Doce organizaciones civiles mexicanas fueron elegidas para formar parte del programa; estas organizaciones ya trabajaban con mujeres dentro o fuera de la cárcel o jóvenes en situación de riesgo, por ejemplo, La Cana que capacita y emplea a mujeres del penal de Barrientos.

 Ciudad de México, 14 de julio (SinEmbargo).- Cuando se habla de emprendedores generalmente se piensa en jóvenes y tecnología, pero también existen asociaciones que buscan mejorar la vida de las personas y darles otra oportunidad. Unleash es un programa de aceleración realizado por la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID), New Ventures y Promotora Social que tiene como objetivo de reforzar las habilidades emprendedoras y de negocio de organizaciones de la sociedad civil involucradas en temas de reinserción social y prevención del delito.

“El propósito de este programa es buscar estrategias de sostenibilidad financiera a largo plazo para las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en temas de reinserción social y prevención del delito”, expresó Graciela Suárez Rentería, directora operativa del programa Unleash. y agregó que un punto importante es el apoyo a la reinserción social que realizan las organizaciones por lo que se buscó fortalecer los modelos de negocios que ya varias organizaciones tenían.

La Cana, uno de los proyectos elegidos para Unleash, busca que las mujeres tengan un empleo que les permita obtener un ingreso legal. Foto: Cortesía

Doce organizaciones civiles mexicanas fueron elegidas a través de un filtro y entrevistas para formar parte del programa; estas organizaciones ya trabajaban con mujeres dentro o fuera de la cárcel o jóvenes en situación de riesgo, por ejemplo, La Cana que capacita y emplea a mujeres del penal de Barrientos.

Los factores que consideraron más importante para elegir a las organizaciones fueron el modelo de negocio, el impacto que tienen y el emprendedor que lo está realizando.

Prision Art vende bolsas y accesorios de piel tatuados por presos. Foto: Facebook prisonartofficial

“Se trata de dar una segunda oportunidad a  personas que estuvieron en conflicto con la ley a traves de la sociedad civil, además de oportunidades laborales”, refirió Suárez.

Graciela Suárez contó que uno de los emprendedores estuvo en la cárcel once meses y al estar en libertad notó que todos los jóvenes al salir no logran reinsertarse sino que salían para involucrarse en crímenes más fuertes  por lo que creó Prision Art, una marca de bolsas de piel que tatuan los chavos dentro de la cárcel y las venden en distintos lugares. “Esta es una historia muy interesante porque es un caso de éxito y además deja ver qué los chavos cuando tienen otra oportunidad que no sea relacionada al crimen sí la toman, y al final también les dan un espacio donde pueden trabajar y también le dan apoyo en temas psicológicos porque al final la reinserción social no depende sólo del aspecto laboral”.