“¿Por qué son importantes las MiPyMEs? Porque son alrededor de 6 millones de negocios que generan 8 de cada diez empleos en México. Casi nada”. Foto: Martín Zetina, Cuartoscuro

+ Abandono deliberado a MiPyMEs

+ El fondo: socialismo económico

Dentro de la errática conducta ante la tragedia del coronavirus tanto de López Obrador – minimizar inicialmente su gravedad, invitar a ciudadanos a abrazarse porque “no pasa nada”, exhortar a seguir saliendo en familia a pesar de la restricción sanitaria y hasta mostrar estampitas y amuletos para enfrentar al terrible virus- y de la mal llamada Cuarta Transformación – carencia de equipos médicos elementales en hospitales públicos, falta de apoyo a doctores y enfermeras y encubrimiento del número real de casos -, ha causado indignación y enojo la falta de apoyos directos a micros, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs), en un abandono que ya generó la pérdida de… ¡346 mil empleos en solo un mes!

¿Por qué son importantes las MiPyMEs?

Porque son alrededor de 6 millones de negocios que generan 8 de cada diez empleos en México. Casi nada.

En otras naciones – Francia y Canadá, por ejemplo-, a los pequeños y medianos empresarios se les ha eximido del pago de impuestos y servicios durante el tiempo que prevalezca la restricción sanitaria, además de que se les han entregado apoyos económicos de manera directa, de mano a mano, para garantizar su sobrevivencia. Desgraciadamente, López Obrador no es Macron ni Trudeau.

La resistencia de AMLO y de su Gobierno para apoyar a estas empresas, se escuda tras un sofisma: “No habrá otro Fobaproa”, dicen desde Palacio Nacional. Pero el Presidente manipula: absolutamente nadie le está planteando que rescate por completo a millones de empresas. No es por ahí. Lo que se le pide, en realidad, es una tregua en estos momentos de crisis y de emergencia, que se difiera la carga fiscal y se entreguen recursos monetarios directos a pequeños y medianos negocios para que puedan salir adelante durante los meses más críticos, que serían abril y mayo. De lo contrario, habrá quiebras masivas y el desempleo alcanzará cifras aún más dramáticas.

¿Por qué AMLO y su 4T no quieren apoyar a las MiPyMEs?

Por dos razones de fondo.

La primera, de carácter financiero: López Obrador no quiere arrebatar recursos a sus obras sexenales más importantes: Aeropuerto de Santa Lucía, Refinería de Dos Bocas y Tren Maya, para destinarlos, en estos momentos de crisis, a apoyar a las 6 millones de MiPyMEs y salvar así negocios y empleos. AMLO prefiere sacrificar la estabilidad económica de millones de mexicanos a cambio de sacar adelante sus elefantes blancos. De ese tamaño es su obsesión.

La segunda, de carácter ideológico: el Presidente y su 4T traen un proyecto tan riesgoso como perverso: dejar que quiebren millones de empresas privadas para que sus actividades sean absorbidas por el Gobierno mediante lo que denominan “empresas sociales” y dependan de los programas oficiales que, en la praxis política, representarían más votos asegurados a futuro para Morena. Es parte de la socialización de la economía que ha emprendido AMLO y su grupo y que pasa forzosamente por aniquilar a gran parte del sector privado mexicano.

“(La crisis del coronavirus) nos cayó como anillo al dedo…”, dijo López Obrador. Ahora entendemos porqué lo afirmó: para aprovechar la crisis sanitaria y ensanchar el papel del Estado en toda actividad económica, desplazando a los particulares.

Sí, señores: como en Venezuela.

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En esta columna estamos en condiciones de afirmar que, efectivamente, AMLO y su 4T pretenden eliminar a MiPyMEs para que su Gobierno absorba estas actividades fundamentales, dentro de un plan de estatización generalizada de la economía mexicana.

Va la historia:

El pasado uno de abril, la política poblana Paola Migoya subió un tuit en su cuenta (@pmigoya con 26,600 seguidores), en el que advierte: “Hoy hablé con un alto funcionario del Gobierno, me quedé helada con la respuesta. Ellos le apuestan a que los empresarios quiebren, piensan que todo puede ser sustituido por el Estado, sí así como lo oyen. Así como en la docena trágica”. Hasta aquí el breve texto.

*¿Puedo saber el nombre del alto funcionario que te dijo eso, Paola?-, le pregunté vía telefónica. “No. Me reservo su identidad”, me respondió.

Migoya afirma, empero, que le preguntó frente a frente a dicho funcionario si la intención era fregarse a los empresarios. “Asintió con la cabeza en señal afirmativa”, señala Paola.

Aún más:

Migoya machacó al funcionario sobre esa intención de hacer quebrar a los empresarios del país y el papel que jugaría la 4T. La respuesta, fue: “Destruir todo e iniciar una reconstrucción nacional”.

Esta columna puede confirmar que el alto funcionario que habló con Paola Migoya, trabaja en la Presidencia de la República.

Las versiones sobre la intención de llevar a la quiebra a millones de empresas se han multiplicado en los últimos días, más allá del aferramiento de AMLO por no utilizar el dinero de sus proyectos emblema para apoyar no solo a MiPyMEs, sino a ciudadanos en general que siguen encerrados en sus casas y que ven con angustia como sus pocos ahorros se están terminando.

“Como se ve el panorama, todo quedará en buenas intenciones, pues el Presidente ha decidido dejar morir sola a la industria, conformada en su mayoría por pequeñas y medianas empresas”, advirtió el periodista Mario Maldonado en su columna de El Universal (¿Y la Secretaría de Economía? 14/Abril/2020).

Y allí está el duro editorial de Financial Times – uno de los diarios más influyentes del mundo -, cuyo título es demoledor: “Tragedia presidencial en el desarrollo de México”, que entre otros puntos, señala que “la catástrofe humanitaria de Venezuela es una clara advertencia de lo que otros cuatro años y medio de López Obrador podrían hacerle (a México)”.

Se calcula que las MiPyMEs solo podrán aguantar dos meses (abril y mayo) sin obtener ingresos. Después, desaparecerían. Y eso lo sabe el Gobierno y juega con millones de empleos honestos. Es un crimen abandonarlas a su suerte.

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No hay que olvidar que López Obrador es un político que fue forjado bajo el fuego del PRI de los setentas y sus bases de Gobierno son las mismas que llevaron al fracaso a los sexenios de Luis Echeverría y de López Portillo: la estatización y petrolización de la economía nacional que nos condujo al desastre financiero y que hoy, ante la angustia de millones de mexicanos, AMLO está reeditando de manera desordenada y obsesiva. Si ayer LEA y Jolopo nos encaminaron a la ruina, hoy por hoy, AMLO les está siguiendo los pasos: – 0 por ciento de crecimiento, mayor empobrecimiento, desempleo galopante, ahuyentar inversiones y crucificar al sector privado.

AMLO y su peligrosa intención de llevar a la quiebra a pequeñas y medianas empresas y negocios.

Y todavía trae en la cabeza – como lo expresó desde 2006 – la idea de nacionalizar algunas empresas y sectores, pero ese será tema de próxima columna.

Por lo pronto, así discurre la socialización de la economía mexicana.

Al estilo venezolano. O cubano.

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