La Procuraduría Federal del Consumidor y la Secretaría de Economía, prohibieron la venta de distintas marcas de quesos y yogures, esto debido a que dichos productos incumplen ciertas normas establecidas por la Ley de Infraestructura de la Calidad. Foto: Rogelio Morales, Cuartoscuro.

Parecía vacilada en un principio, pero como que ya se va convirtiendo en norma distintiva del actual Gobierno. La sucesión de hechos que resultan no hechos por artificio verbal o por motivaciones políticas, generalmente engañosas, definen cada vez más al régimen de la autollamada Cuarta Transformación.

Primero fueron las encuestas no encuestas gansito para cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de Ciudad de México y la cervecería Constellation Brands de Mexicali.

Vino después la rifa no rifa del avión presidencial, aderezado con el pase de charola no pase de charola a los empresarios en la cena con tamales de chipilín en Palacio Nacional.  Luego la consulta popular no consulta popular para procesar a los expresidentes, que terminó en un jeroglífico grotesco con la pregunta no pregunta.

Siguieron los acuerdos no acuerdos con el sector privado organizado, que se comprometió a invertir en 39 proyectos de infraestructura pero, otra vez, sin decir cuándo. Vino entonces la evidencia escandalosa del partido no partido, Morena, que ni siquiera existe en 17 estados de la República. Enseguida nos asombramos con el penacho no penacho de Moctezuma, que ni fue del emperador mexica ni puede obviamente ser trasladado a México para su exhibición. Y luego con el robo no robo de 37 mil piezas de medicamentos contra el cáncer de una supuesta, misteriosa bodega.

Ahora irrumpe el caso de ¡los quesos no quesos!

Momento: ya aclaró el Presidente que no se trata de un ataque a las empresas fabricantes de lácteos, claro que no, sino una medida para  proteger la salud de los mexicanos. “Tenemos que cuidar la salud del pueblo, es que hay mucho fraude, no usan los alimentos que se deben de utilizar para hacer estos productos, hay muchos productos químicos, adulterados, y eso pues hay que cuidarlo porque tiene que ver con la alimentación de la gente”, postuló desde su púlpito mañanero este jueves.

Pero ocurre que en la mayoría de los casos la sanción no obedece a una adulteración del producto propiamente dicha, sino a deficiencias e imprecisiones en el etiquetado de los mismos, algunas de plano engañosas.

De 23 quesos cuya venta prohibieron de manera tajante e inesperada la Secretaría de Economía y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), sólo cinco incumplen el contenido de leche que establece la Norma Oficial Mexicana o lo adulteran con productos químicos. Hay nueve casos en que la sanción obedece a que el contenido en gramos del producto en el paquete es menor que el anunciado en la etiqueta. Dos, que no mencionan, como debieran, el país de origen. Y otros que usan nombres, como “manchego”, sin aclarar  que son imitación o “tipo” del mismo.

Sin embargo, la autoridad manejó el asunto no solo con precipitación, sino con irresponsabilidad, al propiciar una confusión indebida, que francamente parece  premeditada, para darle al anuncio una más contundente –y demagógica— importancia, en busca del consiguiente impacto mediático.

En realidad, la sanción anunciada se debe al cumplimiento de los compromisos adquiridos por México en la firma del nuevo tratado de libre comercio, TMEC, con Estados Unidos y Canadá. El propio titular de la Profeco, Ricardo Sheffield Padilla, dijo que esta es la primera vez –“histórica” la calificó– que se aplica la nueva Ley de Infraestructura de Calidad, una de las cuatro normas reglamentarias aprobadas al vapor por el Congreso el pasado 30 de junio, precisamente para adecuar nuestra legislación a los requerimientos del acuerdo trilateral que entraría en vigor al día siguiente.

Por lo demás, como lo aclaró hace un par de días la nutrióloga clínica Claudia Mimiaga, no hay  afectaciones a la salud por la ingesta de quesos y yogures industrializados. Como siempre, señaló, la clave está en la cantidad.

“No hay una preocupación en términos de nutrición porque no esperaríamos que sean 100 por ciento puros, no son dañinos; los que nos dedicamos a la nutrición sabemos que la caseína sale de la leche, así como el suero de leche, y que las grasas vegetales son mejores que las animales; muchos componentes son utilizados dentro de la industria como procesos para dar estabilidad (a los productos), son aditivos, (para darles) conservación, lo importante es que se declare”, dijo en entrevista con Reforma.

Agregó la especialista que al final del día, lo importante no es qué tipo de alimentos, sino qué tanto consumes de este tipo de alimentos, cuya ingesta excesiva puede tener ciertamente repercusiones en problemas de peso, triglicéridos o colesterol, por ejemplo.

La mayoría de los productos lácteos que se encuentran en el mercado, además, contienen este tipo de composiciones porque no sería posible cubrir la demanda alimentaria con productos 100 por ciento puros. “Mucho de lo que hacen ahora y parte de estas denominaciones orgánicas es justo porque no hay tanta leche pura; incluso la leche no es completamente pura porque está procesada y tiene muchas cosas que hoy hacen para poder tener una calidad adecuada, tendría que ser sólo leche de vaca, ‘leche bronca’, precisó la nutrióloga.

Sin embargo, el Gobierno federal, incluido en primer lugar el Presidente de la República, busca sacar un provecho político y electorero al asunto, al hacerlo parecer como una medida “histórica” en defensa de la salud de los ciudadanos, pese a que desde hace más de tres décadas la Profeco mantiene con su laboratorio especializado el control de la producción quesera nacional. Puro cuento… no cuento. Válgame.

DE  LA LIBRE-TA

MERA CASUALIDAD. A la vez que negó el registro como partido político a México Libre, de Margarita Zavala, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) se lo otorgó a tres agrupaciones políticas afines a Andrés Manuel e inclusive sus aliadas, como el PES evangélico. Cosas que pasan.

@fopinchetti