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Jorge Ramírez Hernández

15/09/2021 - 12:00 am

El derecho al agua

Lamentablemente en nuestro país el agua ha comenzado a transformarse en un recurso político.

Una cascada en Cuernavaca. Foto: Cuartoscuro.

“El agua es la fuerza motriz de toda la naturaleza”,

Leonardo Da Vinci.

Si el presidente Andrés Manuel López Obrador realmente quiere lograr una transformación de México, lo primero que debería de hacer es alinear los esfuerzos de todos rumbo al desarrollo. Aplicar el concepto básico de nuestra República: “El Federalismo”, que consiste en que los estados del país sumemos fortalezas y juntos venzamos las debilidades para alcanzar un desarrollo que nos permita mejores escenarios en el futuro y con esto revertir la desigualdad.

Enorme desacierto de este gobierno, en términos de desarrollo nacional, ha sido el operar anteponiendo intereses político partidistas con argumentos ideológicos, al intentar resolver problemáticas locales desde los intereses del centro, sobre todo con base en opiniones sin metodología confiable ni gran contenido técnico, incluso de los que ahí viven. Si todos los conflictos se siguen resolviendo de esa forma nunca lograremos tener sinergias nacionales que nos permitan enfrentar los grandes retos de nuestro país como un todo.

El Ejecutivo Nacional y su gobierno emplean amañadamente el término “Comunidad” haciéndolo parecer sinónimo del “Bien común”.  Si realmente se optara por este último tendríamos un país más fuerte, con una sociedad más unida, familias más prósperas; crearíamos un entorno en el cual todos podríamos desarrollar nuestros talentos, explotar el potencial individual en búsqueda del beneficio colectivo. Esa, en mi opinión, es la clave de la felicidad y esto, al final, es lo que buscamos en la vida.

Actualmente, las perspectivas de los recursos hídricos son muy preocupantes en varias regiones.

Las zonas centro y norte de México son, en su mayor parte, áridas o semiáridas.

El estrés hídrico sumado a la sobrepoblación, sobreexplotación de los acuíferos y a las sequías, han agudizado las diferencias políticas y sociales entre estados y municipios vecinos.

Pero el agua no conoce de fronteras políticas.

En Jalisco y Guanajuato, por ejemplo, el agua que abastecerá a la Presa El Zapotillo para después llegar a la Zona Metropolitana de Guadalajara, Los Altos de Jalisco y León, viene del Río Verde que nace en Zacatecas, pasa por Aguascalientes, San Luis Potosí, Guanajuato, llega a Jalisco y termina en el Río Santiago, que a su vez desemboca en el mar.

Los jaliscienses y leoneses tienen gran necesidad y el mismo derecho a esa agua.

Estudios de instancias federales como la UNAM, el IMTA y la CONAGUA determinaron que el Proyecto El Zapotillo es la solución más favorable, porque si bien afectaría a alrededor de 300 personas -que no quedarían desamparadas, pues ya se han previsto los recursos y modalidades para su bienestar-, el alcance del beneficio sería mayor, ya que más de 5.9 millones de habitantes de ambos estados recibirían el vital líquido para su desarrollo.

Además, los estados y municipios vecinos comparten raíces, familias, historia y, sobre todo, tienen la misma necesidad del agua para su gente.

Lamentablemente en nuestro país el agua ha comenzado a transformarse en un recurso político.

Esta disputa por la explotación de los afluentes se repite en Chihuahua, El Valle de México, la Zona Metropolitana de Monterrey, Puebla y Tlaxcala.

Al tratarse de un recurso federal es inminente que el Gobierno de la República atienda estas diferencias y que desde la sociedad resolvamos en favor del bien común.

Démonos cuenta de que esta carencia tarde que temprano alcanzará a todo nuestro país. No seamos ajenos porque sólo dos cosas nos podrán librar de un conflicto más intenso y generalizado: La participación oportuna y la unión con un mismo fin, igualdad, justicia y respeto del derecho humano al agua. #OpiniónCoparmex

Jorge Ramírez Hernández
Jorge Ramírez Hernández es ingeniero electricista por el Instituto Tecnológico de Monterrey y maestro en admnistración de empresas por la misma institución. Desde 1995 fue invitado al Consejo del Centro Patronal de León. Es presidente del Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León y presidente Nacional del Comité de Federaciones de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).
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