El filme más esperado de Quentin Tarantino llega el 8 de enero a México. Foto: Facebook

Temperamentales y geniales, el cineasta neoyorquino y el director de orquesta italiano han limado sus habituales asperezas y regresan con el western The Hateful Eight, cuya banda sonora ha obtenido una candidatura al Globo de Oro.

Ciudad de México, 17 de diciembre (SinEmbargo).- Quentin Tarantino + Ennio Morricone + Western: parece demasiado bueno para ser cierto, pero es cierto y a pesar de que el genio italiano de las bandas de sonido había jurado que no volvería a trabajar con el cineasta estadounidense, “pues pone la música en cualquier lado, sin pensar”, el 8 de enero los cinéfilos estarán de parabienes con el estreno de The Hateful Eight (Los odiosos 8 o Los ocho más odiados).

Se trata de un filme que antes de darse a conocer se vio envuelto en la polémica generada por los cuerpos de policía de Nueva York y Los Ángeles, que pidieron boicotearlo, a raíz de la participación en las protestas contra los abusos de dichas fuerzas por parte del célebre director de Kill Bill, un hecho del que todos modos Quentin Tarantino no se arrepiente.

“Seguiré adelante. Sabía que la policía se iba a enojar conmigo. Sabía que algunas personas no entenderían mis intenciones”, afirmó el cineasta, de 52 años, al periódico inglés The Guardian.

El episodio no ha logrado atenuar las altas expectativas que ha generado una película que nos vuelve a traer al mejor Tarantino, otra vez acompañado por Morricone, cuyo tema principal “L’Ultima Diligenza Di Red Rock” ha sido difundido en las redes sociales, al parecer sin permiso de su autor.

La banda de sonido ofrece también temas que habían sido desechados en The Thing, el filme de John Carpenter de 1982 y le ha valido al famoso director de orquesta y compositor italiano su primera postulación al Globo de Oro en un western, luego de El bueno, el malo y el feo, el mítico filme de Sergio Leone, de 1966.

El musicalizador que nunca ha recibido un Oscar (salvo una estatuilla honoraria con que Hollywood lavó culpas en 2007), que es conocido por su mal carácter y por la relación siempre dificultosa que mantuvo con Hollywood a lo largo de toda su carrera (nunca quiso vivir en Los Ángeles ni aprender el idioma inglés), siempre ha tenido un vínculo accidentado con Quentin Tarantino, con el que terminó muy enojado luego de hacer la banda sonora de Django Unchained.

Según Morricone, Tarantino es un “incoherente” a la hora de colocar la música y así lo hizo saber en una clase magistral en la Universidad de Cine de Roma en 2013, para luego jurar que no volvería a trabajar con el cineasta de Nueva York.

“Trabajar con él es frustrante porque coloca la música sin coherencia y no puedes hacer nada con alguien así. Además, Django unchained no me gustó, demasiada sangre”, dijo el pintoresco orquestador.

Kurt Russell, renacido por Tarantino. Foto: Facebook

Kurt Russell, renacido por Tarantino. Foto: Facebook

Ganador de un Oscar Honorario y postulado en cinco oportunidades a la estatuilla que entrega la Academia de Hollywood, Morricone ha compuesto más de 240 bandas sonoras entre cine y televisión y más de 500 composiciones.

Nacido en Roma en 1928, tuvimos oportunidad de verlo en el 2008 en el Auditorio Nacional, en el marco de su gira Musica per el cinema, donde entre dinámico y arrogante fue enunciando su discurso enraizado en la economía climática, esa sabiduría que otorga el transcurrir por muchas vías pero en varios trenes a bordo y que posibilita la pintura de un paisaje multi-sensorial.

La música del compositor italiano fue de la oscuridad a la luz, de los vecindarios cercanos a territorios extranjeros, del frío al calor y de la indiferencia a la euforia con paso firme y a la vez sutil.

Quentin Tarantino y el valor perenne de los western. Foto: Facebook de Quentin Tarantino

Quentin Tarantino y el valor perenne de los western. Foto: Facebook de Quentin Tarantino

Los intocables de Elliot Ness, los westerns legendarios con el inmenso Sergio Leone, la voz de la soprano sueca Susanna Rigacci… su música tiene la fuerza optimista que nos puede hacer soñar con un futuro cinematográfico menos irrespetuoso con su propio pasado.

Pero es también presente como lo muestra el tema de apertura del esperado western de Tarantino y que marca la reconciliación de dos genios temperamentales, crecidos al abrigo del séptimo arte de distintas épocas. Si Quentin atrasa, Ennio adelanta y en el medio se encuentran para producir películas entrañables y sinceras.

LOS OCHO MÁS ODIADOS

Con un elenco estelar que incluye a nuestro Demián Bichir, encabezado por Samuel L. Jackson, Jennifer Jason Leigh, Tim Roth y Kurt Russell, The Hateful Eight es un western como Django Unchained y de hecho al principio fue pensada como una continuación de ésta.

“Después de Django, supe que tendría que hacer una secuela o algo por el estilo. Me gustaba la idea del personaje  y escribí algo sobre él titulado Django in White Hell.  En vez de estar protagonizada por Warren (Samuel L. Jackson), Django tenía el papel principal”, dijo Quentin en una entrevista.

“Tenía canallas en la obra, enfrentados a gente con aún menos reputación. Así que decidí dejar ir a Django, porque me di cuenta de que no podía tener un único centro con estos personajes”, agregó.

El mexicano Demián Bichir integra el elenco de Los ocho más odiados. Foto: Facebook

El mexicano Demián Bichir integra el elenco de Los ocho más odiados. Foto: Facebook

Luego de la Guerra Civil Estadounidense, en Wyoming, una caravana con diversos personajes -que incluye dos cazarrecompensas, un soldado confederado y una prisionera- es desviada a causa de un gran temporal de nieve. Sus miembros deberán aguardar a que pase el temporal. La tensión entre ellos no tardará en surgir.

Esa es la sinopsis del esperado filme de uno de los autores más personales del cine contemporáneo, quien ha prometido retirarse a los 60 años porque según él es la edad en que un director pierde el toque y cuyos proyectos incluyen un trabajo en la televisión, para convertir en serie de televisión la novela televisión de Elmore Leonard Forty lashes less one.