Dot Adeyemi

Lagos, 17 jun (EFE).- Al menos 34 personas murieron hoy en Nigeria y alrededor de 150 resultaron heridas en atentados suicidas cometidos contra tres iglesias en el estado norteño de Kaduna y en la ola de represalias que siguió a los ataques.

De esas víctimas, 23 fallecieron en los atentados y 11 perdieron la vida en ataques de jóvenes cristianos que salieron a la calle armados con machetes y garrotes para vengarse, indicaron fuentes de tres hospitales públicos citadas por el diario local “Daily Trust”.

Asimismo, más de 150 personas han resultado heridas tras las fuertes explosiones ocasionadas por terroristas suicidas que detonaron vehículos cargados de explosivos.

Las explosiones sacudieron tres iglesias: dos en los barrios de Wusasa (Iglesia Evangélica de África Occidental) y Sabon Gari (Catedral Católica de Cristo Rey) de la localidad de Zaria; y una tercera (Iglesia Pentecostal de Shalom) a unos 60 kilómetros, en la ciudad de Kaduna, capital del estado homónimo.

Un testigo cuya identidad no fue revelada aseguró por teléfono al periódico “Vanguard” que en el ataque de Wusasa murieron una decena de niños, si bien esa cifra no ha sido confirmada oficialmente.

El barrio de Wusasa tiene un simbolismo especial para los cristianos de Nigeria, porque allí se construyó en 1929 la parroquia de San Bartolomé, la primera iglesia edificada en el norte del país, de mayoría musulmana.

Según algunos medios, otras dos iglesias fueron atacadas hoy en Kaduna, pero las autoridades no se han pronunciado todavía sobre esos sucesos.

Tampoco se han facilitado, hasta ahora, datos de hospitales privados, lo que hace pensar en una cifra de víctimas más elevada, precisó el “Daily Trust”.

Los atentados desencadenaron una ola de ataques protagonizados por jóvenes cristianos en la ciudad de Kaduna, donde quemaron automóviles, atacaron dos mezquitas y agredieron a personas sospechosas de pertenecer a las etnias hausa y fulani, que profesan el Islam.

Al menos once personas murieron como consecuencia de estos actos de venganza, informó el “Daily Trust”, al señalar que el St. Gerard’s Hospital de Kaduna atendió a unas 35 víctimas.

A fin de restaurar el orden, el Gobierno de Kaduna ha impuesto un toque de queda de 24 horas en todo el estado, donde patrullan soldados y policías.

En una declaración, el gobernador, Patrick Yakowa, se dirigió a los ciudadanos para garantizar que “el Gobierno no tolerará ni la violación de la ley y el orden, ni el desprecio de la inviolabilidad de la vida humana”.

El toque de queda, subrayó Yakowa, “permitirá a los agentes de seguridad cumplir con su deber de manera efectiva”.

Aunque no se conoce aún la autoría de los ataques, la secta islamista Boko Haram ha perpetrado en los últimos meses numerosos atentados contra templos cristianos en Nigeria.

Boko Haram se atribuyó los atentados cometidos hace sólo una semana contra dos iglesias, una en Jos (centro) y otra en Bui (norte), que causaron al menos cinco muertos.

La secta radical, cuyo nombre significa “la educación no islámica es pecado”, lucha por imponer la ley islámica en Nigeria, de mayoría musulmana en el norte y cristiana en el sur.

Desde el inicio de su campaña violenta en 2009, cuando el fundador de Boko Haram, Mohamed Yusuf, murió bajo custodia policial, la secta ha matado a unas 1.200 personas, la mayoría en ataques perpetrados en el norte de Nigeria, según el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas nigerianas, Oluseyi Petinrin.

Con unos 170 millones de habitantes integrados en más de 200 grupos tribales, Nigeria, el país más poblado de África, sufre múltiples tensiones por sus profundas diferencias políticas, religiosas y territoriales.