Desde pequeños hemos crecido bombardeados de publicidad que nos hace creer que un vaso de leche es básicamente salud líquida. Foto: Especial

La industria láctea es una de las más grandes en nuestro país, los procedimientos para la obtención de la leche utilizan de manera devastadora los recursos naturales de la zona, lo que impacta de forma negativa al ambiente, además de eso, tiene efectos negativos en nuestra salud y se requiere de una explotación animal masiva.

Desde pequeños hemos crecido bombardeados de publicidad que nos hace creer que un vaso de leche es básicamente salud líquida, que fortalecerá nuestros huesos, ayudará en nuestro desarrollo mental y emocional, nos evitará enfermedades, en resumen que alimentarse con leche es necesario para los humanos, sin embargo, estudios que se han generado en los últimos años dejan claro que, más allá de ayudarnos, el tomar leche merma nuestra salud con el paso del tiempo.

Por favor. ¡No me crean a mí! Lean a los expertos:

Según la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), el sector ganadero genera más gases de efecto invernadero –el 18 por ciento, medidos en su equivalente en dióxido de carbono (CO2)– que el sector del transporte. También es una de las principales causas de la degradación del suelo y de los recursos hídricos.

Y también es responsable del 37 por ciento de todo el metano producido por la actividad humana (23 más veces más perjudicial que el CO2), que se origina en su mayor parte en el sistema digestivo de los rumiantes, y del 64 por ciento del amoniaco, que contribuye de forma significativa a la lluvia ácida.

La tala de bosques para crear pastos es una de las principales causas de la deforestación, en especial en Latinoamérica, donde por ejemplo el 70 por ciento de los bosques que han desaparecido en el Amazonas se han dedicado a pastizales.

Existe la creencia de que si tomas mas leche tus huesos van a ser fuertes. Muchos de los mejores estudios no encuentran una asociación entre estas dos cosas. Al contrario, el consumo de leche fue relacionado con un aumento de riesgo en fractura de huesos.  Estudios demuestran que hay una relación en tomar leche, la osteoporosis y fractura de cadera. Así que después de todo, la leche no es buena para los huesos.

El calcio es sumamente importante para nosotros, estudios han encontrado que entre más calcio que provenga de los lácteos consumas, más riesgo de cáncer de próstata tendrás, y entre más calcio proveniente de fuentes que no sean lácteas estarás más protegido. Por lo que sí hay una asociación entre el consumo de leche de vaca y el riesgo de cáncer de próstata. El reducir el consumo de grasa láctea puede reducir el riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares.

La leche de vaca es leche materna para becerros, está diseñada para hacer crecer al bebé becerro 900 gramos al día, esto es 40 veces más que que la tasa de crecimiento de un bebé humano. Entre todas las especies de mamíferos la leche materna de humanos es la más baja en proteína, la fórmula de vaca que se usa para bebés humanos tiene el doble de cantidad de leucina que la cantidad en la leche materna humana, todo esto ayuda a que de grande se desarrolle obesidad.

Foto: Especial.

Y finalmente, para producir leche en la cantidad necesaria para cubrir la demanda del mercado que la misma industria genera, se necesitan cientos de miles de vacas confinadas en granjas industriales, ellas son sometidas a abusos tanto físicos como psicológicos sin mencionar que pasan la mayor parte de su vida conectadas a máquinas que las lastiman.

La industria de los lácteos utiliza publicidad alejada totalmente de la realidad, esas granjas en donde los animales viven libres y contentas y las ordeñan felices es mentira. Es importante saber que si no se embarazan no producirán leche materna, por lo que es importante que tengan un bebé.

Las vacas son mantenidas en lugares pequeños en los que no se pueden mover, son inseminadas artificialmente (una práctica invasiva y dolorosa), llevan a su bebé por 9 meses al igual que los humanos antes de parir, al momento en que su bebé nace le es arrebatado para que no consuma su leche, esta separación antinatural genera en las vacas y becerros un sufrimiento intenso, el miedo y estrés que cualquier madre e hijo tendrían al perderse uno del otro. Existen muchos videos en los que podemos ver a las vacas llorando por días la pérdida de su bebé.

A su bebé no le espera un destino diferente, si es macho será enviado al matadero para venderlo como carne tiernita y si es hembra tendrá el mismo destino que su madre.

Afortunadamente los medios digitales han puesto a nuestro alcance toneladas de información y hoy en día gracias a esto las nuevas generaciones de consumidores se cuestionan más cada día todo lo que los rodea, el cambio climático, la igualdad, su salud y esto deriva en nuevas tendencias en la demanda de productos, las personas ahora buscan consumir con más conciencia comparado a como lo hacían las generaciones anteriores.

Gracias a la nueva conciencia de consumo que está despertando en nuestro país las leches vegetales han ganando terreno. En los últimos cinco años el consumo de leches vegetales ha crecido 29 por ciento. México se considera el noveno lugar entre los mercados con mayor valor en el negocio de la leche de origen vegetal.

Como consumidor podemos elegir una opción saludable y éticamente mejor.

Aquí puedes ver recetas fáciles y estudios respaldando TODO lo que comento: www.lechenogracias.com

Es momento de decir: ¿LECHE? NO GRACIAS