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El gesto de Ronaldo

El gesto de Ronaldo y sus repercusiones internacionales, tanto como noticia, como en el valor de las acciones de Coca-Cola, es un hecho que requerirá mucha reflexión desde muy diversos ángulos.

COLUMNAS | 3 comentarios
REGRESAR A LA NOTA
  • el futbol es un negocio antes que un deporte decía Blatter; si bien la actitud Ronaldo es plausible no lo es cuando su salario es de escándalo, cubierto en gran parte por ese tipo de patrocinios, el futbol es una gran empresa donde sus estrellas emblemáticas resultan grandemente beneficiadas.

  • Un deportista que nunca me agradó, poco a poco me fue callando la boca, primeramente en el aspecto deportivo(ya lo considero el mejor futbolista del mundo) para finalmente representarme con este acto de hacer ver que la mejor coca cola es la que No te tomas. No al refresco de Cola y en general a las bebidas azucaradas, todas son veneno a mediano y largo plazo.

  • Muy interesante. Esperemos que este gesto espontáneo de Ronaldo detone el principio de una ola de deportistas, artistas, políticos y ciudadanos de a pie a oponerse al consumo y la excesiva y manipuladora publicidad, una industria multi-millonaria cuyas inversiones en muchas ocasiones rebasan aquellas de los mismos productos que ofrecen. Más allá de la publicidad de la comida chatarra y los patrocinios de sus marcas en eventos deportivos internacionales, habría que también ampliar un poco el punto de vista y reflexionar sobre la corporatocracia y la hegemonía de la publicidad injerta en todos los ámbitos de la vida pública como accionista mayoritario: la educación, la salud, los deportes, la cultura, las actividades productivas, etc., etc. Es decir que, más que preguntarnos por qué que Ronaldo rechace una Coca-Cola es anormal, deberíamos de preguntarnos cómo es que las empresas transnacionales llegar al grado de dominar un porcentaje sin duda mayoritario de la vida pública, al controlar los empleos, evadir impuestos de forma masiva y descarada, patrocinar gran parte de los eventos académicos, médicos, deportivos, culturales y sociales; y por qué es esto debe o no debe de ser así. Habría que preguntarnos cómo es que permitimos que las corporaciones elaboren leyes a modo, patrocinen candidatos, financien congresos y eventos académicos, den becas a estudiantes universitarios con talentos deportivos, anuncien sus productos en cualquier parte sin ningún tipo de represalia y una muy laxa legislación, aprobada por ellos mismos. Un caso que me parece quizás el más representativo es el que leí en el libro No Logo de Naomi Klein: Pepsi quería proyectar su logo en La Luna. Yo me pregunté: ¿cómo así?, ¿así nomás sin pedirle permiso a nadie; sin preguntarnos si nos gustaría en lugar de ver La Luna ver el logo de Pepsi todas las noches? Ese es el mundo de hoy y, como muy bien reflexiona el articulista en torno a ello, ¿por qué hoy es la excepción y no la norma el que un deportista como Ronaldo rechace una Coca-Cola, una bebida que no sólo daña la salud sino al mismo deporte también?

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