Lic. Jorge Zepeda Patterson

Director general Sinembargo.mx

Rechazo categóricamente las insinuaciones de cualquier relación personal deshonesta con la señora Rocío Rojo Becerra.

A Rocío Rojo la conozco desde el año 2002 cuando como artista expuso una colección fotográfica de su autoría en la Galería del Centro Cultural de la Embajada de México en Costa Rica, actividad que como la mayoría de las que ahí se realizaron durante mi gestión como embajador, inauguré en compañía de mi esposa.

El profesionalismo y la calidad de su trabajo tanto en Notimex, como en el Senado de la República, están ampliamente documentados y acreditados, y pueden ser verificados en cualquier momento.

Pensar que una mujer sólo puede conseguir trabajo y sostenerse en él a base de “favores” me parece indignante y reprochable.

Desconozco personalmente la Averiguación Previa AP/PGR/FEVIMTRA/031/2013, que motivó al agente del Ministerio Público de la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas (FEVIMTRA) a dictar las medidas de protección que se encuentran debidamente fundadas en las disposiciones legales aplicables y aún si la conociera estaría impedido por ley a divulgarla. En todo caso, dichas medidas dejan al señor Roberto Garza Iturbide en la más amplia disposición jurídica para combatirlas e impugnarlas por la vía jurisdiccional.

El artículo refiere que el señor Garza ha recibido citatorio para presentarse ante un juez; insisto, desconociendo personalmente los pormenores del caso, puedo garantizarle que es ahí, ante el juez, donde podrá hacer valer lo que a su derecho convenga.

Igualmente ante las instancias competentes podrá denunciar y probar cualquier conducta deshonesta o delictiva que sea de su conocimiento sobre mi desempeño en la gestión pública.

Las insinuaciones y acusaciones sin fundamento vertidas me dan pauta para reiterar, por un lado, que hay leyes e instituciones pendientes de garantizar a la mujer una vida libre de violencia y, por otro, que hay leyes e instituciones que pueden y deben hacerse valer cuando se vulneran los derechos, y esto mismo vale para la señora Rojo como para el señor Garza, pero sobre todo para su hija.

Es cuestionable la ética que no repara en el daño moral que se causa con difundir infundios y pretender litigar en los medios lo que se debe probar en los tribunales.

En el artículo se señala que el señor Garza está asistido por un prestigiado abogado, sin duda él podrá orientar correctamente la defensa de sus intereses.

Creer que una mujer sólo puede obtener un trabajo o acceso a la justicia mediante “favores” es desgraciadamente el problema de muchos. Cuando se denigra a la mujer así, sólo me queda la obligación de empeñarme más por el rescate de la igualdad y la dignidad de la mujer.

Atentamente

Lic. Ricardo García Cervantes 

VER MÁS INFORMACIÓN AQUÍ