Roadrunner, un acto de terapia para el público de Anthony Bourdain

15/06/2021 - 10:55 am

Morgan Neville considera que las entrevistas para esta película fueron las más difíciles que jamás haya hecho. Muchos de los allegados a Bourdain hablaron por primera vez sobre su muerte.

NUEVA YORK, 15 de junio (AP) — Cuando Morgan Neville comenzó a hacer un documental sobre el difunto chef y presentador de TV Anthony Bourdain, una de las primeras cosas que hizo fue repasar todas las canciones a las que éste había hecho referencia. Terminó compilando una lista de 18 horas y media y la llamó Tony.

Neville, el director del retrato de Fred Rogers Won’t You Be My Neighbor? (¿Quieres ser mi vecino?) y el documental ganador del Óscar 20 Feet From Stardom (A 20 pasos de la fama) estaba decidido a acercarse a Bourdain a través de un prisma diferente al de su muerte. La música era sólo una pequeña parte, pero fue el comienzo para hacer de Roadrunner: A Film About Anthony Bourdain una celebración de su vida, no una investigación forense o panegírico.

Era el otoño boreal de 2019 cuando Neville empezó. La muerte de Bourdain, quien se quitó la vida en junio de 2018, aún estaba fresca. Para muchos, todavía lo está. Roadrunner se estrenó el fin de semana en el Festival de Tribeca, días después del tercer aniversario del deceso. Sólo el debut del tráiler provocó un torrente de emoción y millones de vistas en cuestión de días, una rareza para un documental que muestra cuántos siguen llorando la pérdida de Bourdain.

“He llegado a pensar en la película como un acto de terapia para el público”, dijo Neville en una entrevista. “Creo que para quienes sólo conocen a Tony como alguien de quien eran admiradores, como yo, sólo hay un enorme signo de interrogación sobre su vida debido a su muerte. ¿Cómo (grosería) Tony Bourdain podría suicidarse? Es algo con lo que la gente todavía está lidiando”.

Roadrunner, que Focus Features estrenará en cines el 16 de julio, intenta responder esa pregunta con un retrato más completo de Bourdain. Ofrece una nueva perspectiva y contexto a su fin siguiendo el arco de su vida o, más específicamente, su segunda vida. Después de años de trabajar como chef en Nueva York, el libro de Bourdain Kitchen Confidential lo catapultó a la fama en la mediana edad. En Parts Unknown y otros programas de viajes lejanos, que presentaban no sólo alimentos autóctonos sino un amplio espectro de cultura, historia y pasiones compartidas, Bourdain se convirtió en un ícono televisivo poco probable e inusualmente auténtico.

Cuando fue hallado muerto a los 61 años en un cuarto de hotel en Estrasburgo, Francia, fue impactante porque pocos parecían más sedientos por la vida, o más apreciadores de aquello que vale la pena saborear, que él. Neville pasó los primeros meses de producción sin siquiera ocuparse del capítulo final de Bourdain. Cuando finalmente lo abordó, no encontró respuestas fáciles.

“El modo en que llegué a pensar en ello es: Tony era un buscador por excelencia y un investigador”, dijo Neville. “Pero realmente si uno está siempre buscando y curioso, entonces puede perderse. Él tenía un tatuaje que se hizo tarde en la vida que decía en griego: “No estoy seguro de nada”. Eso suena muy zen, pero también es un poco triste. Si en verdad no está seguro de nada y siempre está buscando algo, significa que está dejando todo atrás en cada momento. Creo que para Tony, ese desarraigo en última instancia lo desconectó de las cosas de las que debía estar seguro, como el amor de las personas que lo rodeaban”.

En esta imagen difundida por Focus Features, Anthony Bourdain en una escena del documental de Morgan Neville Roadrunner. Foto: Vía AP

Neville considera que las entrevistas para esta película fueron las más difíciles que jamás haya hecho. Muchos de los allegados a Bourdain hablaron por primera vez sobre su muerte.

“Había una sensación de trauma grupal con el que la gente sigue lidiando”, dijo Neville. “No creo que nadie haya estado deseoso de hablar conmigo, francamente. No era como, ‘¡Oh, genial!’ Sabían que iba a ser duro. Varias personas dijeron que era la última vez que hablaban de eso. Creo que había esta sensación de, ‘déjame decirlo una vez, para que quede constancia’”.

Entre esos entrevistados estuvieron la exesposa de Bourdain, Ottavia Busia; sus amigos chefs Éric Ripert y David Chang, los productores de televisión Lydia Tenaglia y Christopher Collins, y los músicos John Lurie y Josh Homme. Homme, de la banda de rock Queens of the Stone Age, grabó una canción para la película. Hay imágenes de Parts Unknown, incluyendo tomas descartadas y videos de las historias de Instagram de Bourdain, que sirvieron como una pequeña ventana a su turbulento último año. Neville no habló con algunas figuras clave de esa época, como el director de fotografía Zach Zamboni, a quien Bourdain despidió en ese período oscuro, y la cineasta italiana Asia Argento, cuya tumultuosa relación de dos años con Bourdain para muchos incidió de algún modo en su muerte.

Neville estaba más decidido a centrarse en las decisiones que tomó el propio Bourdain y en el viaje que lo llevó a su trágico final. Para él, una total comprensión puede ser difícil de alcanzar, pero sospecha que Bourdain se sintió cada vez más desarraigado tras separarse de Busia, y que cuando cualquier apariencia de vida doméstica se desvanecía, él se desconectaba cada vez más de quién era y de lo que significaba para la gente, incluida su hija. Que quizás pasó demasiado tiempo viajando.

“Cuando me senté por primera vez con las personas cercanas a él — su gerente y sus socios de producción —empecé a despotricar sobre por qué él era un defensor de la cultura y qué nos conecta”, dice el director. “Y ellos dijeron: ‘Sí, eso es cierto. Pero también era un chico inmaduro de 15 años’. Pensé, OK, eso es interesante. Se convirtió en el punto crucial de la realización de la película: reconciliar a alguien que era tan perspicaz, pero también tan ciego para algunas cosas”.