Muchas voces advierten que sin intentos más enérgicos de obligar a las autoridades políticas, farmacéuticas y sanitarias a rendir cuentas, los países ricos acopiarán las vacunas en una competencia impropia para inocular en primer término a sus poblaciones. Después del escándalo reciente cuando Estados Unidos adquirió una gran cantidad de un medicamento nuevo contra el COVID-19, algunos pronostican una situación aún más perturbadora si se crea una vacuna eficaz.

EU/Londres, 14 de julio (RT/AP).- La construcción de una base de producción de vacunas contra el COVID-19 comenzó este sábado en la zona de libre comercio de Ningbo (Zhejiang, China), y se espera que la instalación se ponga en funcionamiento en marzo de 2021, según informó el periódico Global Times.

La inversión total en el proyecto se estima en 2 mil 500 millones de yuanes (unos 357 millones de dólares), de los cuales 550 millones (unos 78 millones de dólares) se utilizarán en la investigación, desarrollo y producción de una vacuna efectiva contra el coronavirus.

“Bajo la premisa de garantizar la calidad, aceleraremos la construcción de la base de vacunas y nos esforzaremos por ponerla en funcionamiento el próximo marzo. También nos esforzaremos para lograr la producción de la vacuna contra el covid-19 en Ningbo en la primera mitad del próximo año”, señaló Yan Rongjie, director del comité administrativo.

El proyecto se implementará en tres fases, la primera de las cuales costará mil 300 millones de yuanes (unos 185 millones de dólares) para comercializar la producción de una vacuna contra el COVID-19, así como una nueva vacuna contra la rabia para uso humano, al tiempo que se construye un laboratorio biológico de alto nivel.

La base en Zhejiang será la tercera planta de producción de vacunas contra el COVID-19 en China.

PLAN FAVORECE A PAÍSES RICOS

Políticos y funcionarios de sanidad se han comprometido públicamente a compartir de manera equitativa cualquier vacuna contra el coronavirus que resulte eficaz, pero la principal iniciativa global para ello permitiría a los países ricos acumular existencias y dejar menos dosis a disposición de los pobres.

Muchas voces advierten que sin intentos más enérgicos de obligar a las autoridades políticas, farmacéuticas y sanitarias a rendir cuentas, los países ricos acopiarán las vacunas en una competencia impropia para inocular en primer término a sus poblaciones. Después del escándalo reciente cuando Estados Unidos adquirió una gran cantidad de un medicamento nuevo contra el COVID-19, algunos pronostican una situación aún más perturbadora si se crea una vacuna eficaz.

Se investigan decenas de vacunas, y algunos países, como Gran Bretaña, Francia, Alemania y Estados Unidos, han encargado millones de dosis cuando aún no se ha demostrado que resulten eficaces.

Si bien ningún país puede comprar dosis de todas las vacunas en estudio, muchos de los pobres no pueden hacer ese gasto especulativo.

La iniciativa clave para ayudarlos es encabezada por Gavi, una sociedad entre el sector público y privado iniciada por la Fundación Bill & Melinda Gates que compra vacunas para el 60 por ciento de los niños del mundo.

En un documento enviado a posibles donantes el mes pasado, Gavi dijo que quienes aporten a su “Instalación Covax” tendrán “la oportunidad de beneficiarse de una cartera más amplia de vacunas contra el COVID-19”. Gavi dijo a los gobiernos donantes que cuando se encuentre una vacuna eficaz entre las inyecciones experimentales, esos países recibirán vacunas para el 20 por ciento de su población, a utilizar según los deseos de cada país.

Eso significa que los países ricos pueden firmar contratos por su cuenta con las farmacéuticas y luego obtener asignaciones incondicionales de Gavi. A los países donantes “se les alienta (pero no obliga) a donar vacunas si tienen más de las que necesitan”, dice el documento.

Si bien ningún país puede comprar dosis de todas las vacunas en estudio, muchos de los pobres no pueden hacer ese gasto especulativo. Foto: LM Otero, AP.

“Al dar a los países ricos este plan de respaldo, les dan las mejores posibilidades”, dijo Anna Marriott, de Oxfam Internacional. “Pueden comprar toda la provisión por adelantado, lo cual limita lo que Gavi puede distribuir al resto del mundo”.

El CEO de Gavi, doctor Seth Berkley, dijo que esas críticas no ayudan.

En este momento no hay vacuna para nadie, dijo, y “tratamos de resolver ese problema”.