Parece una broma, pero es increíble que muchos olvidan ese simple hecho, las personas migrantes pese a haber nacido más allá de las fronteras de México, siguen siendo humanos. Foto: Omar Martínez, Cuartoscuro.

Por Cecilia Ramírez González

Consultora de Sin Fronteras IAP

@Sinfronteras_1

A mediados del mes de junio del año en curso la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reportó que 144 migrantes habían muerto en México, número que reflejaba solo aquellas muertes registradas. Por otro lado, Human Rights Watch en su Informe Mundial 2019, señala que, entre diciembre de 2012 y enero de 2018, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos de México (CNDH) recibió más de 3 mil denuncias sobre abusos contra migrante.

Los números actualmente se han incrementado, además porque no se contabilizan las violaciones de derechos humanos o las muertes que no fueron denunciadas, aquellas que aún siguen entre las sombras. Ahora la pregunta es: ¿Qué hacemos ante tales números?

La simple y lamentable respuesta es “nada”, aunque las opiniones polarizadas no están muy distanciadas, en la realidad estamos frente a un fenómeno que normaliza la violencia contra los migrantes.

Un sondeo del periódico El Financiero en el mes de julio, reveló que la mayoría de los mexicanos comparte la idea de Donald Trump sobre detener la migración de centroamericanos. La encuesta arroja que 57 por ciento de los mexicanos piensan que se deben cerrar las fronteras del país a migrantes de Centroamérica, mientras que el 41 por ciento considera que deben ser apoyados y se les debe garantizar el paso libre por el territorio nacional para llegar a Estados Unidos.

Por otro lado, en el mismo sondeo 57 por ciento de los encuestados están de acuerdo con la intervención de la Guardia Nacional para detener a los migrantes centroamericanos. Este dato resulta alarmante porque de acuerdo con distintas investigaciones, se han registrado denuncias donde los actos de delitos y violaciones de derechos humanos han sido cometidos por soldados[1], además está el caso reciente de la menor de edad quien fue agredida sexualmente por cuatro elementos de la Policía capitalina; por lo que es imposible aislar el hecho de que en México aquellos que velan por nuestra seguridad, en muchas ocasiones son quienes vulneran nuestros derechos humanos.

A Sin Fronteras y a otras organizaciones, nos preocupa la idea que muchos mexicanos tienen respecto a los migrantes, ya que no solamente se ha normalizado la violencia[2] contra los migrantes; ejemplo de ello es que se aprueba la participación de elementos de la Guardia Nacional, aún reconociendo que no existen protocolos de actuación bien detallados, donde su intervención garantice los derechos humanos, y no solo de los elementos de la GN, sino de miembros del Instituto Nacional de Migración; sino también persisten las ideas xenófobas que llegan a criminalizar a los migrantes solo por haber nacido en otro lugar.

Parte de los argumentos que justifican estas ideas, recaen en las distinciones de nacionalidad: “ellos no son mexicanos”, pero esa distinción surge de la división de los territorios por límites políticos y administrativos, fuera de eso todos seguimos siendo humanos.

Parece una broma, pero es increíble que muchos olvidan ese simple hecho, las personas migrantes pese a haber nacido más allá de las fronteras de México, siguen siendo humanos y por ese simple motivo deben ser respetados sus derechos; aunque Valeria haya nacido en el Salvador, Miguel en Colombia o Marco en Honduras, no dejan de ser humanos.

Por eso no debemos normalizar la violencia contra los migrantes y contra nadie, dado que al hacerlo se permite que continúen las violaciones de los derechos, de personas como nosotros. Siempre debemos cuestionar el actuar de las autoridades, pensando más allá de la nacionalidad, indignarnos ante casos como el de los 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, y exigir el respeto a la vida de aquellos humanos que migran y de cualquiera que pise el territorio nacional.

Es por lo que desde Sin Fronteras exigimos que se detallen los protocolos de actuación de los elementos de la Guardia Nacional y del  Instituto Nacional de Migración (INM), que regulen el uso legítimo de la fuerza, que trabajen con una perspectiva de Derechos Humanos y acatando las facultades que les corresponden a cada uno. Porque, aunque no sean mexicanos, los migrantes son humanos. Y si todos olvidamos ese crucial detalle y agregamos el panorama de abuso de poder e impunidad, ¿qué pueden esperar las personas migrantes que transiten por México?

Seamos más empáticos y amables con el “otro”, el “diferente”, el que “no es mexicano”, pero si es humano y vive en una situación donde a veces su única opción es salir de su país; así que no olvidemos que son humanos y nosotros debemos ser más humanos.

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Bauman, Zygmunt. (2011). Capítulo 9. Historia Natural de la Maldad. En Daños Colaterales. México: Fondo de Cultura Económica. pp. 173-201

Human Rights Watch. (2019). Informe Mundial 2019: México. En Human Rights Watch. Recuperado de https://www.hrw.org/es/world-report/2019/country-chapters/326034

Moreno, Alejandro. (25 de julio de 2019). Mayoría apoya actividad de Guardia Nacional para detener migrantes. En El Financiero. [En línea]. Recuperado de https://www.elfinanciero.com.mx/nacional/mayoria-apoya-actividad-de-guardia-nacional-para-detener-migrantes

Redacción. (19 de junio de 2019). Van 144 migrantes muertos en México en 2019: ONU. En La Silla Rota. [En línea]. Recuperado de https://lasillarota.com/van-144-migrantes-muertos-en-mexico-en-2019-onu-oim-migracion/291908

[1] Una de esas investigaciones es la de la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (Washington Office on Latin America, WOLA) donde se determinó que los fiscales de la justicia penal ordinaria habían iniciado 505 investigaciones entre 2012 y 2016 sobre delitos y violaciones de derechos humanos cometidos por soldados, pero sólo habían obtenido 16 condenas. Información recuperada del Informe Mundial 2019 de Human Rights Watch.

[2] Como en muchos otros ámbitos de la vida social en México.