María Dolores Rizo desapareció el 22 de diciembre de 2012 en Atenco, Edomex. No se sabe nada de ella y las autoridades tampoco tiene una línea de investigación.

La familia denuncia que a lo largo de los más de cinco años que llevan de búsqueda han sido revictimizados por el trabajo negligente de las autoridades. “Nos han dicho que, a lo mejor, ella se consiguió un novio y que al rato volverá”, reclama Marisol, hija mayor de María.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México reporta un total de mil 343 niñas y mujeres en calidad de desaparecidas, no localizadas o extraviadas entre diciembre de 2006 y diciembre de 2017, de acuerdo con un reciente informe de la asociación I(dh)eas, que junto a otras organizaciones solicitaron una nueva Alerta de Género por desapariciones, que se sumaría a la que ya opera en 11 municipios mexiquenses por violencia feminicida.

Ciudad de México, 16 de julio (SinEmbargo).- María Dolores Rizo Juárez desapareció el 22 de diciembre de 2012 en Atenco, Estado de México. Han pasado más de cinco años y medio, no hay pista, ni rastro, ni una línea de investigación que establezca lo que ocurrió con la mujer de 46 años.

Marisol Méndez Rizo, hija mayor de la víctima, denuncia que a lo largo de los 66 meses de búsqueda las autoridades han sido negligentes y revictimizantes, “nos han dicho que, a lo mejor, ella se consiguió un novio y que al rato volverá”.

La señora Rizo era una mujer alegre, dedicada a su trabajo y vivía en el ejido de Santa Isabel Ixtapa en Atenco. Estaba decidida a dejar a su esposo y enfrentaba el proceso de separación y luego de sufrir violencia psicológica.

Entre sus planes estaba terminar la escuela, de pequeña no tuvo la oportunidad de estudiar más que la primaria y quería concluir, al menos, la secundaria. “Ella siempre fue muy entregada a sus hijos y a sus nietos. Se caracterizaba de su alegría, a pesar de lo que ella estuviera viviendo, ella siempre sonreía. Le encantaba la música”, recuerda Marisol.

La mujer es de tez morena clara, mide 1.53 metros, sus ojos son chicos de color café oscuro, su cabello castaño oscuro y ondulado, y en su abdomen tiene una cicatriz.

Los hijos María Dolores Rizo no tienen ninguna pista del paradero de su madre. Les dijeron que su madre salió de casa rumbo al trabajo, pero jamás llegó a su empleo.

La hija señala que no tienen ninguna certeza de que su madre salió a trabajar o  qué pasó ese día. Su padre fue quien la vio por última vez y declaró que María fue a su empleo. “La única persona que estuvo con ella el último día fue mi papá. Ahorita estamos en que las autoridades investiguen para determinar cuál fue el hecho. Si realmente sí salió o qué sucedió porque no tenemos constancia de nada. No sé nada, qué pasó”, comenta Marisol.

SIN NINGUNA PISTA

Marisol se encontraba en Toluca, Estado de México, cuando su madre desapareció. Fue uno de sus tres hermanos quien acudió a la Policía a interponer la denuncia, pero los funcionarios le dijeron que tenía que esperar 72 horas para poder levantar la denuncia por desaparición.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México reporta un total de mil 343 niñas y mujeres en calidad de desaparecidas, no localizadas o extraviadas y/o ausentes en un periodo de once años (diciembre de 2006 a diciembre de 2017), detalla el Diagnóstico sobre Desaparición de Niñas, Adolescentes y Mujeres en el Estado de México, realizado por la asociación I(dh)eas, Litigio Estratégico en Derechos Humanos A.C.

Actualmente existe una solicitud de Alerta de Género por desapariciones de mujeres, que se sumaría a la que ya opera en Ecatepec de Morelos, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla de Baz, Toluca de Lerdo, Chalco, Chimalhuacán, Naucalpan de Juárez, Tultitlán, Ixtapaluca, Valle de Chalco y Cuautitlán Izcallí.

La familia aguardó, pero al mismo tiempo emprendió una búsqueda por su cuenta en los alrededores, con amigos y conocidos.

“La verdad en ese entonces no teníamos conocimiento de nada, no sabíamos qué hacer. Nosotros empezamos a confiar en el Ministerio Público, que en ese tiempo correspondía a Texcoco, y lo que ellos nos decían era lo que nosotros hacíamos. Si nos pedían esperar una semana, eso hacíamos”, narra la mujer”, reconoce Marisol.

La entrevistada destaca que de los funcionarios recibió un trato “duro y frío”: “Me decían que para que lloraba, que a lo mejor ella ya se había encontrado un novio y que al rato regresaba y nosotros preocupados, cosa que en ese momento por el dolor y la angustia, nos generaba molestia”, cuenta.

Ante el actuar de las autoridades, la joven desistió de la búsqueda y se refugió en las redes sociales, donde compartía casos de otras personas desaparecidas en solidaridad con el dolor que ella misma padecía.

“Cuando yo me doy cuenta de toda la basura que existe en los MP me rendí, como medio año yo ya no iba a Texcoco [a las oficinas de la FGE] porque yo ya sabía que nada más iba a que me maltrataran”, explica.

Al compartir otros casos y sumergirse en las redes sociales, Marisol encontró a otras otras personas que también buscaban a sus familiares, así como colectivos y organizaciones civiles que le dieron una nueva visión y renovaron las energías para buscar a su mamá.

La joven se integró al Observatorio Ciudadano Nacional de feminicidios,y a la lucha para lograr la declaratoria de Alerta de Género en el Estado de México (AVG) “y aún así con las mesas de trabajo de [la Alerta] ha sido difícil porque las autoridades siempre se han mostrado omisas y negligentes”.

Marisol acusa que las autoridades retrasaron la investigación con diligencias sin sentido, “aunque ya no está en el Toluca, una Ministerio Público nos echó a perder diligencias que podrían abrir una línea de investigación”.

 

La joven insiste que el Ministerio Público que no actuó en forma. “Yo no tengo idea sobre qué pudo haber pasado con mi mamá y no puedo hablar de una línea de investigación porque no la hay y eso es gracias a la omisión y negligencia. Tenemos una venda porque las mismas autoridades no te permiten, no abren un panorama de lo que pudo haber pasado con tu familiar porque no investigan porque les falta esa perspectiva de género, ese compromiso y esa empatía”, denuncia.

Ahora la carpeta de investigación pasó de Toluca a Ecatepec y la nueva Ministerio Público muestra interés en trabajar.

“No te digo que estoy confiada, pero quiero pensar que ella puede ser la diferencia a todos los MP que han llevado la carpeta de mi mamá”, sostiene Marisol.