El grupo inversor Farm Investment Risk and Return recordó que actualmente en 180 países el tabaco cuenta con un gravamen, en más de 60 hay impuestos por las emisiones de Gases de Efecto Invernadero y en 25 por el azúcar.

Ahora, prevé, el siguiente producto a sumarse en la lista podría ser justamente la carne, por tener un impacto nocivo contra el medio ambiente –agua, tierras y contaminación atmosférica– y, por tanto, contra la salud de las personas.

Ciudad de México, 16 de diciembre (SinEmbargo).– Establecer un impuesto a la carne es “cada vez más probable” en distintos países, planteño recientemente el grupo inversor Farm Investment Risk and Return (FAIRR), tal como sucedió con el tabaco y las bebidas azucaradas en México.

La red de inversores recordó que actualmente en 180 países el tabaco cuenta con un gravamen, en más de 60 hay impuestos por las emisiones de efecto invernadero y en 25 por el azúcar. Ahora, prevé, el siguiente producto en esta lista será la carne.

A través de un comunicado de prensa, FAIRR manifestó que instaurar un gravamen a productos que pudieran tener un impacto negativo sobre la salud ha sido una estrategia que varios gobiernos han seguido desde hace algunos años.

En su página oficial, FAIRR es definido como un foro que tiene como objetivo crear conciencia sobre los impactos materiales que las granjas industriales y la falta de bienestar animal pueden tener en las carteras de inversión.

En el país, las bebidas azucaradas cuentan con un impuesto de un peso por cada litro desde hace más de dos años y de acuerdo con estudios esto ha contribuido en la baja de consumo de dichos productos y en el aumento de la compra de agua embotellada. Por dicha razón, organizaciones de la sociedad civil en pro de la salud han exigido un aumento a dos pesos por litro, tal como recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Actualmente, en el caso del tabaco, el impuesto en México es de 35 centavos por cigarro y –en apego a las recomendaciones del organismo internacional– debería ser elevado a 1.25 centavos.

El propósito detrás del impuesto a la carne, señala Igualdad Animal (IA) México, tiene relación con la responsabilidad de la industria ganadera del 14.5 por ciento de los Gases de efecto Invernadero que se emiten a nivel mundial, con los problemas de salud relacionados con el consumo de los productos cárnicos, con el gasto excesivo de recursos como el agua y tierras, además del abuso de antibióticos en la producción.

FAIRR destacó que el crecimiento de la población ha elevado el consumo de carne a nivel global en más de 500 por ciento entre 1992 y 2016 y alertó sobre la posibilidad de que la situación continúe en el futuro. Por ello, enlistó una serie de problemáticas relacionadas con el consumo del producto:

–Emisiones de gases de efecto invernadero que exceden las emisiones del sector del transporte.
–Tasa de incidencia creciente de obesidad global y mayores riesgos de padecer diabetes tipo 2 y cáncer.
–Aumento de los niveles de resistencia a los antibióticos.
–Amenazas a la seguridad alimentaria mundial y la disponibilidad de agua.
–Degradación del suelo y deforestación.

INDUSTRIA DE LA CARNE, DE LAS MÁS DAÑINAS

En entrevista para SinEmbargo, Dulce Ramírez Islas, Coordinadora de Igualdad Animal (IA) México, opinó que “la industria es un problema global que nos afecta a todos y somos nosotros los que debemos de poner solución al problema reduciendo nuestro consumo. Desde el punto de vista del maltrato animal, del medioambiente y de la salud pública es la forma de enfrentarnos a él. Aplicar un impuesto a la carne y sus derivados contribuirá a esa reducción y también asumir las consecuencias de nuestro consumo”.

En 2016, un estudio de la Universidad de Oxford reveló que podrían evitarse cerca de mil millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero para el año 2020 si se implementaran impuestos a los precios de las emisiones que provoca la producción de alimentos que es mayor a las causadas por la aviación en el mundo.

La reducción de emisiones, se lee en el mismo análisis, se derivaría de precios más altos y menor consumo de productos de origen animal, ya que sus emisiones son especialmente altas. Los investigadores hallaron que la carne de res tendría que ser un 40 por ciento más cara en el mundo para así pagar el daño climático causado por su producción.

Asimismo, los autores del informe presentado en noviembre de 2016 estimaron que los recursos obtenidos a partir del gravamen podrían utilizarse para asegurar que poblaciones vulnerables tengan acceso a alimentos más saludables, como frutas y verduras, por lo que los beneficios se traducirían en cerca de medio millón de vidas salvadas en 2020 por la disminución en las cifras de personas con sobrepeso y obesidad.

FAIRR detalla que el gravamen a la carne ya comienza a discutirse en los parlamentos de países como Dinamarca y Suecia.

Ante este panorama, la activista que ha trabajado arduamente de la mano de su equipo para que las normas en México sean respetadas y evitar sufrimiento y tortura animal en los rastros, sostuvo que implementar dicho gravamen en el país sí puede ser una realidad, no obstante, remarcó que las autoridades deben trabajar en informar más sobre las consecuencias del consumo de carne.

Además, expuso, debido a la falta de confianza que los mexicanos tienen en sus representantes, es necesario socializar el tema y coadyuvar para que sea un plan integral que beneficie a todos.

“En México la mayoría de la sociedad no tiene confianza en la recaudación de impuestos porque no consideran que haya una retribución que beneficie a los mexicanos, sino la idea de que solo les quitan”, dijo.

Finalmente, la defensora del bienestar animal hizo un llamado a las autoridades que están por salir y a quienes conformarán la nueva administración a “informarse y actuar”.

“Básicamente [pedimos] que todos aquellos tratados internacionales que comprenden la Agenda 2030 y todos los acuerdos de los que México es un país firmante dejen de ser una falacia y que actúen para aplicarlos […] El calentamiento global es real y está aquí. La ganadería industrial es el factor principal del calentamiento climático y por eso reducir nuestro consumo de carne es la única forma de salvar al planeta”, concluyó.

Sobre la misma línea, Blanka Alfaro, vicepresidenta de la organización internacional Mercy for Animals, se pronunció a favor del gravamen.

“Apoyamos totalmente la medida de que se ponga un impuesto a la carne, así como se ha tenido que poner a los alimentos y productos que son dañinos para las personas, estamos en un punto en el que si queremos seguir teniendo el planeta en el cual vivimos debemos actuar”, dijo a este medio de comunicación.