Un estudio realizado por la Universidad de Berkeley descubrió que cada persona tiene una huella visual única; esto significa que el determinar una ubicación o el tamaño de una objeto varía entre cada persona, incluso en nuestro propio campo visual.

San Francisco, Estados Unidos, 14 de julio (Xinhua).- Nuestra capacidad humana para determinar la ubicación exacta y el tamaño de los objetos varía de uno a otro e incluso dentro de nuestro propio campo de visión individual, muestra una investigación publicada por la Universidad de Berkeley (UC Berkeley) el lunes.

El estudio realizado por Zixuan Wang y otros investigadores en el Laboratorio Whitney de Percepción y Acción de la Universidad de Berkeley fue publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences.

“Asumimos que nuestra percepción es un reflejo perfecto del mundo físico que nos rodea, pero este estudio muestra que cada uno de nosotros tiene una huella visual única”, dijo la autora principal del estudio, Wang, una estudiante china de doctorado en Psicología en la Universidad de Berkeley.

Por ejemplo, un conductor que comete incluso un pequeño error de cálculo sobre la ubicación de un peatón que cruza la calle puede causar una catástrofe. Mientras tanto, en los deportes, un error de juicio visual puede generar controversia.

Tomemos, por ejemplo, los cuartos de final del Abierto de Estados Unidos de 2004, en los que la tenista Serena Williams perdió ante Jennifer Capriati después de decisiones cuestionables de los jueces, lo que resultó en una disculpa a Williams por parte de la Asociación de Tenis de Estados Unidos, indica el estudio.

“Los jueces de línea deben decidir si la pelota está fuera o dentro de los parámetros. Incluso un error tan pequeño como medio grado de ángulo visual, igual a un desplazamiento submilimétrico en la retina del juez, puede influir en el resultado de todo el partido”, dijo Wang.

Los investigadores trataron de entender si diferentes personas ven los objetos en su entorno exactamente de la misma manera. Por ejemplo, al mirar una taza de café sobre una mesa, ¿pueden dos personas ponerse de acuerdo sobre su posición exacta y si su asa es lo suficientemente grande como para agarrarla? El resultado de una serie de experimentos sugiere que no.

“Podemos alcanzar una taza de café miles de veces en nuestra vida y, a través de la práctica, alcanzamos nuestro objetivo”, dijo Wang. “Ese es el aspecto conductual de cómo nos entrenamos para coordinar cómo actuamos en relación con lo que vemos”.

Y en un experimento que midió la percepción del tamaño, los participantes vieron una serie de arcos de diferentes longitudes y se les pidió que estimaran sus longitudes. Sorprendentemente, las personas percibieron que exactamente los mismos arcos eran más grandes en algunos lugares en el campo visual y más pequeños en otros lugares.

En general, los resultados mostraron variaciones notables en el rendimiento visual entre el grupo e incluso dentro del campo de visión de cada individuo.

“Aunque nuestro estudio podría sugerir que la fuente de nuestras deficiencias visuales puede originarse en nuestro cerebro, se necesitan más investigaciones para descubrir la base neuronal”, añadió Wang.

“Lo que también es importante es cómo nos adaptamos a ellos y cómo compensamos nuestros errores”, agregó.