La gran variedad de representaciones prehispánicas de animales, provenientes de las distintas culturas de Mesoamérica, nos muestra perros, coyotes, monos y serpientes que, además de la exquisita belleza de su manufactura, poseen un valor simbólico enraizado en la compleja cosmovisión indígena.

Por Doris Heyden & Carolyn Baus Czitrom

Ciudad de México, 17 de marzo (SinEmbargo).- En México, afirma Diego Durán, fraile dominico y cronista del siglo XVI, la naturaleza entera se consideraba sagrada. Las montañas, las nubes, los animales, las plantas y las flores, incluso los elementos y los astros eran tratados con respeto y, en ocasiones, adorados como verdaderas divinidades. El hombre formaba parte de la fauna y la flora del mundo, no era su dueño.

La gran variedad de representaciones prehispánicas de animales, provenientes de las distintas culturas de Mesoamérica, nos muestra perros, coyotes, monos y serpientes que, además de la exquisita belleza de su manufactura, poseen un valor simbólico enraizado en la compleja cosmovisión indígena. […] Hay representaciones de animales pequeños; esculturas de chapulines y de pulgas, y en los códices encontramos imágenes de arañas, alacranes, hormigas y otros insectos o sabandijas que quizá hoy nos repugnen, pero que entonces tenían otro valor. Eran elementos mágicos o religiosos, metáforas de enfermedades, alimento, medicina o ingredientes de recetas rituales. A continuación hablaremos de algunos de esos artrópodos nativos de Mesoamérica.

Araña. Escultura en barro rojo pulido. Colima. Periodo Clásico. Sala Occidente. mna.

LA MARIPOSA

La mariposa es quizá uno de los insectos más difundidos en el arte de Mesoamérica y su presencia en el arte mexicano se remonta al periodo preclásico. Se encuentra ya en la cultura teotihuacana, en Tula, en Oaxaca y entre los mexicas. Su forma y el valor que se le adjudica varían de una cultura a otra, pero puede decirse que en México su importancia es innegable porque existen infinidad de especies. De cualquier modo, es evidente que los antiguos mexicanos conocían muy bien su ciclo de vida y sus hábitos, pues se refieren a ellas con precisión: distinguían las tlilpapalotol (de tlilli, “negro” y papalotl “mariposa”), las xicalpapalotl, mariposas multicolores “como jícaras”. A los huevecillos se les llamaba ahuauhpapalotl, a las orugas ocuilpapalotl, “mariposa gusano”, y a las crisálidas, cochipilotl, “camas colgantes”.

La mariposa era también el adorno más común de los incensarios de barro, también procedente de Teotihuacan, representaciones en miniatura de los templos que se usaban, según Berlo (1984), en ritos caseros. Las mariposas se representaban o bien enteras o por partes, con frecuencia al lado de Huehuetéotl, dios viejo del fuego; del signo del año; de motivos que aludían a la guerra, de flores o de símbolos acuáticos. Berlo también ve en la mariposa la alegoría de la transformación: la mariposa en flama y las almas de los guerreros en mariposa. (…)

Narigueras en forma de mariposa. Lámina de oro. Teotitlán del Camino, Oaxaca.

[…] La diosa más estrechamente ligada con la mariposa es Itzpapálotl, que significa “mariposa de obsidiana”. Hay representaciones de esta deidad en los códices Borgia, Borbónico, Telleriano-Remensis, Vaticano-Ríos y otros, además de unas magníficas esculturas en la Sala Mexica del Museo Nacional de Antropología. Itzpapálotl se identifica por un cuchillo de obsidiana que forma parte de su atavío y por un yelmo en forma de mariposa. A veces ostenta plumas de águila y garras en lugar de pies. En la taxonomía moderna, la mariposa, negra como la obsidiana, es una especie nocturna, la Rothschildia orizaba, de la familia Saturniidae, conocida popularmente como la mariposa “cuatro espejos”. Para los pueblos prehispánicos, el color negro de sus alas simbolizaba la noche, y tenía también el poder de convertir a la gente y a las cosas en invencibles e invisibles; era el color que simultáneamente protegía del mal y representaba a los espíritus malignos. (…)

Por otro lado, existe una escultura de una mariposa que lleva cuchillos en las alas y que tiene manos humanas en las que carga varios corazones grandes. Esta pieza seguramente representa a Itzpapálotl. Aquí la diosa mariposa con forma humana está desmembrada y tal vez tenga alguna relación simbólica con otras figuras, como la de Coyolxauhqui, la perversa hermana de Huitzilopchtli, a quien éste mató y desmembró.

