Jesús Seade candidato de México a la OMC. Foto: Graciela López, Cuartoscuro.

Washington, D.C.— La renuncia del brasileño Roberto Azevedo a la secretaría general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), dejó vacante la dirección del organismo multilateral consagrado a la promoción de la política comercial neoliberal. Aburrido en Hong Kong, a donde regresó tras aterrizar el T-MEC, el todavía subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores Jesús Seade Kuri, se echó solito al ruedo, con la bendición de López Obrador.

“Es un negociador equilibrado, profesional, íntegro, honesto y es partidario de que haya entendimiento entre los países para facilitar las relaciones comerciales”, dijo López Obrador al postularlo vía teleconferencia el lunes antepasado.

Al margen de los encomios, Seade enfrenta fuertes obstáculos. Menciono cuatro: viene del mismo continente del secretario saliente; el apoyo del gobierno de Trump, con el que puede estar contando, es cuchillo de doble filo; candidatos con credenciales más sólidas de regiones que nunca han ocupado el cargo y una costosa campaña de intrigas diplomáticas y regateos, con dádivas, viajes y becas que no creo AMLO esté dispuesto a pagar.

Diplomáticos, especialistas y observadores consultados, algunos para no atribución, coincidieron en describir como difíciles o casi nulas las posibilidades de ganar. A menos que tenga algo amarrado con Estados Unidos, apuesta arriesgada en tiempos de Trump, no se le ven posibilidades de ni siquiera avanzar mucho en las consultas.

“Tiene pocas posibilidades por ser latinoamericano; dos al hilo es casi imposible. Podría ser si no se logra consenso a favor de un europeo, asiático o africano y se traban las negociaciones”, me dijo el economista Luis de la Calle, especialista en comercio internacional y ex negociador del TLCAN. “Se antoja difícil que después de un director general latinoamericano, la OMC se decante por otro de manera sucesiva”, secundó Arturo Sarukhan, ex embajador de México en Washington.

La OMC no elige a su director general por votación sino por medio de consultas entre los 164 países miembros en que se van descartando candidatos hasta llegar al que tiene más apoyo. La decisión se da por consenso entre todos los miembros. El factor geopolítico puede ser determinante. El 8 de julio vence el periodo de postulaciones. En 2013, hubo nueve aspirantes.

La OMC espera que el sucesor de Azevedo esté despachando en Ginebra a más tardar en septiembre. El gobierno mexicano no tanteó las aguas. Seade se echó el clavado sin saber si estaba fría.

Además de México, también Nigeria y Egipto han registrado candidatos. Ngozi Okonjo-Iweala, ex secretaria de finanzas de Nigeria y veterana del Banco Mundial, y Hamid Mamdouh, abogado egipcio y ex funcionario de la OMC. La doble condición de mujer y africana puede ser activo adicional para Okonjo-Iweala dado el clima mundial de rechazo al racismo y contra la inequidad de género. No se descarta que Europa y África unan fuerzas tras una candidatura común.

Ngozi Okonjo-Iweala, ex secretaria de finanzas de Nigeria y veterana del Banco Mundial. Foto: WTO.Org.

Estados Unidos y China aguardan el listado completo de aspirantes para hacer sus apuestas. La OMC ha sido insertada en las guerras comerciales del gobierno de Trump que la culpa de complacencia hacia China. Mientras, las tensiones por el modelo de capitalismo de Estado de China amenazan el libre comercio que abandera el organismo.

Se desconoce cual sea la hoja de ruta de Seade. Intenté entrevistarlo, pero el nuevo portavoz de la SRE me dijo que tomó unos días para “afinar su propuesta”. No está disponible.

La presunta carta fuerte de Seade es la cercanía a Estados Unidos y China. “Su mejor punto de venta es: puente entre Estados Unidos y China, pero no queda claro que eso sea suficiente o así se vea”, señaló de la Calle.

Hamid Mamdouh, abogado egipcio y ex funcionario de la OMC. Foto: WTO.org.

Hay quienes consideran que Seade no cumple el perfil que busca Washington. Demasiados años vinculado a intereses chinos. Es catedrático con licencia de la Universidad Lingman en Hong Kong y hasta hace poco fue asesor sénior de la Junta de Asesores sobre Comercio e Industria y de la secretaría de Servicios Financieros del gobierno de China, su país de residencia de largo tiempo. Sabido es que Washington no quiere, ni cree necesitar, puentes con Pekín.

En la biografía que presentó a la OMC, Seade, quien tiene nacionalidad mexicana y libanesa, se describe como “ciudadano del mundo”, que se siente en “casa en diferentes culturas y continentes”.

Antes de que fuera nombrado subsecretario para América del Norte, con la misión de concluir la negociación del T-MEC, me dijo que su aspiración era ser nombrado embajador en China. Su escaso interés y conocimiento elemental sobre migración y narcotráfico, temas clave en la agenda bilateral, son de sobra conocidos.

Seade buscará el respaldo del representante comercial de la Casa Blanca Robert Lighthizer, con quien dice tener una vieja amistad. Pero el apoyo de Washington no necesariamente es ventaja dada la animadversión que provoca Trump en el mundo. “Ser percibido como muy cercano a Estados Unidos puede no ayudar”, comentó de la Calle. “Si hay la percepción de que el candidato mexicano va con apoyo de la Administración Trump, Seade enfrentará muchos anticuerpos”, secundó el Embajador Sarukhan.

Es el tercer intento de un mexicano por encabezar la OMC. Carlos Salinas de Gortari creyó que el TLCAN sería su trampolín a Ginebra, pero la crisis financiera de 1995 y el escándalo de corrupción en torno a su hermano, lo forzaron a renunciar a la candidatura.

Aprovechando el efímero “Mexican Moment”, el gobierno de Peña Nieto postuló a Herminio Blanco en 2013. El titular de la ex Secofi en el sexenio de Zedillo, recorrió el mundo en busca de votos, incluidos tres viajes a África. La red de embajadas en los países miembros de la OMC se movilizó para tratar de ganar adeptos. Estuvo muy cerca de vencer a Roberto Azevedo, pero al final Estados Unidos y la Unión Europea no lo apoyaron suficientemente.

Un sexenio después, el presidente que firmó un edicto de abolición del modelo neoliberal pretende que su gallo salga avante donde los gobiernos del “periodo neoliberal” fracasaron. “Interesante que este gobierno busque encabezar al pilar del neoliberalismo: la apertura”, me dijo Luis de la Calle.

Ciertamente resulta paradójico que la 4T aspire a entronizarse en el templo de las políticas económicas “neoliberales” que AMLO culpa por la pobreza y la corrupción en México. No sólo eso. En los juegos de azar hay factores que se perciben, pero no se hablan. La candidatura de Seade a la OMC puede terminar pagando el costo de la decisión de López Obrador de no participar en las cumbres de jefes de Estado ni dejarse ver en las capitales del poder mundial.

Twitter: @DoliaEstevez