El etiquetado de los huevos no es una práctica nueva. Foto: The Humane League

En Colombia acaban de anunciar una iniciativa legislativa que garantiza al consumidor claridad sobre el origen del huevo que compró y que va a llevar a su boca. En estos tiempos de COVID, ¿no es totalmente razonable plantearnos la trazabilidad de nuestros alimentos?

El etiquetado de los huevos no es una práctica nueva. En la Unión Europea, por ejemplo, por ley cada huevo debe de contar con información clara para el consumidor, como el sistema de producción, la fecha de consumo preferente, el tamaño medio. Los huevos se marcan en la cáscara con un código que empieza con un número que indica qué tipo de sistema de producción fue utilizado. En esa región del mundo se identifican 4 tipos de sistema diferentes: el ecológico, el de gallinas camperas, el de producción en el suelo y el de producción con jaulas. Además, el trazado incluye otro tipo de información, como de qué granja provienen, quién ha envasado y clasificado los huevos, entre otras cosas.

En México necesitamos claridad en el etiquetado de los huevos, porque al igual que al resto del mundo, queremos saber de dónde vienen nuestros alimentos. La trazabilidad es una herramienta que nos brinda la seguridad de saber a bien cuáles son los estándares y prácticas de producción de aquello que nos llevamos a la boca y nutre a nuestras familias. Nos da la posibilidad de tomar decisiones más informadas, especialmente si estas tienen un impacto en otros seres vivos sintientes y en el medio ambiente.

La COVID-19 ha incrementado el interés de los consumidores por su salud, no sólo mantenemos la sana distancia y desinfectamos todo a nuestro alrededor para evitar contagiarnos. Las personas estamos poniendo aún más atención en la calidad de aquello que comemos, entendemos ahora la importancia de un sistema inmunológico sano. Buscamos que los métodos de producción sean los más seguros. Nadie quiere poner en un mayor riesgo a los suyos y por ello es necesario construir mecanismos para mantener la confianza. El tema de la trazabilidad de un producto que forma parte de la canasta básica y en donde México es su consumidor número uno per cápita en el mundo es de gran relevancia.

Aunado al interés por la salud, también hay un creciente interés por el bienestar animal. Las empresas socialmente responsables destacan por ser transparentes respecto al origen de sus insumos. Las corporaciones internacionales de la industria alimentaria, están optando por hacer compromisos que demuestren sus acciones concretas hacia las demandas de los consumidores que buscan opciones más compasivas o que tienen impacto en el medio ambiente.

En México necesitamos claridad en el etiquetado de los huevos. Foto: Jo-Anne McArthur, Animal Equality vía The Humane League

La producción de huevo es un infierno para las gallinas sin importar el sistema de producción empleado, sin embargo, la legislación por la claridad sobre el tipo de producción de huevo que la gente está apoyando con su compra es un gran paso en la dirección correcta.

Esperamos que la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural ponga especial atención a lo que Colombia está proponiendo y el etiquetado del huevo en México sea pronto una realidad.