Casos de pederastia en el mundo ocurrieron con la protección de la Iglesia. Foto: Cuartoscuro

Una serie de casos de pederastia en el mundo ocurrieron con la protección de la Iglesia, según ha quedado al descubierto hasta por la misma Iglesia Católica. Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México, 14 de abril (SinEmbargo).- El padre Nicolás Aguilar obligó a Sergio Sánchez Merino -cuando tenía 12 años- a realizarle sexo oral argumentando que si no lo hacía, él o su mamá podrían morir.

Primero se acercó al niño y le pidió que lo tocara porque tenía un tumor en el estómago, luego se desabrochó el pantalón y le obligó a tocarle el miembro. Después abusó de él.

Sergio denunció a su agresor con el cardenal Norberto Rivera Carrera en 1997, pero en lugar de entregarlo ante las autoridades, Rivera lo protegió y sumó el caso del menor a una larga lista que el cura tenía en su haber.

En total se acusa a Nicolás Aguilar de haber violado a 200 niños, gracias a que la Iglesia Católica siempre lo protegió.

De acuerdo con el informe “Pederastia Clerical de Mexicanos en México y en otros países 1944-2013” realizado por organizaciones civiles y activistas mexicanos, Sergio denunció a su abusador y también a Norberto Rivera por encubrimiento de abuso sexual, pero la demanda fue desechada por falta de jurisdicción competente.

Lo mismo le sucedió a Joaquín Aguilar Méndez, quien tenía 13 años cuando el párroco de San Antonio de las Huestas, Estado de México, Nicolás Aguilar lo violó en la rectoría donde dormía, aledaña a la iglesia, mientras se oficiaba una misa.

Era acólito y entre los aromas del incienso, el cura acusado de pederastia en Estados Unidos y recién egresado de una Clínica del Apostolado Católica donde combatía su homosexualidad, pederastia y alcoholismo,  lo olfateó y después de varios meses de conocerlo, lo violó y acusó al sacristán del delito.

“Él mismo fue quien le dijo a mis padres que me habían violado, pero les dijo que fue el sacristán, entonces yo hablé y dije la verdad. Desde ese momento fui víctima del Ministerio Público y de la gente de la comunidad, que me despreciaba por haber denunciado a Nicolás”, dijo Joaquín.

Joaquín es ahora un hombre de 33 años y está al cargo de la oficina de la Red de Sobrevivientes de Abuso Sexual por Sacerdotes (SNAP) y asegura que el cura que abusó sexualmente de él, lo hizo también con unos 200 niños más.

El análisis de las organizaciones mexicanas para el Comité de los Derechos del Niño de la Organización de la Nacionales Unidas (ONU) detalla que Nicolás Aguilar violó a niños en Los Ángeles California, Estados Unidos, en Puebla y en el  Estado de México sistemáticamente a los largo de sus 30 años como sacerdote y fue encubierto por la Iglesia Católica.

VÍCTIMAS DE NICOLÁS AGUILAR

Cardenal Norberto Rivera solapó muchos abusos sexuales a niños, denuncia ONG. Foto: Cuartoscuro

El Cardenal Norberto Rivera Carrera solapó muchos abusos sexuales a niños, denuncia ONG. Foto: Cuartoscuro

En 1997, de acuerdo con el informe firmado por varios organismos de la sociedad civil mexicana, salieron a la luz pública las denuncias de 60 niños de Sierra Negra, Puebla, extremadamente pobres, que también fueron abusados.

“Consta en actas que las víctimas del P. Aguilar que provienen de Sierra Negra son extremadamente pobres. Las madres de los pequeños no saben ni leer ni escribir y estaban establecidas junto a sus familias en colonias marginadas de la zona”, cita el documento publicado por el periódico La Jornada.

Efrén Alva Cortez, Felipe Vadallares Rivera y decenas más fueron abusados por Nicolás Aguilar, de acuerdo con el documento. Aunque se denunció, finalmente no se ejerció ninguna acción penal en contra del cura.

“El proceso de los Niños de Sierra Negra duró un total de cuatro años y reposa en archivos bajo el número 6/1998. El párroco fue sentenciado a un año de prisión por ‘ataques al pudor’. Sin embargo, el cura nunca fue encarcelado, ya que mantuvo su libertad bajo fianza. En el año 2001 la justicia le concedió un amparo para dejar sin efecto dicha condena”, dice el documento.

El informe sostiene: “Estas denuncias infructuosas muestran claramente la predisposición de las autoridades mexicanas y del Poder Judicial, de proteger a los curas pederastas en lugar de a las víctimas”.

Nicolás Aguilar pudo burlar a las justicia porque en México lo encubrió en ese entonces el obispo de Tehuacán, Norberto  Rivera Carrera y en Estados Unidos, el cardenal Roger Mahony, según han denunciado sus acusadores.

Gracias a que los jerarcas católicos lo ayudaron a huir y a moverse entre México y Estados Unidos para burlar el proceso que se le seguía en el país anglosajón, Nicolás Aguilar continuó violando niños.

