Es tuyo, solo tuyo. Foto: Cuartoscuro

El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.

Proverbio Turco.

Querida indecisa/o, te escribo estas líneas porque en estos días hay quienes han preguntado qué hacer ante las elecciones ya que todo les parece confuso. Pensé en que podría serte útil mi respuesta. No creo poder aclararte del todo el panorama pero asumo con entusiasmo el reto de contarte algunas lecciones sobre la democracia y las elecciones que he vivido, no solo leído, pertenecen a mi experiencia las que quizá, solo quizá, puedan nutrir tu propia reflexión.

Antes de iniciar, quiero que sepas que tengo una preferencia política definida, la cual habrás advertido en caso que me hayas leído antes, pero haré todo mi esfuerzo para que eso no influya en esta misiva. Si esperas que yo pueda decirte por quién votar lamento decepcionarte, salir (o no) de la indecisión solo depende de ti y eso es lo que hace el voto un ejercicio poderoso. Es tuyo, solo tuyo. Tratando de ser concreto dividiré esta carta en 7 ideas específicas-

1. Votar es una decisión solo tuya y de nadie más.

Entiendo que hay decisiones que por comodidad no gusta que otras personas tomen por nosotros. Pero votar determina tu futuro inmediato y creo que coincides conmigo en que no te gustaría que alguien más lo decida por ti. Al asumir esta responsabilidad no debes obedecer nadie, sea tu familiar, tu amigo o tu jefe. Esto te parecerá más claro si algún funcionario de gobierno te condiciona un derecho o servicio a cambio de tu voto. Algo que ganaron previas generaciones para ti y para mi, es el voto libre y secreto. Esto no quiere decir que te cierres a escuchar opiniones.

Un buen principio para saber si te interesa votar por una candidata o candidato, es revisar sus propuestas. Parte de la motivación para salir de la indecisión pasa por obtener esa información y conocer su viabilidad, lo que me da pie al siguiente consejo.

2. Obtener información de calidad es un proceso.

Como has sido testigo las elecciones movilizan a millones de personas. El interés en opinar crece y en con los actuales recursos de Internet se multiplican los espacios para difundir información e interactuar Esto es positivo pero puede producir mucho ruido a tu alrededor. En principio muchas de la opiniones que escucharás son esfuerzos parte de la campaña. Eso no es malo, pero la propaganda de los partidos obviamente solo destaca lo bueno. Busca en la web las propuestas de campaña, dales una leída y con eso en mano revisa el debate que en medios de comunicación y en redes se da sobre esto.

Hay mucho ruido lo sé, pero la solución está en tus manos. Tres consejos rápidos. Crítica, Comparación y Cuestionamiento. 1. Crítica. Nunca des por verdadero lo que dice una sola persona o sitio de noticias, ponle la etiqueta de “pendiente” y pasa a 2. Comparación. Revisa si esa misma noticia aparece en otro espacio y compara las diferencias, si aún no te queda claro pasa a 3. Cuestionar. Las redes permiten que ante una noticia u opinión, puedas tu preguntarle a su autor y más interesante, preguntarle a la gente cercana su opinión. De esos pequeños debates, observa y saca conclusiones.

Con el tiempo encontrarás que determinadas personas y medios son más o menos consistentes y con ello podrás ir confiando un poco más. Para fortalecer esto puedes recurrir a herramientas como sitios de verificación y cuadros comparativos que sobre diversos temas, medios y organizaciones presentan para evaluar a candidatos. Revisa los temas que te interesan y ve cuál candidato los atiende mejor.

3. Todas las opciones en la boleta son válidas.

Con mejor información puedes ir perfilando algunos candidatos que te parezcan mejor y en esto algo que puede ayudar a disminuir tu angustia, si es que la tienes, es que no existe una forma superior de votar. Todas las opciones son legítimas. Si como mencioné, te presionan o tienes temor a ser juzgado, recuérdales que la democracia implica aceptar la preferencia política no te hace superior o inferior. Es una buena práctica criticar a los políticos de todos los partidos cuando son corruptos, pero no es democrático calificar como acarreado, borrego o equivocado a los ciudadanos por sus preferencias políticas.

