La historia  de La Niña Aburrida surgió una noche de cuentos en la que el músico y escritor contaba historias a sus pequeñas, una tradición y ritual para antes de dormir. Aquella vez, las niñas pidieron a su papá que inventara la historia. No era la primera vez que tenía que sacar un relato de su imaginación de manera inmediata, pero sí fue una de las veces en la que éste intrigó a las menores.

Ciudad de México, 14 de noviembre (SinEmbargo).- Una pequeña que está aburrida se acerca con su papá para contarle su situación y exponer que su hermana no quiere jugar con ella. “Ve al espejo y juega con tu reflejo”, le aconseja el padre. La niña piensa que es por demás absurdo, pero aún así se mira en el espejo más grande de la casa y se da cuenta de que su reflejo verdaderamente quiere jugar con ella.

Así inicia la aventura de La niña aburrida, un cuento escrito por el músico, escritor y guitarrista de Café TacubaJoselo Rangel. La historia surgió una noche de cuentos en la que contaba historias a sus pequeñas, una tradición y ritual para antes de dormir.

Aquella vez, las niñas pidieron a su papá que inventara la historia. No era la primera ocasión que tenía que sacar un relato de su imaginación de manera inmediata, pero sí fue una de las veces en la que éste intrigó a las menores. “¿Y qué más? ¿y qué más?”, insistían mientras su reconocido padre desarrollaba la historia palabra a palabra. Para gusto y fortuna de todos, no fue la única vez que narró un cuento en la recamara de las pequeñas.

Joselo confesó que eso fue una de las cosas que marcaron la diferencia entre otras historias que les inventó antes. “A mis hijas les gustó bastante. En otras ocasiones yo les contaba historias en las que yo me iba inventando cosas, y de repente había algunas que no funcionaban. Yo mismo me daba cuenta de que no funcionaban, que tal vez me iba mucho por las ramas. Y esta historia iba tomando forma de manera muy natural y tenía ciertos elementos que eran divertidos y al mismo tiempo tenía un ‘gancho’ que atrapaba a mis hijas”.

Pero la historia de La Niña Aburrida también lo atrapó a él, cosa que confirmó cuando registró la historia en una libreta y se dio cuenta que no había olvidado ni un solo detalle, no había que modificarle o agregarle algo. Era perfecta.

“En esa primera vez, ya cuando se durmieron, me fui a mi cuarto a escribirla para que no se me olvidara, y no se me olvidó. No tenía que regresar a mi libreta para ver de qué se trataba porque yo traía en la mente la historia, y me imaginaba a la niña. El hecho de que de las otras historias que les contaba no recuerdo nada, creo que es una razón fuerte, de que algo se te queda ahí. Ahí es donde está el asunto”, enfatizó.

A través de la historia quiso mostrar a sus hijas la  importancia de saber estar solo, poder divertirse consigo mismo y dejar fluir las emociones.

En entrevista con SinEmbargo, para el suplemento Puntos y Comas, el integrante de la legendaria banda mexicana explicó que la soledad abre un momento único de reflexión y permite conocerte a ti mismo. En ella, obtienes pensamientos únicos, la mayoría creativos e introspectivos, con los que descubrirás quién es la persona que ves todos los días frente al espejo.

“Esto es algo que yo quiero que mis hijas entiendan y vivan. Que se sientan bien con quienes son, tanto solas como acompañadas. Que no necesiten de cosas externas para sentirse bien. Que exista el equilibrio en su vida, porque no está mal estar aburrido o sentir tristeza, ansiedad, miedo, alegría o sentir amor”, explicó.

Aunque comentó que incluso él ha deseado “estar bien y feliz todo el tiempo”, pero se ha dado cuenta que es una meta imposible de cumplir, y que además lo privaría de un montón de experiencias que se obtienen a partir de otras emociones, lo cual describió como un “equilibrio en la vida” que todos deberíamos buscar.

Según el músico, la soledad y el aburrimiento -temas centrales de La niña aburrida– permiten además hacer un ejercicio en el que no se necesiten “cosas externas” para llenar tus emociones, pues puedes aprender a conocerte y a tener tiempo para ti.