“En tan sólo nueve meses abusó de 26 niños. De regreso a México, el padre Nicolás abusó sexualmente de 60 niños más, residentes de distintas comunidades de Puebla”, señala el informe.

En contra de Norberto Rivera existen denuncias por encubrimiento, como la de Valentina Mendoza, madre de tres hijos abusados sexualmente por Aguilar en Los Ángeles, California.

En Estados Unidos, el 18 de junio de 2009 Joaquín González Rodríguez, de 32 años, interpuso una demanda en contra de Nicolás Aguilar por abuso sexual en 1987.

La justicia estadounidense le permitió utilizar el seudónimo de John Doe “quien aún se encuentra sufriendo de gran dolor mental y físico, shock, desasosiego emocional, manifestaciones físicas de desasosiego, vergüenza, pérdida de autoestima, deshonra, humillación e incapacidad para disfrutar de la vida; se ha visto impedido de realizar con plenitud sus actividades diarias y ha incurrido y seguirá incurriendo en gastos para tratamiento médico, psicológico, terapias y asesoría”, dice el informe.

John declaró que cuando fue abusado, conocía al sacerdote desde hacía seis meses y que iba a la iglesia para estudiar el catecismo. En su demanda la víctima acusa al cardenal Roger Mahony, arzobispo de Los Ángeles, California de complicidad.

Una corte federal de Los Ángeles cerró el caso en 2012 y el abogado de John pidió al juez responsable aplazar el caso hasta 2013, pero la solicitud fue rechazada.

Los crímenes del sacerdote hasta el día de hoy están impunes y de acuerdo con Joaquín Aguilar, víctima de Nicolás en México, cada día hay más denuncias en contra de curas que ofician misas y después violan niños.

“El problema que existe en México es que muchos no se animan a denunciar y cuando lo hacen, después de años, ya no se puede hacer nada. Otro problema grave es que para que los violadores puedan salir libres, la justicia les reclasifica el delito de violación a estupro, donde se alega que el niño consintió la violación. En todo el país un abusador sale libre por este delito”, dijo.

El caso de Joaquín no es el único, en el informe que se presentó en el del “Foro Internacional: el significado del informe del Comité de los Derechos del Niño a la Santa Sede y las implicaciones para México”, que se realizó la semana pasada en la Cámara de Diputados, aparecen cientos de niños violados por distintos sacerdotes, todos impunes.

EL PADRE CARLOS LÓPEZ

Cuando Jesús Romero Colín tenía 11 años y era acólito de la iglesia San Agustín de la Cueva en la Delegación Tlalpan del Distrito Federal, el cura Carlos López Valdez, abusó de él sistemáticamente.

El sacerdote lo tocaba y le tomaba fotos para “hacer un álbum de cómo iba creciendo”.

A los 15 años, Jesús encontró sus fotos y correspondencia postal que el cura Carlos López mantenía con otras personas, donde él era el protagonista.

“La Congregación para la Doctrina de la Fe, ubicada en el Estado Vaticano, órgano de la iglesia católica encargado de juzgar delitos más graves, entre ellos los abusos sexuales cometidos por clérigos contra menores, considera que las pruebas presentadas por el Tribunal Eclesiástico Interdiocesano de México son contundentes. Entre ellas se presentó como prueba un CD con pornografía infantil que incluye imágenes de la víctima tomadas por el propio agresor”, dice el informe.

Sin embargo, a pesar de las pruebas en contra del sacerdote, El Vaticano aún no ha resuelto sobre el caso y López Valdez sigue oficiando misas.

CASOS VIGENTES

Alberto Athié solicitó a la ONU intervenir para que la Santa Sede detenga su proceso de canonización. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

Alberto Athié solicitó a la ONU intervenir para que la Santa Sede detenga el proceso de canonización de Juan Pablo II. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo

El ex sacerdote Alberto Athié Gallo dijo que los casos de abusos de sacerdotes católicos en todo el mundo están vigentes y se escudan en la protección de la Iglesia Católica.

Recientemente Athié denunció el caso el padre Eduardo Córdova Baustista, de San Luis Potosí, implicado en al menos 100 casos de abuso sexual en esa entidad.

“Tiene 30 años con estas actividades, hay muchos papás y mamás, muy dolidos y molestos y no han visto que se haga justicia para sus hijos. Este caso se sabía en la Arquidiócesis desde hace mucho tiempo y nunca hicieron nada para entregarlo a las autoridades civiles a pesar de que hay denuncias penales detenidas en los Ministerios Públicos”, dijo.

El sacerdote fue removido de sus cargos por órdenes de la Santa Sede que lo investigó y determinó su culpabilidad, sin embargo sigue oficiando misas en un asilo de ancianos en total libertad, burlando a la justicia mexicana, expuso.

Athié detalló que el problema de pederastia al interior de la Iglesia Católica se caracteriza por ser encubierto sistemáticamente por los jerarcas.

