El crimen contra Maricarmen Escobar López, adolescente violada y asesinada en Chiapas en 2016, sigue impune, luego que la sentencia contra su presunto asesino “se cayó” por presuntas fallas en el proceso. El acusado fue liberado en mayo pasado y la familia de la menor ha emprendido otra etapa en su lucha por justicia: ahora para que se recapture al imputado.

Ciudad de México, 16 de julio (SinEmbargo).- María del Carmen Escobar López, de 16 años, fue desaparecida y asesinada en Pijijiapan, Chiapas, el 28 de marzo de 2016. Desde entonces su familia inició un largo y sinuoso camino en busca de justicia, que se ha extendido y parece no acabar, pese a la confesión indirecta de Felipe de Jesús C.A., el presunto asesino.

Los padres de Maricarmen han tenido que emprender ahora otra extensa batalla legal para luchar contra la liberación del imputado, luego de que su sentencia fue revocada por supuestas fallas y violaciones al debido proceso penal.

Juan Carlos Escobar Moreno, padre de Maricarmen, clama por justicia para su hija y también pide una investigación y sanción para las autoridades que han revictimizado a la familia porque fallaron en la integración de la carpeta, lo que provocó que el presunto asesino haya logrado “tumbar” la condena y ahora esté en libertad.

“Lo que yo pido y he estado pidiendo todo el tiempo es justicia. Yo sé que a mi hija no la voy a recuperar, no voy a recuperar mi vida con mi familia, tenemos que hacer una nueva vida, pero no nos cabe que una persona que es culpable goce de libertad”, expresó Escobar Moreno en entrevista con SinEmbargo.

QUERÍA ESTUDIAR ADMINISTRACIÓN

María del Carmen Escobar López tenía 16 años de edad y era la menor de tres hermanos; estudiaba el cuarto semestre de preparatoria. Juan Antonio Escobar, padre la víctima, platicó que sus tres hijos planeaban –al concluir la preparatoria– mudarse a la ciudad de Puebla y estudiar Contaduría y Administración.

“Según ellos ya estaban preparados para vivir juntos y tenían ese sueño: terminar una carrera en la ciudad de Puebla, porque allá también tienen familiar por parte de la mamá”, dijo el hombre.

La familia le decía de cariño Maricarmen. La jovencita es descrita por su familia como una menor alegre, amable y a la que le gustaba hacer amistades. Ella gozaba de gran afecto por parte de su comunidad, una localidad pequeña, “somos un pueblo amistoso y la mayoría nos conocemos”.

Maricarmen conoció a Felipe, su presunto homicida confeso, cuando ella estaba en la secundaria, narró el papá. Felipe es hermano de Sebastián, uno de los compañeros de secundaria de Maricarmen. “Aunque Felipe iba años arriba, como ella era amiga de Sebastián lo conoció”, comentó el padre.

Juan Antonio platicó que Felipe y su hermano Sebastián se mudaron a la Ciudad de Tuxtla Gutiérrez cuando terminaron la secundaria. A finales de marzo de 2016, los dos jóvenes regresaron a Pijijiapan para pasar unas vacaciones. En ese periodo, se reencontraron con algunos compañeros de secundaria, entre ellos Maricarmen, y se reunieron.

Maricarmen, como le decían de cariño, tenía 16 años de edad y era estudiante de preparatoria. Foto: Especial

El 28 de marzo de 2016, Maricarmen pidió permiso a sus padres para ir con sus amigos a una cenaduría que estaba a dos cuadras de su casa. Ese día la jovencita fue al dentista, después llegó a su hogar, se arregló y salió en punto de las 19:00 horas.

Pasó primero a una tienda para poner una recarga de 50 pesos a su teléfono celular y luego fue al restaurante en donde se vio con un compañero de su escuela, llamado Guillermo. Era el único que estaba porque al parecer a los demás amigos no les habían dado permiso de ir a la reunión.

La estudiante estuvo con su amigo Guillermo hasta las 9 de la noche y lo encaminó hasta su casa. Ahí le comentó a su amigo que había quedado de verse con Felipe de Jesús y le pidió que, si sus padres la buscaban, les dijera que iba a salir con Felipe. Fue la última vez se supo de la joven, de acuerdo con el relato del padre.

Transcurrió la noche y la madre de Maricarmen le envió mensajes de Whatsapp para preguntarle dónde estaba. La chica jamás contestó. “No contestaba, tenía el teléfono apagado y ya era tarde. Ahí decidimos dar una hora más. Pasó la hora y fuimos a buscarla (a la cenaduría) y ya no encontramos a nadie. Me fui a dar la vuelta a casa de Memo a preguntar por ella, y me dijo que sí la había visto en el restaurante, que no había nadie más que él”, platicó el papá.

Guillermo le comentó al padre de Maricarmen que ella había salido con Felipe. Juan Escobar en compañía de otro de sus hijos fue a buscar a su hija hasta donde estaba Felipe y lo encontró en compañía de su hermano Sebastián, y un amigo de él –quien después se convirtió en el testigo clave–.

Juan y su hijo les preguntaron a los tres jóvenes por Maricamen, pero los tres aseguraron que desconocían su paradero. Los familiares de la chica continuaron con la búsqueda con otras amistades de ellas.

Al día siguiente, sin resultados sobre su paradero, la familia acudió al Ministerio Público para interponer la denuncia de desaparición, pero les indicaron que para activar la Alerta Amber tenían que transcurrir 72 horas. Los allegados, conocidos y amigos activaron una intensa búsqueda en redes, y la alarma se generalizó en la localidad.

