Una testigo de una matanza en un bar de Ciudad Juárez pidió asilo político en Estados Unidos. El homicidio sucedió el año pasado, pero la mujer señala que los elementos de la Policía Federal fueron los ejecutores, señala el Norte Digital.
Cristina Roman Dozal, sobreviviente de un ataque el pasado 31 de marzo del 2011 en el bar El Castillo, anunció en conferencia de prensa que esa noche más de una docena de elementos de seguridad ingresaron al lugar para realizar una inspección. Después de que se retiraron los agentes, un hombre vestido de civil entró con un rifle y disparó contra los clientes y empleados del bar.
Diez personas murieron durante el atentado, según autoridades estatales, pero Roman aseguró que fueron por lo menos 26 las víctimas.
Una mujer mexicana, quien se dijo testigo de una matanza ocurrida en un bar de Ciudad Juárez el año pasado y quien señala a elementos de la Policía Federal como los ejecutores, solicitó asilo político en Estados Unidos.
Roman dice que se ocultó en una esquina debajo de la barra del bar y sobrevivió porque las balas alcanzaron a sus compañeras y compañeros antes que a ella, agregó.
"En esos momentos, lo único que le pedía a Dios es que nada me pasara y que me dejara vivir", dijo. "Mi hijo pequeño cumplía 2 años y para mí era algo muy fuerte morirme ese día".
Los oficiales realizaron durante 40 minutos el operativo, Roman aseguró que traían sus rostros ocultos durante la inspección, sin embargo dice haber reconocido los ojos del atacante y lo identificó como uno de los agentes. Los vehículos de los oficiales también permanecieron cerca del bar durante el ataque, aseguró.
El Norte refiere que los oficiales la vieron salir del edificio, pero Roman logró escapar mientras los agentes intentaban prevenir que la policía municipal entrara a la escena del crimen. Al incidente le siguieron otros ataques dirigidos a varios bares de la ciudad, en donde murieron más personas.
El abogado de inmigración, Carlos Spector, dijo que los agentes de la Policía Federal han perseguido a la mujer no sólo en México, sino también en Estados Unidos. Ella se mudó a El Paso poco tiempo después de la matanza, pero agregó que su familia continúa siendo un blanco de intimidaciones por parte de la Policía Federal.




