El Cairo, 16 jul (EFE).- La organización Human Rights Watch (HRW) instó hoy a las autoridades iraquíes a que se comprometan a llevar a cabo juicios justos y a que repitan el proceso contra 24 condenados a muerte por una masacre en una base militar.
Según el comunicado de HRW, el proceso por el que esas personas fueron sentenciadas a la pena capital el pasado 8 de julio fue injusto, duró apenas dos horas, y negó a la defensa su derecho de presentar testigos y pruebas.
El Tribunal Penal Central condenó a muerte a 24 personas acusadas de participar en la denominada "masacre de Spiker", en la que el grupo terrorista Estado Islámico (EI) ejecutó a centenares de efectivos de las fuerzas de seguridad iraquíes en junio de 2014.
Cuando esa base, situada al norte de la ciudad de Tikrit, fue tomada por el EI, se calcula que en ella había unos 1.700 soldados, muchos de los cuales fueron asesinados por los yihadistas.
"El asesinato de cientos de jóvenes cadetes fue un crimen horrible y un juicio justo de los acusados es un importante indicador del compromiso de Irak de arreglar su sistema judicial", dijo en la nota Joe Stork, subdirector para Oriente Medio de HRW.
Un abogado iraquí que acudió al proceso como observador, Habib al Quraishi, explicó a HRW que los acusados negaron los cargos y alegaron que sus confesiones -la principal prueba contra ellos- fueron extraídas bajo tortura.
La corte ignoró estas denuncias de torturas e impidió a los procesados presentar pruebas de su inocencia, como testigos que aseguraban que no se encontraban en Tikrit en esas fechas.
Los condenados son supuestos integrantes del EI, que fueron detenidos por las autoridades iraquíes en distintos puntos del país y en diferentes momentos, pero sus identidades no fueron reveladas.
HRW lamentó que "la rapidez del proceso deja muchas preguntas sin respuesta, incluyendo el papel que cada acusado jugó en la masacre", y no ha determinado por qué tantos cadetes militares cayeron en manos del EI.
La organización pidió a Irak que sea miembro de la Corte Penal Internacional para permitir que se investiguen los crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos durante el conflicto.
Desde que el pasado 31 de marzo las tropas iraquíes recuperaron Tirkit, las autoridades han exhumado casi 500 cadáveres de fosas comunes, procedentes de la matanza de Spiker.
La matanza fue de las más graves cometidas por el EI en Irak y desencadenó acciones de venganza de milicias chiíes contra tribus suníes, a las que acusaron de respaldar a los yihadistas.




