Fue el pasado 3 de septiembre cuando integrantes de colectivos feministas tomaron las instalaciones de la CNDH, en demanda de atención a sus casos. Días después, removieron las letras de la entrada y colgaron una manta par cambiar el nombre al edificio por el de “Casa de Refugio Ni Una Menos México”.

Ciudad de México, 14 de septiembre (SinEmbargo).- Madres de víctimas de feminicidio e integrantes de colectivas feministas realizaron una “antigrita”, con el fin de expresar su repudio a la violencia feminicida en el país.

Desde las 17:00 horas, expresaron su molestia por la falta de atención del Estado a la violencia contra las mujeres, así como la ausencia de derechos humanos para las mujeres.

Familiares y activistas lanzaron sendos discursos desde uno de los balcones del edificio de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), mismo que ha sido convertido en el refugio “Ni una más México”.

De acuerdo con los reportes, alrededor de 300 mujeres se dieron cita para conocer los posicionamiento de colectivos y familiares de personas desaparecidas; así como para expresar su rechazo a la violencia contra las mujeres.

Festejo de la “Antigrita”. Foto: Graciela López, Cuartoscuro.

A la par, realizaron un abrazo colectivo para mostrar unión ante los ataques en contra de las mujeres en el país.

Las colectivas también expresaron su rechazo a la “patria”, ya que aseguraron que se ha encargado de perpetuar conductas machistas y ha renunciado a proteger a las mujeres.

Por ello pugnaron por una matria feminista donde las mujeres puedan desarrollarse sin temor a vivir o experimentar algún tipo de violencia.

Durante el acto, Beatriz Torres, madre de Manuel Amanta, joven desaparecido, expresó su molestia contra el Presidente Andrés Manuel López Obrador.

“¡Qué tristeza, qué lastima! Pinche AMLO, no atiendes a colectivos de desaparecidos pero sí saludas a la mamá delChapo”, gritó desde el balcón de la CNDH.

La “antigrita”. Foto: Graciela López, Cuartoscuro.

Mientras Guadalupe Rodríguez, madre de José Molina Rodríguez desaparecido el 4 de junio de 2014, dijo que en seis años ni el estado de Guerrero, ni la Federación le ha dado respuesta sobre el paradero de su hijo.

“Seguimos esta lucha, esta lucha no está encapuchada, esta lucha es porque no encontramos ni en nuestro estado de Guerrero ni en todos los estados de la República esa justicia, esa verdad, ¿dónde están nuestros hijos?, ¿quien se los llevó?, y, sobre todo, queremos garantías de no repetición”, dijo la también representante del colectivo de padres y familiares desaparecidos, secuestrados y asesinados en Guerrero.

La colectivas mantienen la ocupación de la CNDH. Foto: Graciela López, Cuatoscuro.

“Yo no quiero dejar un país, que siga el crimen, que siga violentando los derechos humanos. No quiero otro desaparecido en mi familia, Quiero darle una respuesta a mis nietos, porque mis niños cada día esperan a su padre y cada momento me dicen, abuela que paso, llegas otra vez sola”, añadió.

“¿Cómo decirle a esos niños que tenemos un país que nos vendió a los grupos del crimen organizado? ¿Cómo decirle que tenemos dos gobiernos llenos de corrupción, de impunidad, y que nos entregaron a los grupos delictivos, y como decirles que ahora el Gobierno del que confiamos no nos escucha?”, agregó.

Alrededor de 300 mujeres se dieron cita en las instalaciones de la CNDH. Foto: Graciela López, Cuartoscuro.

“El Presidente está enojado porque le rayaron un cuadro; yo no vengo a a rayar el cuadro, yo vengo a quemar ese cuadro, porque mi hijo no puede valer más que ese pinche cuadro”, sentenció.

Con gritos y abrazos expresaron su rechazo a la violencia contra las mujeres en México. Foto: Graciela López, Cuatoscuro.

Se espera que durante el “antigrita”, las colectivas subasten artículos de la CNDH, con el fin de recaudar recursos para el mantenimiento de su okupa.

Fue el pasado 3 de septiembre cuando integrantes de colectivos feministas tomaron las instalaciones de la CNDH, en demanda de atención a sus casos.

Días después, removieron las letras de la entrada y colgaron una manta par cambiar el nombre al edificio por el de “Casa de Refugio Ni Una Menos México”.

“Ya no es Derechos Humanos, ya es nuestra propiedad, no la vamos a entregar, es un okupa para las víctimas”, gritó Yesenia Zamudio, madre de María de Jesús, quien fue víctima de feminicidio en 2016.

“Ahí decía Comisión Nacional de Derechos Humanos, ellos nos debían defender y no nos defienden; cómo es posible que víctimas vengar a pedir apoyo a víctimas, ¿dónde están las instituciones que están para defendernos?”, gritó otra activista durante la colocación de la manta con el nuevo nombre del edificio.

Posteriormente realizaron una serie de intervenciones a pinturas que se encontraban al interior del edificio; además de denunciar los excesos de los funcionarios que ocupaban las instalaciones.

-Con información de Sugeyry Romina Gándara