“El aceptar los sentimientos que vengan a ti, es parte muy esencial de estar solo. Y es que de repente empezamos a sentir aburrimiento y lo queremos tapar con algo. Eso es una señal del vacío, es tener miedo al vacío. Y en realidad estar solo es una forma de conocernos. Yo me di cuenta escribiendo, pues me pregunté de dónde venía toda esta imaginación, porque no son cosas que me pasaron, es ficción total. Me di cuenta de que la literatura y la ficción me ayudaban a conocerme, y eso para mí es bien importante. Estamos aquí para conocernos. Imagina que hay personas que llegan a mi edad, 53 años, y todavía no se conocen, ¿no? Creo que hay cosas que nos sorprenden de nosotros mismos y la única forma de conocerse es vivir consigo mismo”, añadió.

TRABAJO CONJUNTO CON EL LECTOR

El cuento de Joselo te envuelve y te hace querer resolver o ayudar a la pequeña niña aburrida. Pero al llegar al final, te encuentras con algo un tanto inesperado. Al respecto, el autor aseguró que es parte de la magia de su texto.

Tener preguntas, intentar resolver un misterio más allá de lo que dicta el libro, permite formar una especie de alianza y trabajo conjunto entre quien escribe y quien disfruta la lectura, pues “en el momento en que el lector se imagina cosas estamos colaborando y resolviendo la historia”, dijo. Agregó que cuando un libro funciona, te hace imaginar, volar y se vuelve una especie de historia compartida.

“Es un final abierto para que el lector deje volar su imaginación. He visto la reacción de los niños ante la última página, y es de sorpresa. Los mete en duda y se regresan a buscar pistas, piensan que todo lo imaginó la protagonista o se preguntan si todo es real, o si es una historia de miedo. Todo este tipo de reacciones son las que me gustan, que sea un libro que no se termina ahí, que puedas utilizar tu imaginación y tu pensamiento”, precisó.

CONSPIRACIÓN DEL UNIVERSO

El guitarrista de Café Tacuba expuso que La niña aburrida es un proyecto de hace un tiempo que pudo ver la luz hasta ahora, por lo que no fue planeado que saliera en pleno “encierro” causado por la actual pandemia de COVID-19.

Joselo explicó que el cuento nació hace algunos años a partir de las experiencias con sus hijas, y quiso compartirlo con la ilustradora peruana Nori Kobayashi en cuanto la conoció. El libro se concretó y el trabajo pasó a manos de la agente literaria y del músico y escritor.

Cuando parecía estar más que listo, una vez que Planeta Junior se unió, todo se vio suspendido por la crisis sanitaria del nuevo coronavirus que se enfrenta a nivel global. Aún así, el río encontró su cause y el cuento pudo ser publicado, y aunque por algún instante pareciera una oportunidad tomada a consciencia, Rangel lo calificó como una “casualidad muy buena”.

“Nori Kobayashi y yo nos preguntábamos por qué. Habíamos hecho el libro y se quedó ahí un tiempo. De repente en este año llegó la COVID y se canceló todo. Pero ahora que ya lo veo publicado, me doy cuenta de que este es el momento donde está perfecto que salga. Hasta pienso que tal vez el universo detuvo que saliera antes para que fuera hasta ahora y que diera una especie de mensaje. Ya estoy hablando de cosas muy esotéricas, pero así lo siento”, confesó.

Por casualidad, causalidad o conspiraciones del universo, el primer libro infantil de Joselo toca situaciones que están muy presentes en esta “cuarentena larga”. Durante el confinamiento social se han vivido distintas etapas de reflexión, auto conocimiento, sentimientos desenfrenados y soledad.

Con la llamada “nueva normalidad” hemos aprendido ciertas cosas que en condiciones regulares probablemente no habríamos experimentado. Quizá antes eran pocas las veces que uno podía darse tiempo para sí mismo, y ahora lo hay.

Una de las opiniones comunes se ha reflejado en la convivencia familiar, a la que algunos estaban poco acostumbrados y ahora “lidiamos” con la convivencia a todas horas. En contraste, otras personas añoran estrechar lazos, las pláticas y los abrazos. Y es ahí donde la conversación principal de la lectura viene a colación. Buscar el equilibrio y aprender a estar bien consigo mismo, solo o acompañado.

