En esta lista encontrarás desde un bar parisino en los años 20, pasando por un bar mágico que sirve cerveza de mantequilla, hasta una cantina a los pies del Popocatépetl. Bares de todo el mundo, para hospedar corazones rotos o recibir reuniones de escritores. Toma tu libro, ponte cómodo y… ¡salud!

Por Jaqueline Tavera Martínez

Ciudad de México, 15 de agosto (LangostaLiteraria).- En varias ciudades del mundo ya se reabrieron bares y cantinas. Aunque en México también comienza la reapertura, aún parece un poco complicado asistir a lugares donde solía haber conglomeraciones. Si extrañas ir a tomarte una cervecita con los amigos, te presentamos nueve bares para, por lo menos, visitarlos a través de los libros.

Desde un bar parisino en los años 20, pasando por bares mágicos que sirven cerveza de mantequilla, hasta una cantina a los pies del Popocatépetl. Bares de todo el mundo, para todos los estratos sociales, para hospedar corazones rotos o reuniones de escritores.

Langosta Literaria preparó una lista de distintos autores que imaginaron y describieron bares y cantinas en sus historias. Toma tu libro, ponte cómodo y… ¡salud!

Armablanca, de José Agustín

Más restaurante para la clase alta que bar, pero en este lugar, que da nombre a la novela, Dionisio, su chef y administrador junto con su socio, recibe un día la visita de quien fuera el amor de su vida para que pueda ayudarle a esconder al esposo de ésta. Todo sucede en 1968, en medio del movimiento estudiantil.

Laberinto, de Eduardo Antonio Parra

En esta cantina dos supervivientes se reúnen: un profesor de literatura y entrenador de futbol y un hombre que fue su alumno. Aquí ambos reflexionan sobre un recuerdo: la de una noche años atrás cuando un grupo de narcotraficantes cambió la vida de su pueblo. Con una escritura que duele y emociona por igual, el autor nos lleva a las memorias de estos dos personajes, en una especie de Odisea contemporánea.

La encrucijada veracruzana: Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño

Inspirado en la Cantina Bar Bucareli, esta cantina es el sitio de reunión de los llamados real visceralistas. Aquí también escribe nuestro protagonista, mientras sus amigos se mientan madres en el fondo del local. En esta obra se siguen las vivencias de los aspirantes a escritor Arturo Belano y Ulises Lima. En palabras del autor “intenta reflejar una cierta derrota generacional y también la felicidad de una generación”.

La gente feliz lee y toma café: La vida vale la pena, ya verás, de Agnès Martin-Lugand

Una mujer ha olvido una tumultuosa relación e intenta reconstruir su vida en París (siempre París). Ahí decide con ayuda de un amigo (siempre los amigos) levantar un café-bar literario de nombre La gente feliz lee y toma café. Entre libros y café, la protagonista reflexiona sobre su pasado.

El Farolito: Bajo el volcán, de Malcolm Lowry

El autor inglés que se enamoró de México y sus volcanes escribió en este libro sobre El farolito, una cantina a los pies del Popocatépetl. Aquí, el protagonista, un cónsul con problemas de alcoholismo, toma mezcal y tiene alucinaciones.

O´Connell: Dientes blancos, de Zadie Smith

En el clásico estilo irlandés, este bar-billar, curiosamente sin mesas de billar, es uno de los personajes más importante de la novela. Entre su menú destacan papas, huevos, frijoles y hongos. La autora lo describe como el sitio en donde se discute desde el sentido de la Revelación hasta el precio de la plomería.

La taberna Swan: Érase una vez la taberna Swan, de Diane Setterfield

Localizada en un pequeño pueblo inglés a orillas del Támesis, la gente se reúne para contarse historias y tomar un trago. Con seiscientos años de las mejores narraciones en sus noches de tertulia, una de ellas, la taberna recibe la misteriosa visita de un hombre lleno de sangre con una niña en brazos.

The Dingo: París era una fiesta, de Ernest Hemingway

Localizado en el barrio Montparnasse de París, el famoso bar abrió sus puertas en 1920. Gracias a las descripciones de Hemingway, sabemos que fue ahí donde conoció por primera vez a F. Scott Fitzgerald, autor de El gran Gatsby. Encuentro que describió bajo la frase “Algo muy extraño sucedió”. Según Hemingway, Fitzgerald se puso una buena borrachera con tres copitas de champagne. Entre éstas y otras anécdotas cuenta el autor de Por quién doblan las campanas en estas deliciosas memorias sobre su vida como un escritor principiante.

Three Broomsticks Inn: Harry Potter, de J. K. Rowlling

Sin duda el bar más popular del mundo mágico. Ubicado en Hogsmeade, es descrito como cálido y abarrotado, aunque siempre limpio. Su dueña es Madam Rosmerta, quien maneja el establecimiento desde que el padre de Harry era estudiante en Hogwarts. Entre su menú destaca la cerveza de mantequilla. Se dice que sirvió como sede de operaciones de la rebelión goblin.

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