“El conflicto de interés está ya en algunos miembros de la 4T que se han puesto al servicio de la industria de la chatarra y los refrescos y en contra de la salud pública, en un país sumido en emergencias epidemiológicas de obesidad y diabetes”. Imagen: Especial

Las grandes corporaciones de alimentos, bebidas azucaradas y alcohol siguen las mismas prácticas criminales de la industria del tabaco. Estas prácticas, de bloquear por todos los medios posibles las políticas de salud pública dirigidas a reducir el consumo de sus productos, se consideran criminales porque al final son causantes de enfermedades y muertes que podrían evitarse. Las prácticas de las grandes corporaciones de alimentos, bebidas azucaradas, alcohol y tabaco, a través de su interferencia en las políticas de salud pública, son una de las principales causas de enfermedad y muerte entre los mexicanos.

Los logros que se han tenido a escala internacional y en varias naciones frente al tabaquismo muestran que las políticas de salud pública recomendadas por la Organización Mundial de Salud, que las grandes tabacaleras combaten, pueden prevenir millones de muertes. Lo mismo ocurre con el consumo de alcohol y la comida chatarra. Las políticas regulatorias son similares para todos estos productos: regulación de su publicidad, restricciones a su venta, etiquetados de advertencia y medidas fiscales.

El gran reto en salud para la 4T, además de enfocarse en la atención primaria, una estrategia muy necesaria, está en no ser cooptada por las grandes corporaciones, como lo fueron las administraciones pasadas. La preocupación es que existen miembros de la 4T que muestran su contubernio con estas industrias.

Por un lado, el país carece de un Pan Nacional sobre Alcohol y el consumo de estas bebidas está presentándose cada vez a más temprana edad con un aumento en los episodios de alto consumo, especialmente, entre las niñas. Por otro, el consumo de tabaco se está presentando, también, a menor edad. Los cigarrillos electrónicos y los no regulados “vapers” están penetrando como nunca lo habían hecho los cigarrillos tradicionales entre los niños, atrayéndolos con sabores y la novedad de fumar a través de un aparato electrónico. Sobre la comida chatarra y las bebidas azucaradas no hay más que decir que los mexicanos ocupamos los primeros lugares en el consumo de estos productos, lo que nos ha llevado a uno de los mayores índices de obesidad y diabetes en el mundo.

Si no se baja el consumo de estos productos, como ya se ha logrado en otras naciones, la cascada de enfermos y defunciones no parará, sólo aumentará. No hay sistema de atención que pueda ser un dique a esta cascada de cuerpos enfermos que en cientos de miles cae por el impacto en salud que genera el consumo de tabaco, el alto consumo de alcohol y las enfermedades ligadas a la epidemia de obesidad y diabetes que vivimos por el alto consumo de bebidas azucaradas y comida chatarra.

En la historia de la humanidad muy diversas culturas han consumido bebidas alcohólicas, unas menos numerosas han fumado tabaco, y ninguna había consumido refrescos y comida chatarra. En las sociedades tradicionales, el consumo de alcohol y de tabaco se daba solamente en ocasiones determinadas, durante las festividades o encuentros especiales.

Convertidos estos productos en las mercancías de grandes corporaciones globales su consumo se ha generalizado e intensificado. Estas corporaciones tienen como objetivo expandir sus mercados con el fin de mostrar ganancias crecientes en las bolsas de valores, no tienen otra lógica que lograr nuevos consumidores y que sus consumidores consuman mucho. La penetración de estos productos en la vida diaria de la población alrededor del mundo -de comida chatarra, de alcohol y de tabaco- ha pasado a convertirse en la principal causa de las llamadas Enfermedades Crónicas No Transmisibles (ECNTs) que, en gran parte del planeta, son ya la principal causa de enfermedad y muerte.

La Dra. Margaret Chan, durante su mandato al frente de la Organización Mundial de Salud, señaló: “Los esfuerzos para prevenir las enfermedades no transmisibles van en contra de los intereses comerciales de los poderosos operadores económicos. En mi opinión, este es uno de los mayores desafíos que enfrenta la promoción de la salud…Ya no son solo las grandes empresas de tabaco. La salud pública también debe competir contra las empresas grandes de alimentos, bebidas y alcohol. Todas estas industrias temen la regulación y se protegen utilizando las mismas tácticas”.

La Diputada Tatiana Clouthier actuó, como parte de la estrategia de estas grandes corporaciones de alimentos y bebidas, para bloquear la iniciativa de ley para establecer un etiquetado frontal de advertencia en la comida chatarra y las bebidas azucaradas. Promovió un transitorio con el propósito de entregarle el diseño de este etiquetado a la propia industria. El diputado Javier Hidalgo la acompañó en la estrategia y boicoteó una reunión de la Comisión de Salud en que se aprobaría esa iniciativa negando su firma para evitar que se lograra el quorum necesario. Y el llamado “poll” del diputado Mario Delgado presionó a otros diputados de Morena en el mismo sentido. Se dice que las instrucciones venían de Alfonso Romo.

Es así que un grupo de la 4T se está oponiendo a lo que 15 diputados de Morena y otros partidos ya habían aprobado en la mesa directiva. Bloquean, al servicio de FEMSA, una política exitosa recomendada por la OPS/OMS, FAO, UNICEF, el Instituto Nacional de Salud Pública, la sociedad civil y a un grupo de destacados académicos, entre ellos directores de institutos de salud.