El Subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell.

“Pero la terca realidad, esa que despedazó los pronósticos de “La Jefa”, AMLO y de López-Gatell sobre la COVID-19, ha ubicado en su justa dimensión a la tragedia humanitaria que México, desde hace más de siete meses, está viviendo”. Foto: Moisés Pablo, Cuartoscuro

+ 71 mil muertos

+ 672 mil contagios

Lo apodaban “La Jefa”. Su nombre era lo de menos. En el barrio rifa el apodo. Ese es el que vale. Era un ñero macizo, moreno, chaparrón, malhablado, cabecilla entre cabecillas, cara de perro. Co-fundador del gimnasio “Las Barras Praderas” en el corazón de Praderas de San Mateo, Naucalpan, Edomex. La pura banda, mi valedor.

“La Jefa” opinaba esto del coronavirus:

“¿El coronavirus? ¡Naaah! Esa es cosa política. Es puro pinche chorooo. Mire, mejor vénganse aquí a las barras, a la perrera, que el pinche coronavirus también nos la pela… La neta… Al que le toca, le toca… Vénganse aquí, que aquí se olvida todo… Aquí no se va a cerrar (por) la cuarentena… Aquí los recibimos… Al ratito una rutina chingona… Van a ver, cabrones…”.

El sábado pasado, “La Jefa” murió por coronavirus.

El virus no se la peló. Se lo chingó.

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Lo apodan “El Peje” (o “El Cacas”). Presidente de México. Al igual que “La Jefa”, ha despreciado al coronavirus. Echemos un vistazo a sus extraviados conceptos sobre la mortal enfermedad:

“Esta pandemia, a nosotros, nos está tratando mejor…”, dijo el domingo pasado. ¡Una barbaridad! ¿Pensarán lo mismo las familias de los 71 mil muertos por coronavirus (más de 100 mil muertos realmente)? ¿Pensarán lo mismo los casi 700 mil mil contagiados (más de 2 millones realmente)? ¿Pensarán lo mismo los 15 millones de mexicanos que perdieron sus ingresos por la pandemia? ¿Pensarán lo mismo quienes cerraron sus negocios por falta de apoyo gubernamental? ¿Pensarán lo mismo quienes perdieron la oportunidad se seguir estudiando? ¿Pensarán lo mismo los que hoy solo comerán una vez al día?

Minimizar la peste de nuestros días. Soslayarla desde Palacio Nacional, ha sido el patrón de la conducta presidencial:

Andrés Manuel López Obrador. 11 de febrero de 2020: “¿Se acuerdan (cuando en 2009 con la influenza) que nos pusieron a todos (un cubrebocas)? No podíamos hablar y que…(riéndose). Esteee… Bueno, eso no. Afortunadamente no tenemos problema y… eeeh… eeeh… la fortaleza del (corona) virus o… eeeh… lo peligroso que es… eeeh… está demostrado que no… eeeh… no va acorde con todo lo que se ha manejado, esteee, mundialmente…”.

Y más:

Febrero 2020: “No debe haber alarma. Se piensa que el coronavirus no es tan dañino”.

Marzo 4: “Hay que abrazarse, no pasa nada”.

Marzo 18: “Detente enemigo, que el corazón de Jesús está conmigo”.

Marzo 22: “No dejen de salir… sigan llevando a la familia a comer a los restaurantes y las fondas”.

Abril 2: “Nos vino como anillo al dedo (la pandemia) para afianzar el propósito de la 4T”.

Abril 26: “Se ha podido domar la epidemia”. (Desde esa declaración hasta la fecha, han fallecido oficialmente alrededor de 70 mil mexicanos).

Abril 29: “Se aplastó la curva. Se redujo el contagio, ya se volvió horizontal”. (Mentira: el “pico” de muertos siempre ha ido en ascenso, no en descenso).

“La Jefa” y “El Peje” minimizaron a la COVID-19.

