La nostalgia y el amor por la vida juegan el papel principal en la cinta de Andrea Martínez Crowther, Observar las aves, que muestra la despedida de una mujer antes de perder la memoria luego de ser diagnosticada con Alzheimer.

La película no se centra en la enfermedad, sino en el camino al olvido entre los recuerdos de Lena y el deseo de una despedida que agradece a la vida haberle dado una historia y a personas que las que amó.

Ciudad de México, 16 de noviembre (SinEmbargo).– La película más íntima que forma parte del Festival Internacional de Cine de los Cabos es sin duda Observar las aves de la directora Andrea Martínez Crowther, que ahonda en el proceso de olvido de una mujer después que es diagnosticada con Alzheimer.

Lena (interpretada por la artista Béa Aaronson) es una escritora que decide grabar su descenso al olvido después de que es diagnosticada con Alzheimer. En un inicio ella comienza por filmarse, pero después se da cuenta que pronto ya no podrá hacerlo, así que pide ayuda a una cineasta con la que afronta la enfermedad.

La idea de la cinta nació en Andrea Martínez (Ciclo, 2013) de un miedo personal cuando consideró la idea que ella pudiera desarrollar el Alzheimer.

“La película nace de un miedo, y el miedo puede ser un motor súper fuerte. Mi mamá tenía Alzheimer, y yo hace como ocho años desarrollé –igual por el momento de mi vida que estaba pasando–, pero desarrollé un temor terrible de que ya estaba desarrollando Alzheimer. Yo estaba convencida de que yo ya tenía Alzheimer y que ya estaba yo por ese camino y que ya mi vida iba en picada”, expuso Martínez Crowther en una charla con SinEmbargo.

Observar las aves, de la directora Andrea Martínez Crowther, será parte del FIC de Los Cabos. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo

Antes de iniciar con el guión, Andrea ya tenía claro que la película no debía sólo estar centrada en la enfermedad, sus consecuencias o en la tristeza que provoca, ella deseaba algo más cercano y nostálgico que cayera en la historia del personaje y las emociones por las que pasa durante su despedida. Incluso quería que su cinta fuera más una celebración.

Durante la planeación de la cinta, la directora concluyó que el personaje de Lena necesitaría ayuda para terminar su cinta por el grado de degeneración que va en progreso con la enfermedad. Cuando se planteó quién podría apoyarla pensó en un personaje que tuviera su misma filosofía de vida y que fuera una mujer. Su conclusión fue que ella se estaba proyectando en ambos papeles.

“El que yo haya participado en la película fue una cuestión desde un principio, porque yo al describir el guión me proyecté en los dos personajes. Entonces dije, claramente yo no soy la que desarrolla el Alzheimer, voy a ser la cineasta que le acude a Lena, a hacer su película”, de esta forma decidió también tomar un papel en su cinta.

“Eramos cinco personas haciendo esta película, era un crew mini en una locación porque era lo que exigía la historia. Si yo hubiera contratado a alguien que fuera la cineasta entonces yo sería como el ojo ajeno viendo esa película desarrollándose, y no quería eso. […] No quería involucrar, no quería el esquema de ‘yo directora, te dirijo a ti actriz a ser la cineasta’. Dije no, tengo que serlo”, agregó.

Observar las aves es el tercer largometraje de de la directora Andrea Martínez Crowther. Foto: Especial

Lena es una mujer extranjera que vive en México en la comodidad de su soledad en una casa de un pequeña ciudad; aunque lejos de sus hijos, cerca de amigos que la acompañan constantemente.

Durante el transcurso de la película, antes de que Lena toque fondo con la enfermedad. Podemos ver a una mujer llena de vida, inteligente y con mucha nostalgia por su esposo fallecido, Henry, al que le gustaba contemplar a las aves, un habito que Lena no comprende.

“Observar las aves es tomarte un momento en la vida donde todo se para y te quedas quieto para apreciar la vida en ese momento, es como clavarte en los detalles y el regalo que te da la vida en ese momento. Creo que es algo que dejamos hacer mucho en la vida, es como quedarnos quietos y simplemente mirar, y apreciar, sentir y escuchar la vida. Ahí hace un reflexión acerca de eso, de cómo Henry amaba hacer esto y ella no lo entendía, pero luego ya al hacer la película, y en el momento en que lo vive, ella lo entiende. Entiende lo valioso que es apreciar la vida en todo su esplendor aunque sea un momentito tan fugaz, tan efímero”.

Lana decide disfrutar la vida antes de olvidarla. Andrea se inspiró en su madre para el personaje, buscó, al igual de ella, una mujer extranjera para ilustrar cómo la mente olvida los idiomas aprendidos, pero al final deja el materno.

“Obviamente la rabia nace en francés, porque la rabia es algo de tan adentro que era su lengua materna. La reflexión pues era más bien en español, cuando hablaba del amor de su vida pues era en inglés porque era el idioma que compartió con Henry”.

Observar las aves celebra la vida en medio de la tragedia. Foto: Cri Rodríguez, SinEmbargo

Bea Aaronson, una poeta, actriz y académica que habita en san Miguel de Allende, Guanajuato, fue la indicada para el papel. Además de ser extranjera y hablar los tres idiomas, tenía la personalidad que Andrea necesitaba.

La cinta se desarrolló un año y su filmación duró 5 semanas. Ahora la cinta se presenta en el marco del FIC de Los Cabos para su estreno mundial, para después seguir con otros festivales con el sólo objetivo que la cinta pueda ser vista por más gente.

“Me encantaría que la gente al verla tenga ganas de celebrar la vida porque la película es una celebración. Sobre todo porque creo que es una temática que puede ser tan densa, tan triste, tan desoladora. El que tú puedas celebrar dentro de ese contexto, de una tragedia, de una ausencia, de una pérdida, de un dolor, pero aún así en esos momentos puedas celebrar, creo que esa es la sensación que quiero plasmar y quiero que la gente se quede con esas ganas de celebrar la vida. Eso es lo que pretendo hacer yo y me encantaría que la gente al ver la película se quedara con ello”.