4. Evalúa a los candidatos no por lo que dicen que harán, sino por lo que han hecho.

Estimada indecisa/o, hemos llegado a este punto con algo de información en la mano, pero resulta claro que un candidato puede tener la mejor preparación o las mejores propuestas y no cumplirlas. ¿Cómo puedes evaluar sí solo lo dice por tomar tu voto para olvidarse después?

Estamos ante una pregunta clave para la que no encontrado mejor respuesta que el análisis de lo que han hecho antes. La mayoría de los candidatos ya tienen una carrera previa. Te lo digo con seguridad, a pesar que reviso sus propuestas pongo mayor atención a su conducta pasada porque esa es la única evidencia con la que contamos. Por ejemplo, si un candidato promete empleos, pero nunca ha impulsado o logrado algo similar previamente, ¿Por qué lo habría que lograr ahora?

Más sencillo resultan los casos en los que prometen combatir la corrupción pero han sido responsables de esa misma acción en el pasado. Aquí tienes que cuidar que no todo señalamiento de corrupción es cierto, pero para eso tenemos ya los consejos del punto 2.

En lo particular a mi me gusta premiar con mi voto a los políticos que lo han hecho bien en el pasado, que como ya sabrás no abundan. En México parece que la física se invierte y los corruptos y criminales se caen pa’arriba y continúan sus carreras políticas. Con el voto no solo puedes cambiar esto premiando a los mejores, sino castigando a los peores.

5. Las elecciones son más procesos emocionales que racionales.

Te confieso que está lección tarde en entenderla. Como muchas cosas en nuestras vidas en dónde se movilizan millones de personas y las discusiones ocupan todo los espacios desde la sobremesas, los salones de clase y los espacios de trabajo, hasta las pantallas de medios de comunicación y de redes sociales. Los procesos electorales generan mucha pasión.

No siempre seguir las pasiones nos hace tomar las mejores decisiones, pero descartes revisar como te sientes frente a un candidato y sus propuestas. Ese ejercicio es bueno si lo combinas con la parte racional de los puntos anteriores porque te puede ayudar a conciliar o a dudar. Te ayudará también a entender porque a pesar que le muestres información a otra persona sobre la falsedad de una información, esta persona decida seguir creyendo lo impreciso. No te frustres, así es la política, lo que no significa que no hagamos un esfuerzo permanente por tomar decisiones lo más racionales posible.

6. A pesar de que intentemos que nuestro voto sea racional, eso no significa que sea ideal.

Una de las cosas más importantes que con los años aprendí, es que votar no es una decisión ideal, es decir, que votarás por la persona en la que coincides 100 por ciento, que te emociona, que no tiene error alguno y por quién estás dispuesto a convencer a más. Algunas personas logran votar así, pero a mi nunca me ha pasado. ¿Sabes por qué? Porque revisando que tipo de decisiones en mi vida reúnen estos requisitos no encuentro muchas, casi ninguna. Cuando voy a comprar ropa, siempre quedo con dudas. Solo cuando elegí a mi esposa y cuando compro un helado doble de chocolate, he estado ante una decisión ideal.

Votar no es como la barra libre de ensaladas o la cafetería en la que puedes configurar de manera precisa tu producto. Acá las opciones son limitadas. Así no te desanimes por que el candidato que mas te late tiene algunas cosas que no te gustan Lo importante es que te convenza su propuesta y que su trayectoria te parezca consistente. No hagas caso que estarás votando por el menos peor, esa es una manera pesimista de decir que estarás tomando la mejor decisión posible.

7. La democracia es más que elecciones.

Querida indecisa, querido indeciso, llego al final de la misiva con un poco de pesar con la certeza que no te aligerado la confusión, porque como puedes ver estos 7 consejos no te resuelven por quién votar, al contrario te doy más trabajo. Esto es así porque ejercer la ciudadanía no puede ser delegado, ni es un servicio que una app te resuelva. En resumen requiere que te involucres más y este es la última lección que he aprendido. Elegir a un candidato y votar, solo será el inicio de la tarea. Después hay que vigilarlos.

Me despido con un mensaje más alentador. No todo es dedicar más tiempo, involucrarte, revisar información y ponerlas en juego como un ejercicio solitario. prenderás que la política no es de los políticos sino de las personas. En el camino encontrarás a otras personas formando amistades duraderas y quizá, compañeros de causas. Te darás cuenta que eso hace que la política sea maravillosa.

Con afecto.

Jesús Robles Maloof.