Sayak Valencia, poeta, activista, artista de performance e investigadora del Colegio de la Frontera Norte. Foto: Especial

Wild Feminist, se lee en las letras blancas de la camiseta de Sayak Valencia, poeta, activista, artista de performance e investigadora del Colegio de la Frontera Norte. Su mirada se mantiene apacible, escucha con atención cada una de las preguntas, agudas y otras no tanto, que hace el público desde temprano. Responde con generosidad desde su gramática particular –tijuanense y deleuzeana–, que apuesta por crear nuevos conceptos “contra el copyright de la palabra y contra las ortopedias que buscan enderezar la lengua y nos estancan en el pensamiento binario, el pensamiento aplanado”.

La conversación grupal por ser una comunidad de sentido, un pacto de lectura como lo son, por ejemplo, los pañuelos verdes utilizados por las mujeres en Argentina en la lucha por la despenalización del aborto. Dichos pañuelos, además, portan un pañuelo blanco, que conectan la lucha del presente con la lucha de las madres de la Plaza de Mayo. Son una elaboración de la memoria colectiva, un correlato de sentido y de resistencia.

“Otro correlato así podríamos encontrarlos en México, entre las cruces rosas de los feminicidios y la brillantina rosa de las manifestaciones del pasado mes de agosto” detonadas tras la acusación a policías de la Ciudad de México de violar a una adolescente. Ahí radica la importancia de estos símbolos, funcionan como dispositivos de memoria que permiten elaborar traumas en una sociedad acelerada y anestesiada por el shock. El trauma genera memoria y una sociedad que no elabora los traumas a nivel colectivo se convierte en una sociedad zombificada.

Sayak dice tener dos egos, pero por fortuna sólo trajo uno. Llora cuando habla de las imágenes de los cuerpos de mujeres asesinadas. Y explica la desprogramación de la empatía, a través de “ la ontologización de las imágenes”: mientras las imágenes adquieren derechos de reproducción y copyright, las personas que aparecen en ellas pierden los derechos fundamentales.

Todo esto ocurrió en el encuentro “Más allá de la censura, por una imaginación política transfeminista que escape a las ortopedias críticas y paternalistas”, organizado el pasado 7 de septiembre, por la École Lacanienne de Psychanalyse (ELP) y la Feria Universitaria del libro CASUL, UNAM. Ese día también fue presentado el libro: Erótica Gore y transfeminismo. Una consideración feminista sobre la violencia contemporánea, en el MUCA-Roma Al final del evento pude conversar con Sayak y hacerle una entrevista espontánea. Estas son sus respuestas.

¿Qué es la necropolítica?

Es la administración y rentabililización de la muerte para gobernar a las poblaciones, regularmente tercermundistas, excolonizadas.

¿Qué relación encuentras entre la necropolítica africana, descrita por Achille Mbembe, y la necropolítica mexicana?

Hay muchos puntos en común entre la necropolítica africana y la necropolítica mexicana, pero sobretodo, yo creo que lo que comparten es un sistema de producción de la racialización, es decir, un sistema de desventaja a partir de la racialización. Entonces, tiene que ver con gobernar a las poblaciones insurrectas racializadas para convertirlas en poblaciones subalternas, a través de las masacres directas o de su asesinato en diferido a través de una necro-administración de sus vidas que se representa a través falta de recursos y oportunidades.

¿Qué opinas sobre la construcción del ser negro y la construcción del ser mujer?

Son dos construcciones coloniales. Como marcos históricos tienen una genealogía colonial muy parecida. En Latinoamérica, la colonia inventa a las mujeres y a los racializados durante el siglo XV cuando llegan aquí, pero la palabra no se usa sino hasta el siglo XVIII, cuando fue inventa por la colonización inglesa. Pero aquí ya había una pintura de castas, una significación que también podríamos hablar como una etnificación colonial más que una racialización, ahí radica la diferencia.

¿Qué significa para ti la palabra frontera?

Es un significante muy abierto, puede ser algo que limita con algo, pero que también permite la yuxtaposición de dos ordenamientos que podrían parecer contradictorios. También la veo como un espacio de colindancia, de contacto, de desobediencia constante. La frontera es algo que se expande, lleva sus límites a muchos lugares. Es una metodología de interpretación a través del pensamiento fronterizo.

¿Qué entiendes por psicopolítica?

Es una forma de gobierno de la población a través de la apropiación de los aparatos psíquicos. Su fin es crear lealtades y subjetividades que estén conforme al orden de las cosas o del estado en el que nos encontramos. Así, la psicopolítica es el uso de las herramientas digitales para gobernar a las poblaciones a través del deseo y del consumo. En nuestros días puede ejemplificarse a través de lo que denomino el régimen live (streaming) que transmite en vivo y en directo las tragedias, un régimen sin cuerpo, que suplanta la realidad por la representación de la realidad.

Por, último, ¿qué es el transfeminismo?

Es una articulación tanto de la resistencia social como del pensamiento y la epistemología para pensar más allá del binarismo. Es una forma de pensar un movimiento social de corte más reticular que incluya, por supuesto, a los tránsitos de género y a los movimientos feministas; pero que incluya también a las condiciones de estatus migratorio, el devenir mujer, al cuerpo en sus múltiples registros , a la neurodiversidad, a otros usos políticos del cuerpo, del sexo dentro de lo social,lo cultural,  lo político y lo económico.

 

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