El escritor colombiano en su oficina, durante una entrevista para el semanario Punto. Foto: Cuartoscuro

El escritor colombiano en su oficina, durante una entrevista para el semanario Punto. Foto: Cuartoscuro

Ciudad de México, 17 de abril (SinEmbargo).– Gabriel García Márquez, Premio Nobel de Literatura y uno de los más grandes orgullos de las letras en el mundo, murió el día de hoy en el Distrito Federal, víctima de una serie de padecimientos respiratorios que lo agobiaban.

Autor de obras maestras como 100 Años de Soledad, Crónica de una Muerte Anunciada y otras, García Márquez había padecido cáncer pero se repuso. El pasado mes de marzo, como era su costumbre, recibió a los periodistas a las afueras de su domicilio, y escuchó de buen talante las mañanitas. Después le vino una complicación respiratoria. Ahora ha muerto.

El día de hoy, también se congregaron fotógrafos y reporteros en espera de que la carroza fúnebre, que arribó a la calle de Fuego de Jardines del Pedregal, traslade el cuerpo a la funeraria J. García López Casa Pedregal, ubicada en avenida San Jerónimo 140, colonia San Ángel al sur de la ciudad.

El 31 de marzo, el escritor fue hospitalizado en el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición “Salvador Zubirán” por una infección en los bronquios.

Ocho días después abandonó el nosocomio y fue trasladado a su hogar donde se recuperaba.

Yo comencé a ser escritor de la misma forma en que me subí a este estrado: a la fuerza”, 2010.

Periodistas y policías esperan el retiro de la carroza fúnebre / Foto: Francisco Cañedo

Periodistas y policías esperan el retiro de la carroza fúnebre / Foto: Francisco Cañedo

“Gabo” nació el 6 de marzo de 1927, en Aracataca, Colombia, una aldea perdida en el Caribe colombiano donde creció a lado de sus abuelos maternos quienes posteriormente serían gran inspiración para sus historias.

Su primer acercamiento a las letras lo tuvo con el hallazgo de un libro viejo y maltrecho de Las mil y una noches, comenzando así su intensa y prolífica relación con la literatura que abandonó en 2004, cuando se publicó su último libro Memorias de mis putas tristes, e incluso él mismo dijo ya no escribir más porque ya no se concentraba lo suficiente.

García Márquez dedicó la mayoría de su carrera al periodismo, pues alternaba dicho oficio mientras estudiaba Derecho en la Universidad Nacional de Colombia. Colaboraba con varios diarios en Cartagena y Barranquilla.

Fue uno de los fundadores, a lado de más intelectuales y periodistas, de la revista Alternativa hasta 1980, la cual fungía como publicación opositora al gobierno de Colombia.

Si uno no crea, es cuando le llega la muerte […] Cuando no escribo, me muero; y cuando lo hago, también”, 1994.

En 1955, García Márquez fue corresponsal del diario El espectador, el subdirector de la prensa fue quien comenzó a llamarlo “Gabo”, luego estaría en Ginebra, París, Roma, Checoslovaquia, Polonia, Rusia y Ucrania, al tiempo que escribía El coronel no tiene quien le escriba.

Cuentan que en París, Francia, tuvo que recoger botellas, revistas y periódicos para ganarse unos cuantos francos que le permitieran subsistir.

De acuerdo con una biografía publicada por la BBC, en alguno de sus aniversarios, tras su paso por Europa, García Márquez radicó un tiempo en Caracas, Venezuela; se casó con su novia Mercedes Barcha y en Bogotá contribuyó en la formación de la agencia cubana Prensa Latina.

A México llegó en tren en 1961 después de vivir en Nueva York, con su esposa Mercedes Barcha, su hijo mayor Rodrigo con menos de dos años y con 20 dólares en el bolsillo. Aunque alternó entre varios países, desde entonces convirtió al Distrito Federal en su lugar de residencia principal, donde escribió 100 Años de Soledad.

“Aquí han crecido mis hijos, aquí he escrito mis libros, aquí he sembrado mis árboles”, dijo Gabo al ser condecorado por el gobierno mexicano con la orden del Águila Azteca en octubre de 1982, el año en el que le otorgaron el Nobel de Literatura.

Y evocó: “En los años 60, cuando ya no era feliz pero aún seguía siendo indocumentado, amigos mexicanos me brindaron su apoyo y me infundieron la audacia para seguir escribiendo”.

La primera condición del realismo mágico, como su nombre lo indica, es que sea un hecho rigurosamente cierto que, sin embargo, parece fantástico”, 2000.

Gabo sufrió estrecheces económicas y aridez creativa en su primera época en la capital mexicana. La necesidad le obligó a aceptar el cargo de director de la revista de señoras La Familia y la publicación de notas policiales Sucesos para todos, con la condición de que por ningún lado apareciera su nombre.

El escritor decía que había llegado a México el 2 de julio de 1961, el mismo día en que Ernest Hemingway se suicidó. Quizás inventó la fecha, como una historia más de Macondo, porque, según su biógrafo británico Gerald Martin, en realidad llegó una semana antes.

El caso es que el escritor de “El amor en los tiempos del cólera” marcaba con ese día el inicio de su vida mexicana.

“La fecha no se me olvidará nunca, aunque no estuviera en un sello de pasaporte inservible, porque al día siguiente muy temprano un amigo (Juan García Ponce) me despertó por teléfono y me dijo que Hemingway se había muerto”, escribió en 1983 en una nota periodística titulada “Regreso a México”.

Para la década de 1970, García Márquez publicó diversas obras también celebradas, como el libro de cuentos La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada y la novela El otoño del patriarca, que aborda el tema de la dictadura.

Posteriormente, se dieron a conocer Crónica de una muerte anunciada, El amor en los tiempos del cólera, la crónica política La aventura de Miguel Littin y El general en su laberinto.

En 1976, “Gabo” tuvo un incidente con el también escritor Mario Vargas Llosa cuando ambos asistieron a la proyección de un filme en un cine de la Ciudad de México

García Márquez se acercó a su amigo a quien no veía en muchos años con intención de abrazarlo, cuando Vargas Llosa, tomó por sorpresa a Gabo y le soltó el puñetazo con un anillo en la mano, lo cual ocasionó que la nariz de García Márquez se rompiera.

El colombiano cayó de frente, pues no tuvo tiempo para defenderse o poner como escudo sus brazos y varios periodistas notaron lo que había pasado hasta que vieron al escritor colombiano tirado en el suelo. Uno de ellos se acercó con un bistec congelado para que el golpe no se inflamara.

Versiones de la razón del golpe es que Vargas Llosa le tenía celos a su amigo cuando se publicó 100 Años de Soledad y comenzó a ser famosa entre las grandes obras literarias.

Otras historias manejan que fue a causa de diferencias en sus ideologías políticas, las cuales Mario nunca se contiene públicamente.

El motivo del golpe que puso fin a la amistad entre estos dos grandes hasta la fecha se desconoce, pero tras darse a conocer la fotografía del escritor colombiano con la nariz rota e hinchada, hizo de esta una anécdota que el gremio recuerda entre misterio e hilaridad.

El escritor colombiano en la redacción del periódico La Jornada en el año de 1985. Foto: Cuartoscuro

El escritor colombiano en la redacción del periódico La Jornada en el año de 1985. Foto: Cuartoscuro