El grupo étnico y religioso de los menonitas, asentados en Chihuahua, se están preparando para irse de México por las recientes tensiones que se han suscitado con otros grupos de agricultores locales, al irse agravando la escasez del agua.

La de los menonitas es una lucha por la escasez del agua. Foto: EFE

La de los menonitas, como la de muchos mexicanos, es una lucha constante por la escasez del agua. Foto: EFE

Ciudad de México, 18 de noviembre (SinEmbargo).- Los menonitas, un grupo religioso y étnico pacifista que llegó en 1922 a México, se están preparando para irse tras casi 100 años de haberse asentado en San Antonio de los Arenales, al norte de la ciudad de Chihuahua, debido a una lucha por la escasez del agua que ha desatado en la zona, destaca el diario estadounidense The New York Times.

De hecho, la situación no sólo es crítica en la frontera de México con Estados Unidos, país que según la Comisión Nacional del Agua (Conagua) incumplió con el tratado de aguas internacionales y no entregó los 74 millones de metros cúbicos del líquido vital que debió aportar este año a territorio mexicano, ni en los años anteriores, por lo que acumula una deuda que asciende a más de 300 millones de metros cúbicos.

El problema del agua es mundial y muy grave. De acuerdo con un reciente estudio divulgado en la revista científica Nature Geoscience, un equipo internacional de investigadores usó modelos de computadora para estimar que menos de un 6 por ciento del agua hallada cerca de la superficie de la Tierra, es renovable durante la vida de una persona.

De acuerdo con el libro “Agua” (La Jornada Ediciones 2005), en el sureste del país se concentra 68 por ciento de los mantos acuíferos, y es en esta misma zona donde se asienta sólo 23 por ciento de la población total de México. En las zonas restantes la situación es de escasez.

La misma publicación indica que entre el 40 y 50 por ciento del agua es desperdiciada debido a la mala calidad de la red abastecedora. Además, del total del agua que se utiliza en México, 76 por ciento se aprovecha para la agricultura, y de ésta, con un desperdicio aproximado del 60 por ciento.

LOS MENONITAS SE VAN DE MÉXICO

Los depósitos subterráneos de agua han sido drenados por los cultivos sedientos, como el maíz, "que son el pilar del éxito de los menonitas". Foto: EFE

Los depósitos subterráneos de agua han sido drenados por los cultivos sedientos, como el maíz, “que son el pilar del éxito de los menonitas”. Foto: EFE

Tres mil menonitas llegaron a México en 1922, invitados por el entonces Presidente Álvaro Obregón Salido, para establecerse en su totalidad en el estado de Chihuahua, y ocuparse de labores agrícolas, destacando la producción de cereales, frutas y hortalizas, así como el embutido de carnes frías, saladas y ahumadas. De hecho, los menonitas producen el 60 por ciento del total de la avena que se cosecha en el territorio nacional.

Hoy en día los menonitas se encuentran establecidos en casi todos el país, incluyendo el Distrito Federal, sin embargo, las comunidades más arraigadas se han establecido en Chihuahua, Durango, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Zacatecas, Campeche, Quintana Roo, Tamaulipas, Baja California, Oaxaca, Tabasco y Yucatán.

Se estiman que en la actualidad existen unos 100 mil menonitas en todo el territorio nacional, de los cuales más de 90 mil están establecidos en Chihuahua, y unos 6 mil 500 en Durango.  Sin embargo, ahora podría haber un éxodo de este grupo étnico, porque sumado al acoso de las bandas criminales, las disputas con productores mexicanos y las sequías continuas y prolongadas, está la “guerra por el agua”,  dice el NYT en un reportaje firmado por Victoria Burnett.

La competencia por el agua subterránea, que los funcionarios mexicanos consultados por el diario estadounidense han advertido podría agotarse en 20 años, “ha tensado las relaciones entre el pacifista pueblo menonita de habla alemana y los agricultores mexicanos, los que en en ocasiones incitaron a la violencia”.

El estudio internacional antes citado, estimó un volumen total de agua subterránea mundial de casi 23 millones de kilómetros cúbicos, de los cuales sólo 0.35 millones de kilómetros cúbicos tienen menos de 50 años de existir.

“Esto no se sabía antes”, dijo el autor principal del estudio Tom Gleeson, de la Universidad de Victoria en Canadá, en un comunicado. “Ya sabíamos que los niveles de agua en muchos de los acuíferos estaban disminuyendo. Estamos usando nuestros recursos subterráneos demasiado rápido, más rápido de lo que se renuevan”, agregó el científico.

“Ya que sabemos cuánta agua subterránea se consume y cuánta hay, podremos estimar cuánto tiempo tenemos hasta que se agote”, dijo Gleeson, quien añadió que aunque el agua hallada más cerca de la superficie se renueva más rápido que la encontraba a mayor profundidad, la primera es más sensible a la contaminación y al cambio climático, pero también podría servir para atenuar el clima extremo, ya que si se maneja adecuadamente puede llegar a los ríos en tiempos de sequías.

Y este mismo fenómeno sucede también en el aparentemente “sereno” panorama de las granjas menonitas, con casas de concreto y adobe, con corrales que albergan vacas, gallinas, así como plantíos de cebolla, soya y maíz, indica el diario. Detrás de todo esto existe un conflicto porque los depósitos subterráneos de agua han sido drenados por los cultivos sedientos, como el maíz, “que son el pilar del éxito de los menonitas”, le dijeron funcionarios al NYT.

