La operación de Airbnb ha llamado la atención de las autoridades de Ciudad de México, donde tienen entre 17 mil y 22 mil unidades en renta, lo que representaría un tercio de las habitaciones de hotel tradicionales, según ha expresado el Secretario local de Turismo, Carlos Mackinlay.

México, 18 feb (EFE).- Al argumentar que su operación genera un impacto de hasta 397 millones de dólares anuales en la capital mexicana, la plataforma Airbnb pidió este martes “piso parejo” y “certeza jurídica” al Gobierno de Ciudad de México, que prepara una nueva regulación para plataformas digitales de hospedaje.

Airbnb espera “un reto bastante grande” este 2020, reconoció en entrevista con Efe Jorge Balderrama, gerente de políticas públicas de la plataforma en el país, ante el inicio esta semana de las mesas de trabajo con el Congreso y la Secretaría de Turismo de Ciudad de México.

“Nosotros pedimos un piso parejo, que las reglas y los requerimientos que se establezcan sean equitativos y consideren las características principales de este servicio”, comentó Balderrama en referencia al hospedaje tradicional y a otras plataformas digitales de alojamiento.

La operación de Airbnb ha llamado la atención de las autoridades de Ciudad de México, donde tienen entre 17 mil y 22 mil unidades en renta, lo que representaría un tercio de las habitaciones de hotel tradicionales, según ha expresado el Secretario local de Turismo, Carlos Mackinlay.

En algunas zonas turísticas de la capital los hospedajes de Airbnb ya superan a los clásicos, como en la céntrica Alcaldía de Coyoacán, donde habría mil 500 cuartos de la plataforma contra 982 regulares, según la dependencia.

Por esta razón, el Gobierno capitalino extendió el impuesto al hospedaje a estas plataformas desde 2017, año desde el que Airbnb ha contribuido con 49.9 millones de pesos (2.68 millones de dólares) de recaudación, de acuerdo con esta plataforma.

Asimismo, la empresa afirma haber pagado más de 200 millones de pesos (10.7 millones de dólares) a nivel nacional por la recaudación en la capital y en otros siete estados con gravámenes similares: Baja California, Baja California Sur, Oaxaca, Quintana Roo, Sinaloa, Yucatán y Estado de México.

“Consideramos que la actividad que prestan nuestros anfitriones y la misma plataforma ya es un motor de desarrollo turístico para la ciudad y, sobre todo, también un democratizador de la actividad turística”, argumentó Balderrama.

Además del factor impositivo, la presencia de Airbnb también ha despertado críticas de vecinos que acusan a la compañía de promover la gentrificación, el descontrol inmobiliario y la saturación turística de los barrios.

El gerente de políticas públicas de la plataforma afirmó que este es un tema que les “compete” y les “ocupa”, por lo que han implementado herramientas para mejorar la relación entre los vecinos y los anfitriones y han formado cinco clubes en Ciudad de México.

Por ello, el directivo ha propuesto en las mesas de trabajo algunas prácticas que han desarrollado en otros países, como medidas de seguridad y un censo de los prestadores del servicio, no solo de Airbnb, sino de todas las plataformas.

“Hay que promover que exista un registro, un padrón de quiénes son los prestadores de servicios. Actualmente las plataformas son quienes cuentan con esta información, pero definitivamente el Estado tiene que tener este registro y este padrón para poderle dar seguimiento”, declaró.

La empresa también dialoga con el Gobierno federal sobre las nuevas reglas fiscales para las plataformas digitales, como Uber, Google y Amazon, que ahora deben retener el Impuesto al Valor Agregado y el Impuesto Sobre la Renta.

Aunque al principio advertían un riesgo para la actividad turística, Balderrama comentó que hasta ahora los gravámenes no los han afectado.