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Las trampas de la elocuencia

A todos nos ha tocado discutir con elocuentes.

LOS ESPECIALISTAS | 15 comentarios
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  • Igualito que el loquillo de Antonio Ortuño. Parece que la generación de novelistas que no leen ni un paper científico, pero quieren opinar de cosas que desconocen, se pusieron de acuerdo, cómo chiflados no. Habría que decirles que para empezar, Gatell sólo es el vocero de un panel de científicos, entre ellos Alejandro Cravioto, consultor de la OMS. Entre todo ellos hacen esas recomendaciones, que además están alineadas con lo que marca la misma OMS. Pero claro, ¿por qué habrían de quedarse callados en un tema que les interesa? Para la próxima hay que decirle al doctor Gatell que escriba unas cuantas críticas literarias de la obra de estos dos, y de todo escritor aspirante a epidemiólogo. Por lo menos así estarán parejos.

  • A todos nos ha tocado discutir con columnistas mentirosos que multiplican por un factor superior a dos (2) las muertes ocasionadas por la Covid en México, con el propósito de seguir golpeando a AMLO y a la 4T. Y también nos ha tocado lidiar con directores y censores de los medios que los publican, pues una vez que se han apropiado de un espacio mediático se convierten en “periodistas” a los que hay que proteger a toda costa de los lectores, muchos de ellos mejor informados que los columnistas y los censores. No sea que se vaya a desatar “la violencia” por una simple lectora interesada en informarse sin mentiras (y que muy esporádicamente se avienta un chistorete con un poco de filo). Gracias SinEmbargo MX, y a continuar publicando hasta la náusea los cotidianos vómitos de Chairez y Fonseca, que al menos esos dan rating al medio pues enervan y provocan las respuestas de muchos otros lectores serios y también jalan y reconfortan a los lectores de la derecha babeante, nada despreciables en número. Que los censores de este portal digital lean bien la columna de Alejandro Calvillo de esta semana sobre las estrategias de Facebook e Instagram para aumentar sus utilidades en publicidad y radicalizar a los lectores, quizás se les quite un poco lo hipócritas. Sé de antemano que tampoco van a publicar este comentario pero espero al menos que lo lea el o los encargados de usar las tijeras. Ya no intentaré jamás publicar mis reflexiones aquí. Sean felices y que ganen mucho dinero con sus léperos de cabecera Chairez y Fonseca, más todas sus variantes. De nuevo muchas gracias.
    🤑🤮

  • Envío una sincera felicitación a los censores de SinEmbargo por seguir al pie de la letra el criterio censor de Facebook e Instagram al publicar cada uno de los brillantes comentarios de los señores Chairez y Fonseca: “Un cambio en el algoritmo que favorece los mensajes violentos, la radicalización de las posturas. Este algoritmo da mayor permanencia a los usuarios y mayores ganancias a la empresa.” (Alejandro Calvillo, “Facebook y su algoritmo criminal”)

  • ¿Y creen que le hacen un favor al columnista al censurar los comentarios? Jo, una de dos: o es un programa que lo realiza aleatoriamente ( y de allí que dejen pasar textos llenos de improperios hacia el mismo columnista o los otros comentaristas) o son becarios que no tienen ni idea de lo que hacen. Cuando pasa eso, que es casi a diario, me recuerdan a un capítulo de los Simpson en la que una gallina sustituye a Homero.

  • En serio van a censurar mi comentario, cuando le publican a Chairez los suyos llamándole lamecu… a Álvaro Delgado, o publican cualquier vómito súper violento de Fonseca, pero un poco de ironía los asusta y les incómoda? Ahora entiendo por qué Milán Kundera dice en “La broma”, libro que recomienda mi querido Páez Varela, que la ironía si es inteligente resulta más peligrosa y molesta para los censores que miles de sandeces publicadas por imbéciles con medio dedo de frente. En serio me gustaría entender el criterio que aplican, señores censores de SinEmbargo. Gracias

  • “Ignoro las razones de la estrategia y de sus decires en contra del uso de los barbijos”. Pues allí está: Gatell lo dijo muchas veces en las conferencias que daba cada día, durante meses y meses. Esa razón, por cierto, coincide con las recomendaciones de la misma OMS. Si el señor Gudiño se hubiera tomado la molestia de ver esas conferencias y visitar el sitio oficial de la OMS se enteraría. Pero prefiere hacer uso de la retórica para plantear sus molestias políticas. Cosas de la elocuencia, parece ser…

