Reflexionemos antes de ponerles etiquetas a los animales. Foto: Santuario Libres al Fin.

Topa es una es una gallinita cubana, es una especie de gallina muy pequeña que pesa aproximadamente 300 gramos.

Topa es tan pequeña y adorable, y por supuesto muy frágil, así que las que viven en el Santuario reciben cuidados muy especiales, recientemente el doctor de Topa encontró una masa extraña dentro de su cuerpecito, no sabemos qué es, ni es posible extraerlo ya que una gallina tan pequeña no soportaría la anestesia, así que solo nos queda esperar a los estragos que podría causar y darle la vida más feliz que podamos, mientras ella se sienta bien, por supuesto.

Le conté esto a mi familia, incluyendo que la meto a mi casa a pasar el rato juntas, ya que a ella no le desagrada el contacto humano, y yo la quiero mucho, además le gustan las caricias cerca de los oídos; a lo cual el primer pensamiento que tuvieron y expusieron fue “que asco, tienen enfermedades, son sucias, hacen mucha popó, tienen parásitos, etcétera”.

Así que reflexioné el por qué pensaban eso si nunca han convivido con una gallina.

Intercambiando ideas me di cuenta de que ellos no saben nada sobre ellas en realidad, por ejemplo, los parásitos son muy dañinos para ellas, por lo cual su ambiente debe ser limpio y ellas deben de ser desparasitadas regularmente, y como cualquiera, disfrutan de la salud y de sentirse bien, tampoco saben que ellas se bañan y que disfrutan de un refrescante rocío de agua. Además ignoraron un punto muy importante, y que todos debemos reflexionar e investigar antes de juzgar a los animales.

¿Qué origen tienen las enfermedades de cada especie?

Tratándose de animales con tantos años de domesticación y hacinamiento, por supuesto que iban a desarrollarse enfermedades contagiosas, y aun así, mientras cooperamos con estos hacinamientos, nos atrevemos a menospreciar a los animales porque transmiten enfermedades que nosotros mismos provocamos.

Observo a las cubanitas, todos los días analizo su comportamiento para saber si se sienten bien, les doy medicinas y suplementos y veo cómo el color de sus desechos cambia indicando que están bien, veo que la comida que les preparo les gusta y las mantiene fuertes y sanas, y aun así no podemos luchar contra la memoria genética de la explotación, no podemos evitar que con los años las hormonas las maten prematuramente y que poner huevos les haga tanto daño, es triste ver lo frágil que es su vida y el nulo valor que el mundo les da.

Reflexionemos antes de ponerles etiquetas a los animales.