El 31 de marzo de 2016 fue encontrado el cuerpo sin vida de la jovencita en un predio de una colonia llama El Llanito. “Al tercer día una persona de un poblado aledaño, avisó que había una persona de sexo femenino, en un paraje y que había muchos animales que se la estaban ya comiendo. […] Llegamos al lugar de los hechos y reconocimos que era mi hija: iba vestida como la vimos la última vez”, relató el hombre.

El cuerpo de la joven fue localizado tres días después de su desaparición. De acuerdo con las investigaciones fue asesinada ese mismo 28 de marzo de 2016, cuando desapareció. Foto: Especial, SinEmbargo

El cuerpo estaba maniatado de pies y manos. La menor había sido estrangulada. Se presumió de inmediato que la víctima fue violada porque estaba semi desnuda.

“Fue uno de los primeros casos que sucedía en esta ciudad. Aquí no había pasado así. Mucha gente nos acompañó. El pueblo se indignó”, explicó el padre. “No se pudo encontrar huellas, semen de violación porque el estado descomposición era muy avanzado”, añadió.

La Fiscalía General de Justicia de Chiapas inició la investigación del caso y el 3 de abril capturó a Felipe de Jesús como el presunto responsable del asesinato. El amigo que estaba con Felipe y Sebastián – al momento en que el hermano y el padre Maricarmen fueron con ellos a buscarla – fue quien dio a conocer que Felipe le había confesado el crimen, narró el entrevistado.

“Él dijo que Felipe llegó a su casa con Sebastián, que dejó a su hermano en la casa y se desapareció por dos horas con el cuento que fue a cargar gasolina. Luego, que Felipe llegó nervioso, pidió bañarse en su casa y que le prestara ropa.
Después de bañarse, empezaron a platicar y Felipe le dijo que “había hecho algo”, y justo cuando se disponía a contarle fue cuando nosotros llegamos a preguntar por mi hija. En cuanto nos fuimos, Felipe le dijo a su amigo: ‘esa niña que están buscando es la que yo acabo de asesinar’”, narró Juan Antonio con base a la declaración del testigo.

El padre agregó que el testigo también relató que Felipe lo llevó hasta el lugar de los hechos y que durante el trayecto le confesó que mató a la menor porque “quería saber qué se sentía matar a alguien así”. El testigo dijo, además, que en la zona, debido a que ya estaba oscuro, solo alcanzó a ver un bulto.

Felipe de Jesús fue vinculado a proceso penal, que duró dos años hasta el 18 de abril de 2018, cuando el Juez de Enjuiciamiento de la Región 3 del Distrito Judicial de Tonalá, dictó 37 años y medio de cárcel como sentencia condenatoria en contra de Felipe de Jesús Chamlati por el delito de ‘homicidio calificado’. Además, fijó el pago de 369 mil 582 pesos por concepto de “reparación del daño”.

Sin embargo, tras una serie de amparos que presentó el imputado finalmente el Segundo Tribunal Colegiado en materia Penal y Civil del Vigésimo Circuito en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, determinó que le habían violado su derecho a un proceso adecuado. “Dijo que no había elementos suficientes para sentenciarlo” y dejaron sin efectos la sentencia y lo liberaron.

“Dijeron que las pruebas contra él no eran contundentes ni directas”, relató el padre de la víctima.

¿SERÁ POSIBLE LA JUSTICIA?

La familia de Maricarmen apeló la sentencia y contestó que las pruebas que presentó la Fiscalía no fueron valoradas como son y con perspectiva de género, y pidieron que se emitiera una nueva sentencia, pero la Segunda sala reiteró “que no hay elementos para una orden de reaprehensión”, dijo el padre de familia.

Juan Antonio recordó que durante el proceso, Irma Caudillo Peña, Magistrada del Segundo Tribunal Federal, le dijo que sólo buscaba venganza. “Ella dice que yo estoy enfermo de sed de venganza”, sin embargo “lo único que pido es justicia y ella me contestó que debo de estar preparado, fundamentado y acreditado jurídicamente, que debo de tener el apoyo legal”, detalló.

El imputado fue liberado hace apenas unos meses. Foto: Especial, SinEmbargo

El familiar de Maricarmen narró que el recorrido en busca de justicia ha sido extenuante, agotador y cansado, al grado que en algunas ocasiones han pensado en claudicar por “tanto trámite, tanto que se gasta, por las formas de llevar a justicia”. Sin embargo, destacó que no dejará de luchar hasta obtener justicia para su hija.

“Hasta ahí vamos ahorita. Acabamos de meter otra vez una inconformidad al Segundo Tribunal con el argumento de que los magistrados del Chiapas no están valorando apegado al nuevo sistema penal acusatorio”, comentó.

El padre de la víctima pidió a las autoridades que se abra una investigación a los operadores judiciales. “Todo el sistema penal debería de ser investigado para que no haya corrupción, que no haya intereses personales, porque en el caso de nosotros ha habido mucha corrupción. [… ] A las autoridades federales les podría decir que hay jueces –no todos– que merecen ser investigados por la forma en que proceden en casos de feminicidios, homicidios y otros, que no tienen la capacidad de tomar en serio su trabajo”, denunció.

Y añadió: “Lo que yo pido y he estado pidiendo todo el tiempo es justicia. Yo sé que mi hija no la voy a recuperar, no voy a recuperar mi vida con mi familia, que tenemos que hacer una nueva vida, pero no nos cabe que una persona que es culpable goce en libertad, y si sigue haciendo cosas malas entonces está afectando a la sociedad, porque tiene un fuerte índice de peligrosidad por todo lo que ya hemos visto”, comentó.