Papa acoge “grito” contra violencia y corrupción en torno a la minería

17/07/2015 - 9:00 am

Ciudad del Vaticano, 17 Jul (Notimex).- El Papa Francisco se sumó hoy al “grito de dolor” de las poblaciones del mundo que sufren por la violencia, las amenazas y la corrupción que envuelven a la industria de la minería.

Esto en un mensaje enviado al encuentro “Unidos a Dios escuchamos un grito”, que tiene lugar estos días en el Vaticano, y cuyo objetivo es analizar las repercusiones de las actividades mineras.

De acuerdo con Jorge Mario Bergoglio, la reunión, convocada por el Pontificio Consejo Justicia y Paz junto a la Red Latinoamericana Iglesias y Minería, pretende recordar el grito de numerosas personas, familias y comunidades que sufren directa o indirectamente a causa de las consecuencias “muy a menudo negativas” de la minería.

“Un grito por los terrenos perdidos, un grito por la extracción de las riquezas del suelo que paradójicamente no han producido riqueza para las poblaciones locales que quedaron pobres, un grito de dolor en reacción a la violencia, a las amenazas y a la corrupción”, escribió.

“Un grito de indignación y de ayuda por las violaciones de los derechos humanos, clamorosa y discretamente pisoteados en cuanto a la salud de las poblaciones, las condiciones de trabajo, muchas veces la esclavitud y el tráfico de personas que alimenta el trágico fenómeno de la prostitución”, agregó.

Apuntó que también lanza un grito “de tristeza y de impotencia” por la contaminación de las aguas, del aire y de los suelos, un “grito de incomprensión” por la ausencia de procesos inclusivos y de apoyo de parte de las autoridades civiles, locales y nacionales, que tienen el deber fundamental de promover el bien común.

No obstante, el líder católico reconoció que los minerales, y más específicamente las riquezas del suelo y del subsuelo, constituyen un “precioso don de Dios”, del cual la humanidad hace uso desde hace milenios.

Destacó que los minerales “son fundamentales” para numerosos sectores de la vida y de la actividad humana.

Por eso instó al sector de la minería a cumplir un “radical cambio de paradigma” para el mejoramiento de la situación en muchos países.

Constató que a ese cambio pueden contribuir los gobiernos en los países de origen de las empresas multinacionales y de aquellos en los cuales operan, los empresarios y los inversores, las autoridades locales que vigilan el desarrollo de las operaciones de la minería y quienes operan en los mercados de estas materias.

Tanto ellos como los consumidores de mercancías para la realización de las cuales sirven los minerales, “están llamadas a adoptar un comportamiento inspirado en el hecho que constituimos una única familia humana”, precisó.

Animó a reflexionar sobre cómo se puede interactuar constructivamente con todos los otros actores involucrados, en un diálogo “sincero y respetuoso”, y en el entendido que “partiendo de la dignidad humana se crea la cultura necesaria para afrontar la crisis actual”.

Redacción/SinEmbargo

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