Así como otras muertes de colegas, el asesinato contra Miroslava Breach conmocionó al gremio periodístico. Foto: Nacho Ruíz, Cuartoscuro.

La guerra y la violencia organizada que los poderes políticos, económicos y criminales han desatado contra la sociedad, han hecho de México uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo. En lo que va de este siglo, 131 periodistas han sido asesinados en el país y otros 24 se encuentran desaparecidos de manera forzada, de acuerdo al recuento que lleva la asociación civil Artículo 19. De los periodistas asesinados, 121 eran hombres y diez mujeres.

Una de ellas era Miroslava Breach Velducea, que ejercía el periodismo en su natal Chihuahua, como corresponsal del diario La Jornada y de El Norte de Ciudad Juárez. El 23 de marzo de 2017, diez minutos antes de las 7 de la mañana, Miroslava Breach fue asesinada frente a su domicilio. Un sicario disparó ocho balazos ante el parabrisas y el vidrio de la puerta del conductor de su camioneta. Sus hijos estaban a unos metros de distancia, en su casa de la colonia Granjas en Chihuahua.

Así como otras muertes de colegas, el asesinato contra Miroslava Breach conmocionó al gremio periodístico y a la sociedad en general. El reclamo generalizado fue el de investigar a fondo el crimen de la reconocida periodista y exigir justicia.

La Fiscalía de Justicia de Chihuahua investigó el caso y determinó que el autor material del crimen contra Miroslava Brecha había sido Andrés Zabala Corral, quien fue encontrado muerto, según informó el Gobierno de Chihuahua, el 19 de diciembre de 2017, nueve meses después del asesinato de la periodista. Seis días más tarde, el 25 de diciembre, el mismo Gobernador Javier Corral dio a conocer la captura de Juan Carlos Moreno Ochoa, apodado “El Larry”, acusado de ser el autor intelectual del crimen.

Por la importante del caso, el crimen de Miroslava Breach fue atraído por la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Contra la Libertad de Expresión (Feadle) de la Fiscalía General de la República.

A pesar de esta investigación que asegura que el autor material ya fue asesinado y que el autor  intelectual está preso, familiares y otros colegas periodistas dudan de que la justicia haya llegado para Miroslava Breach, familia, allegados y compañeros.

Por tal motivo, un grupo de periodistas mexicanos y aliados internacionales se dieron a la tarea de investigar por su cuenta el caso, conformando el Colectivo 23 de Marzo, en conjunto con las organizaciones internacionales Forbidden Stories, Bellingcat y el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP).

El objetivo central del Colectivo 23 de Marzo es que el asesinado de Miroslava Breach no quede impune.

La semana pasada el Colectivo 23 de Marzo dio a conocer el resultado de su investigación, luego de analizar detalladamente las carpetas de investigación, indagando por su cuenta, entrevistando a testigos y familiares, lo que arrojó nuevas pistas sobre el caso, y reveló fallas en la investigación oficial.

El punto principal encontrado por el Colectivo 23 de Marzo es que las autoridades no siguieron exhaustivamente la liga que vincula el asesinato de Miroslava Breach con la presencia de la narcopolítica en Chihuahua y el sur de Sonora.

El autor intelectual detenido por las autoridades, Juan Carlos Moreno Ochoa, “El Larry”, es acusado de trabajar al servicio del clan de Adán Salazar Zamorano, fundador del grupo de Los Salazares, identificado por el mismo trabajo de la periodista como el “principal productor y comprador  de droga en la zona serrana” de Chihuahua. Al parecer las notas y reportajes de Miroslava Breach sobre el control que este grupo del narcotráfico del Gobierno del municipio de Chínipas y otras regiones serranas fue lo que motivó que las amenazas que ya pesaban sobre ella se cumplieran el 23 de marzo cuando fue asesinada fuera de su domicilio.

De hecho, en el marco de la investigación oficial hay grabaciones en las que aparecen los políticos panistas, Alfredo Piñera y Hugo Amed Schultz Alcaraz. El primero como vocero del PAN de Chihuahua y el segundo como Alcalde de Chínipas. A este último se le vinculó con “El Larry”, lugarteniente de los Salazares y preso como autor intelectual de la periodista.

“A pesar de la existencia de estas grabaciones y testimonios que prueban el nexo entre políticos de Chihuahua con grupos del crimen organizado, la investigación de las autoridades se centró sólo en la responsabilidad de “El Larry”, su familiar Wilberth Jaciel Vega Villa, y el sicario Andrés Zabala, en el crimen de Miroslava, sin indagar en la posible participación de actores políticos en el caso”, cuestiona el Colectivo 23 de Marzo.

Esta es la principal deficiencia de la investigación oficial sobre el asesinato de Miroslava Breach, que quiere ignorar o borra los intereses de la narcopolítica de Chihuahua. Por fortuna para la periodista ultimada y para el resto de la sociedad, el Colectivo 23 de Marzo indaga por su cuenta para allanar el camino a la verdad y la justicia en este caso. Retomando las palabras de la misma periodista asesinada, el Colectivo 23 de Marzo no quiere que “el silencio quede en complicidad”. Para este y todos los asesinatos de periodistas, se exige justicia.