Incluso, la contraportada del libro tiene la frase “ten cuidado con lo que deseas”, lo cual también se volvió una realidad para cientos de personas que pedían “vacaciones prolongadas”, por ejemplo.

“Es un cuento que habla de situaciones que estamos viviendo en estos momentos, que nos estamos preguntando qué hacer con nuestro tiempo libre. A lo mejor muchos nos estamos enfrentando con nosotros mismos, están saliendo nuestros demonios, estamos resolviendo nuestra vida de una manera. Y sí, pareciera que aprovechamos este momento para sacar el libro, pero no. Fue una casualidad agradable”.

LOS REGALOS DE NORI

Nori Kobayashi es una ilustradora peruana y destacada fan de la banda mexicana Café Tacuba, lo que la llevó a colaborar con Joselo Rangel, a quien regaló un dibujo en el que lo retrató como un oso lector, con anteojos y largas patillas.

Eso fue lo que atrapó al escritor, pues en cuanto lo vio dijo: “tengo que trabajar con ella, tengo que hacer algo con ella”.

Desde aquel concierto que dieron en Lima, Perú, Joselo decretó que haría una colaboración con Kobayashi. Tiempo después la contactó, le platicó el proyecto y le envió la historia. Cientos de ideas vinieron a la cabeza de Nori mientras conocía a “la niña aburrida”. Le envió bocetos de varios dibujos; las ilustraciones iban y venían en los correos.

Finalmente, surgieron los dibujos que ahora todos conocemos. La ilustradora decidió retratar a la familia de Joselo en el libro.

“Nori tomó la decisión de retratarnos como familia, yo no le dije que nos dibujara. Le mandé la historia y en el momento en que vi que el papá tenía lentes y patillas dije ‘uhmmm, se parece a alguien que yo conozco. Alguien que veo siempre en el espejo’. Y pues sí, somos nosotros, es mi familia. Ahora lo veo como un gran regalo que nos hizo a mi familia y a mí”, explicó Joselo entre risas.

También confesó que parte de la conexión que se ha formado con el público es gracias al trabajo de Kobayashi, pues las ilustraciones llaman la atención de niños y adultos.

UN PADRE ROCKERO Y BUENA ONDA

Los cuentos y lecturas que ha hecho con sus pequeñas han marcado la vida de Joselo, pues es un momento único que comparte con ellas, que disfrutan, les da cercanía y es una forma de expresar su amor.

Relató que aunque una de ellas ya está en la adolescencia y han encontrado formas distintas de convivir, con la más pequeña aún se junta para leer historias antes de dormir. Desde Momo a la saga de Harry Potter son los libros por los que pasan en las noches. Y la dinámica se ha modificado: antes sólo leía él, ahora turnan las páginas para que la historia se forme entre los dos.

La conexión con ellas también se ha forjado en el dibujo y en la música. Se sientan a dibujar todos juntos o a escuchar nuevos y viejos artistas. Van de los colores a las letras de Billie Elish o a recordar las melodías de The Beatles.

Sin embargo,  no son prácticas fortuitas. El integrante de la banda sateluca contó que con sus padres tenía una dinámica similar, pues cada que él publicaba una crónica en el diario Excelsior ellos la leían, y cuando se reunían, la comentaban y lo retroalimentaban.

“Para mí es importante tener este tipo de vínculos. Con mis padres, que ya murieron los dos, cuando yo escribía una columna ellos la leían y era una forma de conectarme con ellos aunque no los viera todos los días. Luego hablábamos de los temas de la columna o de los libros que publicaba y que ellos llegaron a leer”, recordó nostálgicamente.

“Todos estos lazos son importantes, son los que nos hacen crecer y amar más a las personas queridas. Yo quiero seguir teniendo estos vínculos. Que no desaparezcan estos vínculos que tengo con mis hijas, con mi pareja, con mi familia. Estar unidos en familia”, reiteró.

Joselo añadió que estos lazos familiares son de suma importancia en momentos tan complejos como los que vivimos actualmente, en los que no solo se atraviesa por una contingencia sanitaria, sino que la violencia de género y el machismo aún siguen presentes.

