Jeanine Áñez aseguró que “toda convulsión social” que atraviesa Bolivia es consecuencia de la insistencia de Evo Morales de postularse a un cuarto mandato.

Por Luis Andrés Henao

LA PAZ (AP) — La autoproclamada Presidenta interina de Bolivia, Jeanine Áñez, anunció el jueves que el ex Presidente Evo Morales no está habilitado para participar en las nuevas elecciones que convocará su gobierno.

En una rueda de prensa, Áñez dijo que “toda la convulsión social” que atraviesa Bolivia es consecuencia de la insistencia de Morales de postularse a un cuarto mandato y aconsejó al Movimiento al Socialismo (MAS), el partido del ex mandatario ahora asilado en México, que busque otro candidato.

“El MAS tiene todo el derecho para participar en elecciones, que busquen candidatos. Evo y (el ex Vicepresidente Álvaro) García Linera no pueden participar, no están inhabilitados”, dijo Áñez.

Áñez acusó a Morales de avivar las protestas desde su exilio y anticipó que presentará una queja a la administración de Andrés Manuel López Obrador. Foto: AP.

Morales quedó habilitado para participar en las elecciones del 20 de octubre, calificadas de fraudulentas por la oposición, gracias a un fallo constitucional después de perder un referendo que le dijo “no” a su postulación no autorizada por la constitución. Añez declaró la víspera que hará gestiones para anular ese fallo.

Más temprano acusó a Morales de avivar las protestas desde su exilio y anticipó que presentará una queja a la administración de Andrés Manuel López Obrador.

“México debe hacer respetar el protocolo de refugiado con Evo Morales”, dijo Áñez y acotó que el ex mandatario se ha dado a la tarea de “hacer descalificaciones”.

Morales se refugió en México tras renunciar acorralado por las protestas sociales y la presión de las fuerzas armadas tras las elecciones. En una rueda de prensa en México la víspera, llamó a un acuerdo nacional para pacificar a Bolivia con el apoyo de países “amigos” y dijo que está dispuesto a volver si el pueblo se lo pide.

Su partida no aplacó las protestas que primero fueron en contra el supuesto fraude electoral y que ahora son protagonizadas por partidarios de Morales que no reconocen a Áñez.

El nuevo ministro de Gobierno, Arturo Murillo, acusó a Juan Ramón Quintana, brazo derecho de Morales, de estar activando las protestas. “Vamos a ir a la cacería de Quintana. ¿Por qué es cacería? Porque es un animal que está matando gente”, dijo en referencia al polémico ex Ministro de la Presidencia y ex Embajador en Cuba.

Morales se refugió en México tras renunciar acorralado por las protestas sociales y la presión de las fuerzas armadas tras las elecciones. Foto: AP

Desde que estallaron las protestas el 20 de octubre han muerto 10 personas, según la Fiscalía.

Morales y su partido mantienen intacto su poder en alcaldías, sindicatos y organizaciones indígenas que han controlado en los 13 años y nueve meses que estuvo en el poder. Además, su mayoría legislativa ha comenzado a complicar la gestión de Áñez. Los “masistas” aprobarán una ley para que los militares dejen de apoyar a la policía en el control de la seguridad interna, dijo el Diputado Sergio Choque.

Áñez, que se autoproclamó Presidenta interina, parece tener el respaldo de la policía, el ejército, la iglesia y la oposición cívica y política.

La víspera se desataron violentos enfrentamientos entre leales a Morales y la policía de La Paz que se extendieron hasta bien entrada la noche. Los seguidores del ex mandatario también salieron a la calle en la vecina ciudad de El Alto, bastión de Morales, con la bandera indígena multicolor Wiphala y cantando “¡Ahora sí, guerra civil!”.

En el centro de La Paz los manifestantes arrojaron piedras, arrancaron placas de metal y tablones de madera de obras para usarlos como armas y algunos prendieron cartuchos de dinamita. Policías antimotines respondieron con gases lacrimógenos mientras aviones de combate rugían en vuelos bajos sobre la multitud en una demostración de fuerza.

Morales cambió la política de Bolivia, gobernada durante décadas por descendientes de europeos, al revertir la profunda desigualdad. La economía creció con fuerza gracias a la suba del precio de las materias primas y promulgó una nueva constitución que creó un Congreso con escaños reservados para minorías indígenas a la vez que permitió el autogobierno de las comunidades nativas.

Áñez, que se autoproclamó Presidenta interina, parece tener el respaldo de la policía, el ejército, la iglesia y la oposición cívica y política. Foto: AP.

Aunque algunos de sus seguidores se mostraron descontentos por su insistencia en aferrarse al poder, Morales sigue siendo una figura popular, especialmente entre los aymara, el grupo étnico al que pertenece. Muchos de ellos están preocupados por la posible pérdida de los beneficios logrados.

“Nos han tratado de delincuentes. Aunque el Evo se haya ido, eso no nos interesa, lo que nos interesa es el proceso de cambio. Estamos peleando por esos cambios. Han quemado la Wiphala y eso no lo podemos admitir porque representa a los indígenas”, dijo a The Associated Press Teodoro Ulo, habitante de El Alto.

Hasta el momento Estados Unidos, Gran Bretaña, Brasil y Colombia han reconocido al gobierno de Áñez. También el autoproclamado Presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó.