En ausencia de fiebre o tos, la aparición de confusión aguda es una posible señal de advertencia temprana de coronavirus, según revela un estudio.

Madrid, 14 de octubre (AS).- Los síntomas más frecuentes y comunes de la COVID-19 suelen ser la fiebre, tos o dificultad para respirar. Sin embargo, esta enfermedad puede manifestarse de manera diferente en las personas. Por ejemplo, un equipo del prestigioso King’s College London (Reino Unido) ha descubierto que el delirio puede ser uno de los primeros síntomas en personas mayores con una salud frágil. “Los médicos y cuidadores deben ser conscientes del delirio como una posible señal de advertencia temprana de COVID-19 en los ancianos, incluso en ausencia de síntomas más típicos como tos o fiebre”, han avisado los expertos del análisis publicado en la revista Age and Aging.

EL ÚNICO SÍNTOMA QUE PRESENTÓ CASI EL 20 POR CIENTO DE LOS PACIENTES

Dirigidos por la Dra. Rose Penfold, geriatra del King’s College de Londres, los investigadores analizaron datos de dos grupos de personas mayores de 65 años o más de marzo a mayo. El primer grupo incluyó a 322 pacientes ingresados en el hospital con COVID-19 que habían dado positivo, mientras que el segundo estaba compuesto por 535 usuarios de la aplicación COVID Symptom Study que informaron haber tenido un resultado positivo en la prueba.

Una vez analizados todos los casos, descubrieron que los adultos mayores ingresados en el hospital que se clasificaron como frágiles, según una escala estándar, tenían más probabilidades de haber tenido delirios, que las personas de la misma edad que no estaban clasificadas como frágiles. De hecho, un tercio de los usuarios de la aplicación que experimentaron delirios no sufrieron los síntomas “clásicos” de la COVID-19 como, por ejemplo, tos o fiebre, mientras que el delirio fue el único síntoma para alrededor de uno de cada cinco (18.9 por ciento) de los pacientes hospitalizados. De esta manera, el delirio, el cansancio y la dificultad para respirar fueron los síntomas más comunes en los usuarios más frágiles.

La fragilidad en el grupo de pacientes hospitalizados se midió mediante la prueba Clinical Frailty Scale (CFS), que es administrada por un médico y a la que Instituto Nacional de Salud y Cuidados de Excelencia (NICE, por sus siglas en inglés) recomienda que se sometan las personas mayores de 65 años “en busca de fragilidad al ingreso hospitalario para guiar la gestión y planificación de la atención avanzada”. Concretamente, para este estudio se pidió a los usuarios de la aplicación que completaran un breve cuestionario sobre su salud, que es equivalente al CFS.

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