“Estamos viviendo un momento bien especial, en el que las mujeres están alzando la voz ante cosas que ya no soportan -como el patriarcado, el machismo- y yo me uno a ese cambio. Quiero que mis hijas vivan en un mundo diferente al que yo crecí”, confesó.

Aseguró que por su parte nunca habrá una imposición hacia sus hijas, ya que desea que ellas sean libres de decidir sobre su vida en todo sentido, sobre todo que se sientan cómodas, felices y seguras.

“Quiero que ellas vivan en un lugar seguro, en el que puedan decidir que hacer con su cuerpo, sus decisiones, su sexualidad. Ahorita son adolescentes, pero están creciendo y yo quiero que estén seguras, que vivan felices. Para eso hay que cambiar muchas cosas, roles culturales que nos han enseñado. Hay que derribar lo que no funciona, cambiarlo”.

Y resaltó que aunque podría tomarse como un consejo, él es sólo un rockero que trata de vivir feliz con su familia y transmitir eso a sus pequeñas. Nuevamente dijo que esa es la forma en la que él y sus hermanos se relacionaron con sus padres, pues fueron muy cercanos y podían hablar de cualquier cosa. Además le permitieron seguir sus sueños y hacer música.

“Con mis papás éramos muy cercanos y podíamos hablar de cualquier cosa. Mis hermanos y yo –tengo dos hermanas mayores y un hermano menor, Quique, con el que trabajo en Café Tacvba- estamos muy contentos con estos padres que nos tocaron. Que nos dejaron hacer lo que nosotros queríamos. Yo creo que eso es lo que más valoro y yo quiero que mis hijas se queden con eso. Que digan ‘mi papá es así buena onda, y me dejó hacer lo que yo quería hacer'”, agregó.

“Hay que dejar que los hijos sean felices con lo que son, no con lo que uno quiera. Yo estoy abierto a que ellas hagan lo que sea y las voy a apoyar al cien por ciento con lo que decidan. Si quieren tómenlo como consejo, pero soy un ‘simple rockanrrolero’, como dice Alex Lora”, comentó al tiempo que soltaba una carcajada.

MÚSICA Y LITERATURA

Al final de la plática, Rangel aseveró que la música y la literatura sirven para expresar las emociones, para formar reflexiones y para echar a volar la imaginación: “En mí esta todo revuelto. Todo viene de mí y van surgiendo estas ideas. No descarto ninguna de las ideas que me llegan, tanto musicales como de texto. Todo lo anoto, nada descarto. Y a veces no sé si una idea va a ir hacia una canción o hacia un texto o a un dibujo. Dejo que todo vaya fluyendo, que las cosas se den naturalmente. Hay mucha interacción entre la música y la literatura, para mí es imposible separarlo. Estoy siempre pensando en las dos cosas”.

Dijo que la música es algo que considera más inmediato, como una especie de canal para sacar los “sentimientos atorados”. Por otro lado, las letras llevan un periodo más largo de creación, de mayor análisis, y pueden ser llevadas a otros niveles de fantasía y ficción. Aún así, ambas están presentes en su vida y tienen el mismo peso en ella.

Destacó que lo que tienen en común es que en cualquier disciplina hay creaciones que tienen algún potencial, algunas de forma inmediata, otras a largo plazo; algunas con su banda, otras en soledad. Lo que hará que sea una “idea efectiva” es que se quede en tu memoria, que haga tanto ruido en tu cabeza que termines recordándola una y otra vez.

“Luego hay momentos en las que se interconectan. Canciones que vienen de un cuento o cuentos que vienen de canciones; ahí es donde tomo una decisión y a lo mejor el público o el lector no lo nota, pero es parte de mi trabajo creativo. Porque la literatura es como las canciones: escribo una idea y la grabo en mi celular y de repente me descubro caminando y cantando esa canción que apenas es una idea. Entonces yo creo que esa es una de las cosas que califican a una creación: si la estás recordando”.

Finalmente, Joselo celebró que el arte en todas sus expresiones pueda unir a las familias y crear vínculos con personas especiales en tu vida. Que por medio de una lectura, de una canción, de un dibujo, puedes crear momentos especiales con tus seres queridos. Así pues… ¡que viva el aburrimiento!