El primero, se murió contagiado. El segundo… la sigue ignorando.

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Lo apodan “El Doctor Muerte”. Vocero y responsable de la estrategia del régimen frente a la COVID-19. 14 de septiembre de 2020:

“Hay sabotaje constante al plan anti-covid… Participan grupos políticos, económicos y algunos medios…No colaboran con la visión del país…” (La Jornada/Ángeles Cruz Martínez).

Hugo López-Gatell intenta justificar, así, su fracaso. Politiza la pandemia. Y aparece muy sonriente en la primera plana de La Jornada, insensible, festinando la desgracia nacional, como si estuviera celebrando el triunfo de su equipo de futbol favorito. Como si hablara del clima y no de decenas de miles de fallecimientos que no ha querido ni podido ni sabido enfrentar o atenuar.

Insistimos:

López-Gatell podrá ser experto en epidemiología, pero es inexperto en humanismo.

López-Gatell podrá ser un buen médico, pero es una mala persona.

López-Gatell podrá ser un vocero útil para el Gobierno al que sirve, pero ya no es confiable para el ciudadano que lo escucha.

La actuación del llamado “Doctor Muerte” ha sido una comedia de desatinos, mentiras, imprecisiones y burlas para un país enlutado por la pandemia del coronavirus. Revisemos su desempeño en algunos trazos. Por sus palabras los conoceréis:

“La fuerza del Presidente es moral, no es una fuerza de contagio…”.

“Esta idea de hacernos todos la prueba (de la COVID-19), parte de una visión completamente fuera de lugar…”. (El propio director de la OMS, Tedros Adhanom, recomendó hacer “pruebas, pruebas, pruebas”).

“El 19 de abril vamos a poder salir de la gravedad”, dijo AMLO el 26 de marzo pasado, dirigiéndose a López-Gatell, quien respondió sonriente: “Más o menos”.

“Estamos hablando de que seis mil personas, siete mil u ocho mil, perderán la vida…”. (23-abril-2020).

“(El mínimo de fallecimientos) se redondea a treinta mil o treinta y cinco mil, y un número catastrófico, puede ser de sesenta mil…”. (4-junio-2020).

“Fechas posibles para el pico máximo: entre el 8 y el 10 de mayo…”. (16-abril-2020).

“La epidemia está en su máximo nivel de intensidad…”. (2-junio-2020).

“La pandemia alcanzará su punto máximo la próxima semana”. (11 –junio-2020).

“En la primera quincena de julio estará la máxima carga de casos…”. (12-junio-2020).

“Aquí no se trata de falta de dinero (en los hospitales públicos). Vamos a llegar hasta 250 mil pruebas que en forma continua se van a seguir adquiriendo”. (Mintió. No se han aplicado).

“Porque el riesgo no es para mí, ni para el Presidente, ni para el Gobierno. ¡El riesgo de que repunte la epidemia es para todas y todos ustedes!

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¿En qué se parecen “La Jefa”, “El Peje” y el “Doctor Muerte”?

En la forma como despreciaron al coronavirus. Cada uno con su lenguaje. Con sus modos. A su manera.

Por ignorancia. Por irresponsabilidad. Por interés político. Por burla. Por negligencia. Por lo que usted quiera. Pero la terca realidad, esa que despedazó los pronósticos de “La Jefa”, AMLO y de López-Gatell sobre la COVID-19, ha ubicado en su justa dimensión a la tragedia humanitaria que México, desde hace más de siete meses, está viviendo.

De febrero a septiembre: el virus, el luto, la muerte, el dolor para millones. Pero también: el abandono del régimen para fallecidos, infectados, familiares, hospitales, doctores, enfermeras, trabajadores.

¿O acaso alguien ha visto a López Obrador o a López-Gatell visitando algún hospital con enfermos para verificar si realmente se está otorgando la atención adecuada en tiempos de pandemia?

La respuesta es no.

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FB / Martin Moreno

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