México, 18 Feb (Notimex).- La secretaria de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados y legisladora de Movimiento Ciudadano, Laura Arizmendi Campos, propuso que la práctica de cesáreas injustificadas, sea considerada una forma de violencia contra la mujer.
Arizmendi Campos señaló que la mayor parte de las cesáreas practicadas en instituciones del sector público no cuentan con justificación médica y representan 30 por ciento del total de nacimientos atendidos.
“Las mujeres embarazadas pueden verse expuestas a tratos inhumanos, violatorios a su derecho a la información y a la toma de decisiones sobre su embarazo, así como del proceso de alumbramiento por parte del personal de salud”, indicó.
Destacó que, de acuerdo con el Observatorio de Mortalidad Materna de México, durante 2010 por cada 100 mil nacidos vivos fallecieron 52 mujeres, siendo Guerrero, Oaxaca, Chihuahua, Michoacán, Veracruz, Campeche, Chiapas, Tlaxcala, Hidalgo y Distrito Federal, las entidades con mayor incidencia.
“El embarazo es una condición que exige de atención médica durante la gestación, el parto y el puerperio, e implica para las mujeres llevar un adecuado control médico, recibir información acerca de la alimentación, dietas y actividades durante el embarazo”, afirmó.
La legisladora de Movimiento Ciudadano, por elle pidió incluir el término “violencia obstétrica” en la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.
Arizmendi Campos, expresó que muchas de las denuncias en este campo tienden a diluirse, pues no siempre es posible probar los maltratos en el ámbito médico, medir la negligencia o cuestionar las decisiones tomadas por un profesional de la medicina.
La iniciativa considera como causas de violencia obstétrica los tratos deshumanizados; prácticas que no cuenten con el consentimiento informado de la mujer, como la esterilización forzada; la omisión de una atención oportuna y eficaz en urgencias obstétricas.
Así como, alterar el proceso natural de parto de bajo riesgo; el abuso de medicación o uso de técnicas de aceleración, sin que sean necesarias; practicar el parto vía cesárea cuando existan condiciones para el parto natural; y no propiciar el apego precoz del niño con la madre, sin causa médica justificada.