 CHIHUAHUA, EJEMPLO DEL MAL USO DE LOS RECURSOS

A pesar de su buen manejo, los agricultores menonitas han sido pródigos consumidores de agua subterránea, dijeron los expertos consultados por el rotativo. Foto: EFE

A pesar de su buen manejo, los agricultores menonitas han sido pródigos consumidores de agua subterránea, dijeron los expertos consultados por el rotativo. Foto: EFE

Chihuahua es un claro ejemplo de los costos del uso excesivo de un recurso [el agua] y las tensiones que se agrandan a medida que está escaso, indica el medio extranjero, que abunda en que después de un siglo de que los menonitas transformaron el valle en “una exuberante alfombra de cultivos”, cientos de ellos están negociando la tierra que llaman hogar, por una más barata y donde el agua sea más abundante.

“La gente dice que el agua se va a acabar”, le dijo al New York Times el Sr. Friesen, de 44 años de edad, que en la siguiente primavera se unirá a 25 familias de menonitas que han comenzado una nueva colonia en el centro de Argentina. “Sin agua no se puede cultivar nada”. Otros menonitas se han ido a Colombia, Paraguay, Rusia y a Canadá.

A pesar de su buen manejo, los agricultores menonitas han sido pródigos consumidores de agua subterránea, dijeron los expertos consultados por el rotativo.

“El agua ha sido una fuente de riqueza en Chihuahua, y mientras que la riqueza dure, la gente no está pensando en lo mucho que la están utilizando”, dijo Arturo Puente González, economista agrícola.

Aún así, es “muy injusto” culpar a los menonitas de los problemas hídricos de la región, dijo por su parte, Kamel Athié Flores, delegado de la Conagua en Chihuahua. El funcionario federal también se refirió a los habitantes de la ciudad y grandes granjas no menonitas, que producen manzanas y nueces, también cultivos “sedientos”.

Cornelio Banman, un agricultor de la colonia Manitoba, ubicada al sur de Santa Rita, dijo que nadie se quejó de los agricultores de nuez porque eran de ascendencia mexicana y, a diferencia de los menonitas, que no votan, tenía influencia política. “A nosotros nos ven como extranjeros”, dijo.

Los menonitas comenzaron a cavar pozos para riego en la década de 1980, dijo Víctor Quintana Silveyra, sociólogo y político en la ciudad de Chihuahua, quien ha estudiado el uso del agua local. A medida que su población creció, utilizaron el crédito de los bancos menonitas para comprar tierras en el desierto y la instalación de sistemas de riego.

Desde 2000 a la fecha, las tierras de riego en Chihuahua se han duplicado, a alrededor de 1.3 millones de acres, y los agricultores están bombeando agua a un ritmo “explotador”, dijo Quintana.

Los agricultores han dicho que tuvieron que excavar pozos tres veces más profundos de lo que eran hace 20 años, un proceso que algunos no pueden permitirse. Para frenar la extracción, en 2013 el gobierno estatal dictaminó que todos los nuevos pozos requieren de un permiso.

“Puedo ver un punto, en mi vida, cuando el agua de aquí se haya terminado”, dijo Luís Armando Portillo, un agricultor que es el presidente del Comité Técnico de Aguas Subterráneas en Ciudad Cuauhtémoc.

Un grupo de activistas conocidos como El Barzón, han hecho campaña para cerrar pozos ilegales y romper las presas en tierra Menonita. Joaquín Solorio, activista cuyos padres tuvieron que vender su ganado por estar al lado de una granja menonita que secó los pozos, dijo que el grupo había presentado quejas sobre el uso ilegal del agua. “No son sólo los menonitas”, dijo sin embargo.

“La defensa de los derechos por el agua puede ser mortal en Chihuahua, donde los vínculos entre la delincuencia organizada, la minería y la agricultura son turbios”, dice el reportaje del rotativo, que recuerda el caso de Alberto Almeida Fernández, ex político que protestó contra los pozos ilegales y en contra de un proyecto minero canadiense, y que murió después de que le dispararon en febrero pasado.

Otros dos activistas, la cuñada y el hermano de Solorio, fueron asesinados en 2012. La policía todavía tienen que resolver los crímenes, y los miembros del Barzón -tres de los cuales tienen escoltas de la policía estatal- descartan una conexión Menonita. Sin embargo, las muertes han añadido a las tensiones.

“Uno piensa en la compra de tierras, y luego piensas, ‘yo no quiero problemas'”, dijo Johan Rempel, líder de la colonia Manitoba que está buscando tierras en el extranjero para cerca de 100 familias. En cierto modo, indica el Times, la migración de los menonitas “es otra vuelta de la historia”, ya que los que se mudaron a México desde Canadá habían huido de la persecución en Rusia.

Al contrario de lo que piensan muchos agricultores que no son menonitas, este grupo étnico sí se considera “100 por ciento mexicano”, sin embargo, consideran ya que “sus hijos no tienen futuro aquí”, en México.

Además, los menonitas consideran que el verdadero problema está en el gobierno. La Conagua es un “antro de corrupción”, dijo uno de ellos, de apellido Klassen, que acusó que los funcionarios se toman años para procesar el papeleo y vender los permisos para pozos por miles de dólares.