La Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) está estudiando los datos de Boeing, de los reguladores de EU y de American Airlines, así como los comentarios de los pilotos de esa aerolínea, antes de tomar una decisión final sobre la reincorporación de dicho modelo de avión con un software de control de vuelo rediseñado.

Ciudad de México, 17 de noviembre.- Algunas azafatas de American Airlines temen embarcar en los Boeing 737 Max, pese a que el fabricante aeronáutico estadounidense está cerca de conseguir una aprobación regulatoria para una actualización de software que permita a este modelo volver a volar, según lo comunicó este jueves en rueda de prensa Lori Bassani, presidenta de la Asociación de Auxiliares de Vuelo Profesionales (APFA, por sus siglas en inglés), informa Bloomberg.

“Oigo a algunas azafatas todos los días y me ruegan que no las haga volver a subir a ese avión”, dijo Bassani. “Queremos saber a ciencia cierta que es seguro volar”, añadió.

Bassani detalló que estas trabajadoras quieren saber todo lo que ocurrió en los dos accidentes mortales en los que se vio implicado el modelo de Boeing Max 8 —en Indonesia en octubre 2018 y en Etiopía el pasado mes de abril— que costaron la vida a 346 personas. Asimismo, el colectivo también quiere que les expliquen por qué ahora sí es seguro volar con ese modelo.

La Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) está estudiando los datos de Boeing, de los reguladores de EU  y de American Airlines, así como los comentarios de los pilotos de esa aerolínea, antes de tomar una decisión final sobre la reincorporación de dicho modelo de avión con un ‘software’ de control de vuelo rediseñado. El fabricante estadounidense tiene previsto que esto ocurra a mediados del próximo mes.

Tras recibir el visto bueno de la FAA, y para demostrar la seguridad de la aeronave a los futuros pasajeros, American Airlines tiene previsto llevar a cabo “vuelos de exhibición” con ejecutivos, empleados y periodistas antes de que el avión reanudó su servicio comercial. Según el presidente de esa aerolínea, Robert Isom, el Boeing MAX no operará hasta que los empleados no se sientan cómodos para hacerlo.

Por su parte, la APFA quiere que haya un consenso global sobre la seguridad del Boeing MAX, y no solo la aprobación de la FAA, antes de que sus miembros trabajen de nuevo con esta aeronave. Por elle espera que la aprobación de la Administración Federal de Aviación sea seguida de cerca por los reguladores de Europa, Canadá y otras regiones.

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