  • Tengo un hermano que, entre otras cosas, lo menos que de él puede decirse es que sea elocuente. Mientras a su esposa ya le dio Covid, él sigue tan campante. La atendió durante toda la enfermedad y me platicó que no dejó ni ha dejado de besarla (y otras cositas, bamba bamba). Ambos son antivacuna empedernidos. Afortunadamente, ella ya superó la enfermedad y ambos insisten en que no se van a vacunar en el futuro. Afirma mi carnal que él ya creó anticuerpos y su reinita también. Y ni siquiera yo he podido persuadirlos de que tal vez lo único que ha ocurrido es que han tenido una suerte endemoniada. Los demonios pueden también operar a nuestro favor. A ver Jorge Alberto, dime que esto no es cierto (carajo, que elocuente soy je je). He sabido de varios casos semejantes entre familiares que guardan cercanía física permanente; unos enferman y otros no; unos cuelgan los tenis y otros no. Y claro que hay familias donde todos cuelgan los tenis, incluso estando vacunados. Aclaro que no es mi caso porque siempre he creído en mi mala suerte. Yo he hecho todo lo que una hipocondríaca que se respete puede hacer para evitar contagiarse y hasta ahora he corrido con suerte o mi fisiología me ha protegido, ve tú a saber. Pero no puedo dejar de considerar que la supuesta “elocuencia” que le atribuyes al Dr. Gatel y que, en una clara “petición de principio” (falasia clásica), aislas de sus conocimientos como especialista, está en gran parte sustentada en la revisión sistemática de miles de casos que han pasado por los ojos y la expertise del subsecretario; y que él mismo no ha podido encontrar una causa irrebatible de porqué algunos se contagian con consecuencias funestas y otros no se contagian, o si se contagian la libran, de tal modo que el “punching bag” favorito de los anti 4T se mantiene en una razonable duda metódica, a diferencia de los que quisieran escuchar un perentorio: Sin el cubre bocas te vas a enfermar. Finalmente, y dicho sea con franqueza y unidad de rigor, me saca urticaria y me hace parar las cejas hasta la coronilla el que sustentes tu disertación, o más bien tu mañosa apología de la antielocuencia con una cifra que literalmente te sacas de la manga o que es una proyección de tendencias de mortalidad por el virus que fue establecida cuando los picos de muertes atribuidas al Covid en México estuvIeron en su pico más alto, pues la cifra NO es de 600 mil fallecidos por Covid al día de hoy, sino de 283, 574 al día 14 de octubre de 2021. Como ves, Jorge Alberto, utilizas tu elocuente ensayo antielocuente, si me permites el oxímoron, para deslizar una mentirota como quien se quita estas pajas. La deshonestidad de los Gatel-haters, quienes curiosamente son también los AMLO y 4T-haters, y que lo mismo saben de generación de energía eléctrica que de diseño aeroportuario o siembra de maíz criollo (tú eres un novelista y te vemos poniéndote al tú por tú con Gatel), ha sido el pan de todos los días y en cantidades revulsivas a través de medios y comunicadores asimismo revulsivos por vociferantes. De modo que la “cascarita” y el “score” del día de hoy queda en suspenso, mi buen… Y la mentirota que nos lanzas al rostro como cachetada de poder para fijar el marcador en tu favor debería darte, creo, un poquito de vergüenza y hacerte reconocer que no te libras de la “elocuencia” que hoy se te ocurrió poner en la picota enfundándote en el ropaje del antielocuente que sí detenta las razones de peso y la verdad como un Sócrates fachoso pero honesto. Saludos

