La industria de la leche es una industria cruel. Foto: Nathan D.

Aunque resulta bastante subjetivo hablar del futuro o como este se puede percibir y la realidad es que lo único que podemos afirmar que existe es el presente ya que el pasado sólo es un recuerdo y el futuro un deseo, creo que es válido poder imaginar fronteras en dónde se empieza a gestar el futuro y que tanto del pasado lo ha influenciado.

En las últimas décadas el mundo ha cambiado a pasos agigantados en todos los aspectos, desde tener el mundo en nuestras manos a través de nuestros smartphones hasta estar conscientes de que hemos arruinado nuestro entorno y tener la necesidad de cambiarlo.

La información a la que ahora tenemos acceso ha permitido un cambio radical en nuestros pensamientos, lo que antes dábamos por obvio hoy es cuestionado por casi todas y sobre todo las nuevas generaciones, ya no nos conformamos con lo que alguien asegura como cierto, lo cuestionamos, lo investigamos y lo debatimos.

En noviembre del año pasado Dean Foods la compañía más grande productora de leche en los Estados Unidos se declaró en bancarrota, esta compañía operaba desde 1925 desde los tiempos en que la leche se entregaba en la puerta de los hogares en aquellas clásicas botellas de vidrio, hace tan sólo unas semanas la compañía Borden tan conocida en el mundo y con 150 años de antigüedad (la segunda más grande) se ha declarado también en bancarrota, a esta compañía no le ayudó ni siquiera que su logotipo la vaquita Elsie sea reconocido como un icono de la publicidad.

La demanda por otras alternativas que sean más amigables con el ambiente, que sean éticas, es el futuro que se está escribiendo, un futuro donde pronto no serán aceptadas empresas que no tengan como principal objetivo su entorno, Giacomazzi Dairy después de 4 años de pérdidas económicas decidió que era hora de evolucionar y cambiar de ser una productora de leche de vaca a una importante compañía productora de leche se almendra. Su negocio hoy ya no tiene perdidas y vislumbra un futuro prometedor.

Sabemos que no tomar leche de vaca tiene beneficios en nuestra salud, sabemos que la ganadería se gasta del 65 al 70% del agua potable de México cuando hay millones de familias sin acceso al agua, sabemos que la ganadería es de las principales emisoras de gases de efecto invernadero y sabemos que las vacas son explotadas física y psicológicamente en las granjas industriales.

Es momento de cambiar, las empresas en vez de aferrarse a una industria cruel como la de la leche deberían hacer algo por ajustarse a este futuro que viene, un futuro dónde tal vez nos vaya mejor a todas y dejemos de ser egoístas buscando beneficios individuales y desarrollemos al colectivo y no al individuo, entre cambiar o morir yo definitivamente le apuesto al cambio.

Como consumidor tengo la responsabilidad de elegir lo que dañe menos, por lo que un paso que puedes hacer es la próxima vez que compres un café pruébalo con leche de soya, almendra o coco.