“Parece que la pandemia cae como anillo al dedo para los Gobiernos de derecha”, asevera en una charla telefónica con Efe el que fuera Jefe de Estado de Bolivia desde 2006 a 2019, que aunque esta vez no será candidato a ningún cargo, sigue ejerciendo influencia en la política boliviana.

Por Rodrigo García

Buenos Aires, 14 jul (EFE).- Pese a vivir desde hace ocho meses en Argentina, donde pidió refugio tras denunciar un golpe de Estado que lo derrocó de la Presidencia boliviana, la actividad de Evo Morales es intensa. A la distancia, lucha para que su partido vuelva al poder, pero alerta del “atentado a la democracia” que supondría que las elecciones se sigan aplazando con la “excusa” de la pandemia.

“Parece que la pandemia cae como anillo al dedo para los Gobiernos de derecha”, asevera en una charla telefónica con Efe el que fuera jefe de Estado de Bolivia desde 2006 a 2019, que aunque esta vez no será candidato a ningún cargo, sigue ejerciendo influencia en la política boliviana.

El líder del Movimiento al Socialismo (MAS), partido que lleva a Luis Arce como postulante presidencial, afirma que tras haberse aplazado al 6 de septiembre los comicios previstos para el 3 de mayo pasado, desde el Gobierno “de facto” de Jeanine Áñez intentan posponerlos nuevamente por miedo a perder.

“El MAS y ‘Lucho’ (en referencia a Arce) estamos en buenas posiciones en las encuestas. Si la derecha estuviera encabezando las encuestas, con seguridad no habría ninguna postergación. Es un tema político”, advirtió.

“Saben que vamos a ganar. ¿Y qué dicen ellos? El MAS no puede volver al Gobierno, ni Evo a Bolivia. Esa es la consigna de la dictadura boliviana bajo la instrucción y coincidencia con la política norteamericana”, recalca.

APLAZADAS POR LA PANDEMIA

Los comicios para elegir en Bolivia presidente, vicepresidente, diputados y senadores están pendientes desde que en octubre pasado se anularon las elecciones en las que Morales había sido declarado vencedor para un cuarto mandato consecutivo, pero acabó renunciando entre acusaciones de fraude a su favor.

Tras denunciar un golpe en medio de presiones de militares, de policías y sectores de la oposición, el expresidente abandonó el país y le sustituyó de forma interina la entonces senadora opositora Áñez, quien convocó a las urnas para el 3 de mayo, aunque se pospusieron, con el acuerdo del arco político, al 6 de septiembre por la irrupción del coronavirus.

“Esta mañana, el tribunal electoral departamental estaba debatiendo cómo suspenderlas después de que ayer tuvieran una reunión con sectores conservadores de la ciudad de Santa Cruz”, agrega Morales sobre ese eventual nuevo aplazamiento, que define como “un gran atentado a la democracia y una ofensa al pueblo boliviano”.

Para el exmandatario, que llegó a postular su candidatura a senador pero fue inhabilitada, ya hubo elecciones en el mundo con pandemia, como las de República Dominicana el 5 de julio pasado, y cree que el virus ya no debe ser una “excusa” porque la justicia electoral boliviana ya tuvo tiempo para preparar las condiciones de salud y seguridad.

“El único Gobierno que va a enfrentar la pandemia en la economía es un Gobierno legalmente electo por el pueblo. Ser un buen Gobierno legítimo, fuerte, valiente y con el apoyo del pueblo boliviano”, subraya.

Sobre los miembros del Gobierno interino, entre ellos Áñez, que anunciaron que contrajeron coronavirus, Morales se muestra crítico: “Algunos parece solamente contagio político”, expresa.

ÓRDEN DE DETENCIÓN

Desde Buenos Aires, el político también se defiende de la reciente orden de detención en su contra emitida por la Fiscalía por supuestos delitos de terrorismo, que él enmarca en la “persecución política”, la falta de independencia del Poder Judicial y los “falsos procesos” contra los miembros de su partido.

“¿Qué quiere la derecha? Cómo sentenciar a Evo e inhabilitarlo para futuras elecciones. Ya lo intentaron en 2002. (…) Ahora esa historia se repite. Quieren acelerar el proceso, sentenciarme y que sea inhabilitado”, remarca el expresidente, que anhela la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) de los tiempos junto a otros presidentes como Néstor Kirchner, Luiz Inàcio Lula da Silva y Hugo Chávez.

“Tengo mucha esperanza que vamos a volver en cualquier momento a ese tiempo, porque los pueblos andan movilizados, en Chile, Ecuador… pese a la pandemia”, enfatiza.

La derecha, en su opinión, se aprovecha de la pandemia y la cuarentena para que los pueblos no puedan “movilizarse fácilmente”.

¿VOLVERÁ PRONTO A SU PAÍS?

Desde que llegó a Buenos Aires el 12 de diciembre, tras haber estado un mes en México, Morales estableció una rutina que gira en seguir los asuntos de su país, entrevistas con la prensa y su gusto por el deporte.

Si bien la llegada del coronavirus y la imposición de una cuarentena que aún sigue en la capital argentina le impiden jugar sus conocidos partidos de fútbol sala, el expresidente tiene como hábito correr y hacer abdominales en la casa en la que vive.

“Estaba trotando en la cinta y bajé para atenderle. (…) Estoy chorreando, sudando en este momento. Corriendo a 12 kilómetros por hora”, reconoce.

Consultado por si volverá pronto a Bolivia, el líder del MAS, de 60 años, se sincera: “Sí. No descarto en cualquier momento. Como no voy a ser autoridad, iré al Trópico de Cochabamba, como siempre. Retornar a mi tierra. Tengo muchas ganas de criar pescado”.

Tras reiterar que él no llegó a la Presidencia “por la plata, sino por la patria”, Morales, que en ocasiones ha revelado que planeaba retirarse de la política al final del que habría sido su quinto mandato, en 2025, relata que ahora quiere tener “un poco de recursos económicos”: “Voy a trabajar, soy trabajador, saben mis compañeros. Incorporarme allá junto a las seis federaciones del Trópico”.

“Si la Justicia boliviana obra, decide, técnica y jurídicamente, en cualquier momento vuelvo. Si toman decisiones políticas por instrucción del Gobierno de facto y del imperio norteamericano, con seguridad va a tardar”, concluye.