  • LES ENVÍO NUEVAMENTE MIS COMENTARIOS DE ESTA MISMA MAÑANA QUE AL PARECER LOS “CENSORES” DE SINEMBARGO NO HAN TERMINADO DE “ANALIZAR”. SALUDOS
    Nuevamente el cretino Jorge Alberto Gudiño Hernández embiste de manera que apenas esconde su rencor (y envidia) al doctor Hugo López-Gatell. Antes lo hizo en su pedorro articulito del pasado 12 de junio [https://www.sinembargo.mx/12-06-2021/3987130]. En su texto de hoy de plano se fue por la libre hasta el excusado. Coincide con las cifras de fallecidos por Covid-19 con la que nos ofrece el muy “elocuente” Felipe Botella Mala Copa Calderón Borolas: 600 mil muertos y clarifica que se trata del “exceso de mortalidad”. Ah, ta’ güeno. La narrativa del payaso Gudiño Hernández no guarda distancia alguna con las “elocuentes y lúcidas” tonterías que un día sí y los siguientes también proclaman personajes de opiniones deleznables como las de las senadorcillas Lilly Téllez, Xóchitl Gálvez, Kenia Rabadán, y toda la Piara de prianistas que hicieron propios un “discurso” en modo alguno científico, sino cargado de odio, felonías y falsedades. Cómo omitir las “opiniones” de los “periodistas” Federico Arreola un esquizofrénico adulador del presidente López Obrador y al mismo tiempo un mastín rabioso empeñado en aniquilar a López-Gatell, al igual que defensor de la ultra derecha empresarial, en especial la regiomontana; y ni qué decir de Salvador García Soto, Joaquín López-Dóriga, Denise Dresser, el liderazgo indisputable que hasta hoy lleva la cosa esa Carlos Loret de Mola y el bufón Brozo responsable de entretener a los tontos indispensables. En la lista interminable de los falsos apóstoles de la salud tenemos al “economista” Salomón Chertorivski Woldenberg; al ínclito doctor Julio Frenk y a José Narro Robles que con sus trapacerías construyeron cientos y cientos de hospitales, que para desgracia del país decuplicaron sus costos y los dejaron vilmente abandonados. Gracias a estos ineptos somos herederos de un sistema de salud equiparable a los más avanzados países industrializados. El Seguro Popular que no fue otra cosa que un botín sin fondo de un puñado de ladrones y todo el catálogo que forman parte de las críticas del “elocuente” Gudiño Hernández; ninguna mención; ni con el pétalo de una flor. Claro, ahí no encuentra explicación alguna del cúmulo de defunciones directas y asociadas por la pandemia que tienen al mundo entero postrado en una crisis financiera y sanitaria. Y el cretino Gudiño se lo achaca, en el caso de México, a Hugo López Gatell por la principal razón de no recomendar el uso de los “barbijos” lo que jamás ha postulado el epidemiólogo López-Gatell. La elocuencia de éste es consecuencia de su formación académica y de su experiencia profesional, aunque al baboso Gudiño le pese y le siga obsesionando. Señala que “a todos nos ha tocado discutir con elocuentes”; me place decirle que no me siento retratado en esa caricatura; yo no discutiría en absoluto con el elocuente Gerardo Fernández “Norroña”, a todas luces un necio, como llamaba el insuperable Octavio Paz a los empecinadamente pendejos; NECIOS, como el señor Jorge Alberto Gudiño Hernández, ahora co-conductor de un aburridísimo programita sin aliento denominado “La Tertulia”. Nada qué ver con las crónicas que nos ofrece un brillante, lúcido y ameno (aunque hoy un lamentable neoconservador) Rafael Pérez Gay o el infumable Christopher Domínguez Michael. Al autor de estas “trampas de la elocuencia” le queda el penoso camino de la intrascendencia. Por mi parte, le deseo una feliz navidad. [FJFA]

    • Zas!, qué duro le diste, maestro; hasta a mí me dolió un poquito, pero Jorge Alberto se pasó de rosca varias vueltas. Así que se merece los rapapolvos recibidos por su mentirosa y elocuente columna antielocuente. Por qué los censores se tardan tanto en subir ciertos comentarios y les dan preferencia a los más zafios? Sigue siendo un enigma para mí. Un fuerte abrazo a Francisco J.; y muchas gracias a SinEmbargo MX por subirlos finalmente, pero lo justo sería que vuelvan a subir la columna de Jorge Alberto entre las cinco más comentadas para que más gente lea la columna y los comentarios 😀

      • Lupe la Morena. Lo que me importa es desenmascarar a los impostores quintacolumnas que por desgracia se han colado en un medio admirable y defendible como SinEmbargo, particularmente sus principales colaboradores Jorge Zepeda Patterson, Álvaro Delgado y Alejandro Páez Varela y muchos otros. Creo que Hugo López-Gatell no requiere de abogados defensores; su experiencia profesional y su formación académica acreditan con solvencia su trayectoria. Francamente y sin ánimos machacones de linchamiento, Jorge Alberto Gudiño Hernández es un personaje desconocido y sin relevancia. Te abrazo con todo aprecio.

  • Sí, Jorge bueno y Pedro malo competían con sus elocuencias… y nadie ganaba… El columinsta hace lo mismo que critica, pretende con la elocuencia de su prosa ganar su punto. Yo intenaré lo mismo. Dos problemas: La gente común se cree epidemióloga, y llega a creer que el COVID se cura al ir con el “médico adecuado”. Las pandemias de este tipo, ya han ocurrido y aún con grandes avances tecnológicos, no somos capaces de desaparecerlas sin trastocar el modelo económico en curso. China se cuece aparte. Mientras potencias como EEUU, Inglaterra… no puedan con el problemón, México deberá analizar sus presunciones de epidemiología y “medicos adecuados”.

    • Suscribo en todos sus terminos tus comentarios, Privacy Terms. A mi me aplican los mismos criterios los comisarios de SinEmbargo. Ni en El Tergiversal encontramos esas almas caritativas. Cuestioné hasta en 2 ocasiones el articulito mendaz de la cosas esa Jorge Alberto Gudiño Hernández de esta fecha, porque francamente es faccioso. Es hora que no lo publican. Chulada de cretinos. Saludos

      • Saludos de regreso. Muy disfrutables tus aportaciones. Y gracias a sin-embargo por dejar a facebook fuera de la ecuación y aguantarnos. No nos deben nada a nosotros ni nosotros a ustedes.

  • Así como él varios artistas han dicho que la enfermedad no existe y que no es necesario usar cubrebocas, ni vacunarse, hasta que se enferman gravemente cambian de opinión. El problema es que mientras la enfermedad se sigue transmitiendo y la gente se muere.

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