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Greenpeace

16/03/2020 - 12:05 am

El optimismo de AMLO

El optimismo de esta administración debe transformarse en compromisos y acciones concretas para que México cumpla con los obligaciones de ley y compromisos internacionales para enfrentar la crisis climática.

El optimismo de esta administración debe transformarse en compromisos y acciones concretas. Foto: Carlos Alberto Carbajal, Cuartoscuro

Edith Martínez*

Han sido días difíciles para el mundo, pero no para México; aquí, no pasa nada. Algunos países han decidido cerrar sus fronteras para contener el Coronavirus COVID-19, pero aquí “las pandemias e infortunios” no nos harán nada, dijo con optimismo este fin de semana el Presidente Andrés Manuel López Obrador durante una gira por Guerrero.

Con ese mismo optimismo la semana pasada también dijo confiar en que la economía mexicana saldrá adelante en medio del desplome del mercado petrolero. No nos extrañaría que esta semana ese optimismo se viera de nuevo en la Conmemoración del 82 aniversario de la expropiación petrolera y hable del petróleo como la palanca de desarrollo del país y base de la tan anhelada soberanía energética.

En México, el país del no pasa nada, el petróleo dejó de ser una opción desde hace mucho. Nuestras reservas petroleras han disminuído considerablemente y se trata de una materia prima tan volátil en el mercado que las economías basadas en este hidrocarburo son sumamente vulnerables, como quedó demostrado en el pasado “Lunes negro”.

Es por ello que nos gustaría ver ese optimismo de AMLO traducido en el apoyo a una transición energética basada en fuentes renovables, que entre otras cosas, permita reducir emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), principales causantes del cambio climático y dejar de depender de los combustibles fósiles.

El optimismo de esta administración debe transformarse en compromisos y acciones concretas para que México cumpla con los obligaciones de ley y compromisos internacionales para enfrentar la crisis climática a la que nos enfrentamos.

Este gobierno tiene un rol trascendental para el futuro de México, ya que tiene en sus manos la toma de decisiones que marcarán el rumbo del país durante la presente década, la cual los científicos señalan como crucial para reducir las emisiones del planeta y evitar que su temperatura aumente más allá de 1.5°C donde los impactos podrían ser impredecibles.

Somos optimistas y confiamos en que los esfuerzos del país se pueden dirigir hacia un cambio en el modelo energético para que sea sustentable, limpio, equitativo y justo.

*Edith Martínez es estratega de involucramiento de Greenpeace México

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