“Pederastas hay en todas partes, en las familias, en la calle, en las escuelas, pero aquí no se trata de uno sólo, se trata de toda una institución que los protege. En México cuando se va a denunciar este delito, los casos proceden penalmente si el Ministerio Público quiere, pero ellos desprecian a las víctimas, desechan los casos, los mantienen ocultos para que no procedan”, afirmó.

Sara Oviedo Fierro, vicepresidenta del Comité de los Derechos del Niño de la Organización de las Naciones Unidas, indicó que los gobiernos del mundo deben atender el problema de la pederastia clerical.

“Ha habido una ausencia en general de los gobiernos en torno a este problema. Yo les hago un llamado propositivo porque tienen la oportunidad de cambiar esta situación, si les toca actuar en este momento esperamos que actúen”, dijo.

En el caso mexicano, el país debe trabajar en la prescripción del delito de abuso sexual y en la que México se sume al Tercer Protocolo de Comunicación del Comité, El Tercer Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niño que entrará en vigor el 14 de abril de este año.

“Este protocolo nos permitirá recibir denuncias de violaciones individuales y colectivas de niñas y adolescentes y poner una sanción concreta, denuncias que no han sido juzgadas en su país. Hasta el momento 10 países lo ratificaron, México puede hacerlo en cualquier momento”, dijo Oviedo.

CONTRA CANONIZACIÓN DE JUAN PABLO II

En 2012, el Cardenal William Levada reconoció en la Santa Sede que un total de 4 mil casos de abusos sexuales de clérigos en contra de niños llegaron a la Congregación para la Doctrina de la Fe  en los últimos 10 años.

Debido a que muchas violaciones sexuales a niños en todo el mundo, como la ocurrida a Joaquín Aguilar, ocurrieron durante el papado de Juan Pablo II, Alberto Athié solicitó a la ONU intervenir para que la Santa Sede detenga su proceso de canonización, hasta que no se determine si es culpable de encubrimiento de la pederastia al interior de la Iglesia Católica.

Athié dijo que  el Papa fue informado de los abusos sexuales a niños de Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo y decidió callar y no emprender ninguna acción en contra del pederasta.

“Él como Legislador y responsable del poder Ejecutivo de su Estado, está implicado en la responsabilidad de encubrimiento y estamos seguros que lo fue del padre Maciel, por eso hemos pedido se detenga, no estamos en contra de la canonización, pero tampoco estamos a favor. Queremos que se detenga el proceso hasta que no se diriman las responsabilidades”, comentó.

Juan Pablo II será canonizado el próximo 27 de abril, segundo domingo de Pascua dedicado a la Divina Misericordia.

Alberto indicó que la petición la realizó él y un grupo de abogados internacionalistas, al Comité de los Derechos del Niño a la Santa Sede de la ONU.

“Qué tal si canonizan a Juan Pablo y resulta que sí hay elementos que le fincan una responsabilidad como un encubridor y cómplice de casos de pederastia, qué va a pasar con la Iglesia Católica cuando tenga a un santo y al mismo tiempo ese santo se confirme que fue cómplice de actos de pederastia en todo el mundo”, dijo.

Athié reveló que cuestionó a la Santa Sede sobre si el Papa tuvo conocimiento de los casos de sacerdotes pederastas y que la respuesta que obtuvo fue que no existía información relevante, sólo “algunas cartitas de víctimas”.

“Las víctimas son irrelevantes para el papa; las víctimas, miles de víctimas del mundo han sido hasta ahora irrelevantes, no tienen valor, no significan nada y eso es gravísimo. Han preferido proteger a los pederastas y a su imagen que hacer justicia a las víctimas”, dijo.

José Barba Martín, ex miembro de la congregación Legionarios  de Cristo, indicó que desde 1997 se informó a todos los obispos del caso del pederasta Marcial Maciel, con la petición de que se informara al Papa Juan Pablo II.

“En 1997 de publicaron cartas de ocho ex legionarios informando al Santo Padre sobre la gravedad del caso y advirtiendo que el escándalo sería más grave si no se tomaban cartas en el asunto. Se mandó a cada uno de los obispos mexicanos que tenían una responsabilidad y no sabemos si existió una conspiración entre el clero mexicano para no informar al Papa. En 2002 yo mismo llevé una carta al Vaticano traducida en Polaco que fue entregada al secretario del Papa, pero nunca llegó a sus manos”, dijo.

Barba Martín indicó que es difícil que se detenga el proceso de canonización de Juan Pablo II, debido a que es ya una decisión de la Santa Sede.

Sin embargo criticó que la Iglesia Católica se mantenga al margen de las solicitudes de distintos sectores de la sociedad.

Sara Oviedo dijo que planteará a la presidencia del Comité se analice la solicitud de las organizaciones civiles de México, con la finalidad de llevarla hasta la Santa Sede.

“No nos reunimos muy seguido, más o menos cada tres veces al año, pero yo voy a insistir que el tema se lleve a la agenda”, indicó.