrero una misa aquí. Según el Observatorio Nacional del Feminicidio, al menos 1,554 mujeres están desaparecidas desde 2005 sólo en el Estado de México. Foto: Eduardo Verdugo, AP

MERECIDA REPRIMENDA A OBISPOS

El Pontífice también endureció su discurso a los obispos mexicanos.

El sábado les pidió en su reunión en la Catedral Metropolitana “no tengan miedo a ser transparentes”, y les habló sobre la necesidad de que el Episcopado resuelva sus problemas de frente y a la cara.

“Solamente una valiosa conversión pastoral, y subrayo conversión pastoral de nuestras comunidades, puede buscar generar y nutrir a nuestros actuales discípulos, por tanto, es necesario para nosotros pastores superar la tentación de la distancia”, dijo el Pontífice, para después por un momento dejar de leer y levantar la vista hacia los obispos presentes, “y dejo a ustedes hacer un catálogo de todas las diferencias que puedan existir en esta conferencia episcopal. No las conozco”.

Francisco exigió a los obispos que “no minusvaloren el desafío” que el narcotráfico representa para la “sociedad mexicana”, incluida la Iglesia. Pero también los conminó a ser “de alma transparente, de rostro luminoso”.

“No tengan miedo a la transparencia. La Iglesia no necesita de la oscuridad para trabajar. Vigilen para que sus miradas no se cubran de las penumbras de la niebla de la mundanidad; no se dejen corromper por el materialismo trivial ni por las ilusiones seductoras de los acuerdos debajo de la mesa”, aconsejó.

Para Javier Sicilia, el clero mexicano “se merece” la reprimenda: “esperemos que ese regaño que les dio el Papa, los lleve a no ser funcionarios de una Iglesia que tiene componendas con el poder”, dijo.

–Con información de Jacobo García y Nicole Winfield, Associated Press