El fantasma de la Historia. Pintura de Tomás Calvillo Unna.

“The darkest hour is just before the dawn”

Sabiduría Popular

I

 

Una mesa.

Una silla.

Una cama.

La lámpara

y la ventana.

Las paredes vacías.

El techo blanco.

El piso de mosaicos morados.

 

Cierro los ojos,

la pausada,

y honda respiración,

reconoce la presencia.

 

Habito este cuarto en silencio;

me esfuerzo por mirar dentro

para saber qué es todo esto.

 

No encuentro la respuesta,

aunque la sienta.

 

No encuentro las palabras,

aunque las escuche.

 

Hay un hueco inmenso… en la habitación.

 

Este ejercicio del desprendimiento

que nos acompaña desde el inicio:

cuando nacemos,

el fugaz instinto lo encarna.

 

 

II

Ahora no está oscuro,

una bruma dorada se despliega.

 

El índice del infinito nos sostiene,

señala la inmensa noche.

 

Aunque encendamos todas las luces,

habrá que caminar en la densa oscuridad;

 

hay que entenderlo para no tropezar,

ni perdernos;

y esperar, saber esperar.

 

Ya pasara también,

no tardará…

 

Es un corto pasaje,

ciertamente doloroso,

a veces locuaz,

siniestro e inevitable.

 

No perdamos nuestros nombres.