Shanghái (China), 21 feb (EFE).- Ante la crisis de deuda pública que ha provocado en el este de China el frecuente recurso a préstamos informales para financiar a las pequeñas y medianas empresas en 2011, la Academia China de Ciencias Sociales ha hecho un llamamiento para legalizar y regular estas prácticas cuanto antes.
Según recoge hoy la agencia oficial Xinhua, la academia, en su "Informe anual sobre el desarrollo del imperio de la ley en China", destaca que es de "urgente importancia el fortalecer ahora la legislación y el cumplimiento de la ley, para regular la actividad de los préstamos privados y evitar los de intereses elevados".
La academia advierte de que en la actualidad el sistema legal chino carece de un documento jurídico que contemple de manera específica los préstamos informales privados, por lo que esta práctica social, especialmente habitual en el este del país, tradicionalmente consagrada al comercio, queda fuera de la ley.
"Esta supervisión insuficiente también ha contribuido a que se disparen los intereses de los préstamos privados", señala el informe, que destaca que "en algunas zonas los préstamos están relacionados con asociaciones de juego y grupos de crimen organizado, lo que ha provocado episodios de violencia".
Por ese motivo, los asesores del Gobierno recomiendan la creación urgente de un marco legal que regule estos préstamos privados, así como su gestión y control de riesgos.
La crisis de deuda en el este de China estalló en septiembre en la provincia oriental de Zhejiang (este) una de las más desarrolladas y dinámicas de China, que también es la cuna de su sector privado, y que cuenta con uno de los grandes puertos chinos, Ningbo, y con centros industriales como Yiwu y Wenzhou.
En Wenzhou, de cuyos alrededores proviene la mayor parte de los emigrantes chinos que residen en España y otros países europeos, el frecuente abuso de estos préstamos informales entre particulares, incluso por parte de altos funcionarios, acabó provocando la crisis de deuda.
Los cada vez más numerosos pequeños y medianos empresarios que no consiguen nuevos créditos bancarios recurren a menudo a estos préstamos para sacar adelante sus negocios, pero por la crisis en 2011 muchos de ellos se vieron incapaces de devolver lo prestado, con intereses, casi siempre, muy superiores a los de los bancos.
Sólo en Wenzhou más de 90 directivos de empresas desaparecieron sin saldar sus deudas, se declararon en bancarrota o incluso en varios casos se suicidaron en 2011, con lo que dejaron en el aire deudas informales por valor de unos 10.000 millones de yuanes (1.196 millones de euros, 1.570 millones de dólares).
Desde que Pekín estrechó su control monetario en 2010 para combatir la inflación, los préstamos privados informales se han disparado aún más, ya que los bancos estatales, con instrucciones de prestar sólo hasta donde se lo permitan los fondos que tienen en depósito, desconfían a la hora de dar crédito a pequeñas empresas.
En Wenzhou se aprobó en noviembre la creación de 120 firmas estatales encargadas de ofrecer cierto marco de seguridad jurídica esta práctica de los préstamos informales, pero no será obligatorio utilizarlas mientras no lo obligue la legislación china.
Para combatir la crisis de deuda y evitar que se extienda a otras zonas del país, China autorizó por primera vez a cuatro gobiernos regionales a emitir sus propios bonos.
Se trata de las ciudades de Shanghái (este) y Shenzhen (sureste), los principales polos económicos del país y sedes de sus dos bolsas de valores, y en torno a ellas, las provincias de Cantón (sureste), donde está Shenzhen, y Zhejiang (este).
Los mecanismos financieros puestos en marcha por los gobiernos locales en todo el país desde el inicio de la crisis financiera en otoño en 2008 han provocado una deuda total de todas las autoridades locales del país de unos 10,7 billones de yuanes (1,2 billones de euros, 1,7 billones de dólares).
Esta cifra equivale al 27 % del Producto Interior Bruto (PIB) de China en 2010, según cifras oficiales. EFE