LA HORMIGA

Entre las más conocidas por los aztecas, están las tlilazcatl que son pequeñas y negras, se crían en tierra fría y muerden; las tzicatanas o arrieras, también de tierra fría, que andan en batallones y destruyen la vegetación; las hormigas rojas, también llamadas solitarias, y las nequazcatl, que quiere decir hormiga de miel, pues tienen el abdomen lleno de una miel que, por cierto, es comestible. Algunas hormigas son ponzoñosas, como las xulab de Yucatán, cuya picadura es más dolorosa que la de los alacranes. (…)

En la tradición popular, la hormiga es la responsable de los eclipses de Sol y de Luna. Los choles de Palenque y de algunos grupos yucatecos creen que la citada hormiga xulab puede causar el eclipse de Luna. Por otra parte el Códice Florentino informa que para los mexicas la hormiga era un animal de mal agüero. Su presencia en una casa era signo de que algún enemigo malévolo y envidioso la había mandado para causar enfermedad, muerte, pobreza y ansiedad a sus habitantes. (…)

Araña tallada en altar de piedra. Periodo Postclásico. Sala Mexica. mna.

EL CIEMPIÉS

El naturalista Francisco Hernández usa el término petlacoatl para el ciempiés y dice que “así llaman los mexicanos a nuestra escolopendra, que es entre ellos de extraordinario tamaño, pues tiene a veces más de dos pies de longitud y dos dedos de grueso”. El término original es petlacolcoatl o centzommaye. El primero, hoy transformado en petasolcoate, viene de petlatl “petate”, zoltic o zolli, “cosa vieja” y coatl, “culebra”, es decir, se refiere al bicho, que por su forma de serpiente, su color amarillento y por el fleco que forman sus numerosas patas –400 según los mexicas– se parece al borde de un petate viejo. En el Códice Florentino, por cierto, el ciempiés se halla sobre un petate. (…)

Tecomate con ciempiés. Cerámica polícroma totonaca. Veracruz. Periodo Clásico. Sala del Golfo. mna.

En los códices de los mexicas también es frecuente la representación de ciempiés; en el Tonalámatl del Códice Borbónico aparece entrelazado con una serpiente, y está asociado con la diosa Tlazoltéotl. Los tres –ciempiés, la serpiente y Tlazoltéotl– simbolizan la lujuria. Se creía que esta diosa podía provocar el pecado sexual y también perdonarlo después, siempre y cuando el responsable confesara.

EL CHAPULÍN

En el códice Florentino se describen seis especies de chapulin o chapolin, que es el nombre genérico en náhuatl del “saltamontes” o “langosta de la tierra”. De una de ellas, el yectli chapolín, que significa “cosa buena, langosta”, dice que es de tamaño mediano, pecho y patas colorados y que en tiempos de cosecha se vuelve rojizo, como el chile. Es probable que a esta especie pertenezca la escultura de un chapulín rojo tallado en piedra roja que se encuentra desde el siglo pasado en el Museo Nacional de Antropología. Esta hermosa pieza proviene de la ciudad de México aunque no se conoce el lugar preciso del hallazgo. (…)

Escultura de chapulín tallado en carneolita. Sala Mexica. mna.

En el mundo prehispánico se comía el ya mencionado yectli chapolin, tal vez el mismo que hoy se vende tostado en el mercado de la ciudad de Oaxaca. Del Barco dice que “el modo de comerla [la langosta] es el común en las más de sus comidas. La tuestan, después la muelen entre dos piedras y hecha polvo, la comen. De esta manera aprovechan pies, zancas, escamas y todo.”

Lámina del Códice Madrid. Siglo XIV. Museo de América de Madrid.

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Este texto, en su versión completa “Los insectos en el arte prehispánico”, se reproduce en el número 11 de la Revista Artes de México. Los Insectos en el arte mexicano. Conoce la revista a través del siguiente enlace y descubre más sobre estas pequeñas deidades: https://catalogo.artesdemexico.com/productos/los-insectos-en-el-arte-mexicano/