Cada 19 de abril, el mundo celebra el Día Internacional de la Bicicleta con el objetivo de impulsar la utilización de este medio de transporte, llamar la atención sobre los derechos de los ciclistas, así como destacar sus múltiples beneficios. La actual crisis que se vive en la Ciudad de México en cuanto a contaminantes, es una llamada de atención para invertir más para el peatón y en transportes sustentables, y menos para el auto, alertó El Poder del Consumidor.

Que se rediseñe una política pública para invertir en promover el uso de la bicicleta, exige El Poder del consumidor. Foto: Especial/SinEmbargoMx.

Que se rediseñe una política pública para invertir en promover el uso de la bicicleta, exige El Poder del consumidor. Foto: Especial/SinEmbargoMx.

Ciudad de México, 19 de abril (SinEmbargo).- “Recurrentemente a los que andamos en bici se nos advierte que no estamos en Europa, que andar en bici en la Ciudad de México es muy peligroso, que cómo le hace uno si trabaja en oficina, porque uno suda, que no hay infraestructura, y un largo etcétera, cuenta en entrevista para SinEmbargo, José Luis Mata, un arquitecto que ha utilizado ininterrumpidamente la bicicleta desde hace algunos años para transportarse en la capital mexicana.

Y sí, este es el panorama mexicano que se vive el Día Internacional de la Bicicleta: el experto Daniel Zamudio, coordinador de Transporte Eficiente de la organización El Poder del Consumidor, dijo a este medio que México se ha atrasado 20 años en comparación con países europeos e incluso con ciudades de Estados Unidos, en temas de la promoción de esta modalidad sustentable. “Ciudades como Ámsterdam, Londres, Suiza, Suecia han incorporado el uso de la bicicleta como parte de los viajes diarios”, comentó.

Sin embargo, reconoció que la capital no está preparada porque no existen condiciones seguras en el entorno urbano para la circulación, “por eso precisamente se debería comenzar con una estrategia de control de la mancha urbana, tan sólo la mancha urbana provoca que se hagan viajes más largos, más inseguros y eso no incentiva el uso de la bicicleta”, dijo.

“La crisis que se ha vivido aquí en la Ciudad de México en cuestión de contaminantes es una llamada de atención para invertir más para el peatón y transportes sustentables, y menos para el auto”, alertó.

En el mismo sentido, el ciclista urbano denunció que a la ciudad gobernada por Miguel Ángel Mancera Espinosa, le falta un programa integral de movilidad, especializado y descentralizado de los gobiernos: “porque desafortunadamente las acciones implementadas están sujetas a propagandismo político. No se trata sólo de habilitar kilómetros de ciclovía, sino de hacer una cultura de movilidad sustentable”.

Los beneficios de adoptar cotidianamente este medio de transporte, no son de poca importancia, van desde el aspecto del colapso vial; ahorro de tiempo y dinero; la salud y la disminución de la contaminación, coincidieron tanto el especialista en movilidad, como el usuario.

“La bicicleta es un modo de transporte en el que se debe transitar ya para realizar ciertos viajes, pero como un engrane más en los diferentes viajes que puede hacer una persona, no sólo como una forma recreativa. Por ello se deben implementar más sistemas de bicicleta pública como un sistema alimentador para el transporte público masivo. Por ejemplo, que el primer o último tramo de viaje sea a través de esta modalidad y que sea por medio de una infraestructura segura y adecuada”, subrayó Zamudio.

Asimismo, lamentó que no haya una oferta de ciclovías suficientes para toda la zona metropolitana y que sean tan pocos los kilómetros construidos, que de acuerdo con la Secretaría del medio Ambiente de la Ciudad de México (Sedema), son sólo 170, repartidos en su mayoría entre las delegaciones Benito Juárez, Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo y Gustavo A. Madero.

“No ha habido una coordinación metropolitana con el Estado de México y la capital para que, por ejemplo, sea una modalidad hermana del Metrobús y el Mexibús. Chimalhuacán es una zona olvidada, que padece de servicios como seguridad pública, agua, alumbrado, se debería incorporar el uso de la bicicleta como una forma más de viaje. ¿Por qué no crear una red ciclista en zonas como Ecatepec para que se acerque a estas miles y miles de personas que vienen a la ciudad para que la gente pueda, a través de la bicicleta, llegar a las estaciones?”, cuestionó.

El gobierno favorece zonas turísticas y olvida fronteras entre el Edomex y la CDMX para desarrollar ciclovías. Foto: Especial/SinEmbargoMx.

El Gobierno favorece zonas turísticas y olvida fronteras entre el Edomex y la CDMX para desarrollar ciclovías. Foto: Especial/SinEmbargoMx.

El experto denunció que sólo en las zonas turísticas como las colonias Roma o Condesa, y en las avenidas Insurgentes y Reforma, se fomenta la implementación de vías para las bicicletas: “el Gobierno favorece zonas turísticas y no ve más allá, descuida las fronteras entre la ciudad y el Edomex. Son zonas olvidadas y no se ha apostado ahí por promover el uso de este transporte de una forma segura”.

En ese sentido, cabe destacar que durante el año 2015, diez ciclistas murieron y 12 más resultaron lesionados tras ser embestidos por automóviles particulares o camiones del transporte público cuando circulaban por calles de la Ciudad de México, de acuerdo con cifras de la Subprocuraduría de Averiguaciones Previas Desconcentradas de la Procuraduría General de Justicia dela CdMx.

“Si no hay seguridad para peatones, normatividad rigurosa en el uso del automóvil, menos vamos a encontrar algo que regule la prevención de accidentes en ciclistas. México pertenece al club de los países latinoamericanos con mayor número de incidentes viales, ocupa el séptimo lugar”, señaló Zamudio.

Por ello, urgió a las autoridades a rediseñar una política pública para invertir en este tipo de modalidades, por ejemplo, con la creación de impuestos verdes para el uso del automóvil, como cuotas o peajes para ciertas vialidades, el cierre total de algunas zonas, empezando por el centro histórico. “Son las mejores prácticas internacionales que se han hecho en otros países, que se destinen suficientes recursos al transporte público y a la infraestructura para el peatón y el ciclista”.

“Creo que es el momento para impulsar y apostar por modalidades más sustentables que haya voluntad política porque recursos hay”, agregó.

Invitó, además a la ciudadanía a dejar el auto por lo menos una o dos veces a la semana en casa y a optar por el transporte público y –si en su ruta existen las condiciones para usar bicicleta– que la usen.

“El aire lo respiramos todos y el beneficio en cuestión de salud, de competitividad como ciudad es para todos”, comentó.

El caso de EcoBici, dijo, “es un gran ejemplo, es un caso de éxito en la Ciudad de México, pero ha sido abandonado, no se ha expandido a nivel metropolitano, que es algo muy importante. Crear ciclovías en tramos y en zonas tan limitadas no es sinónimo de una integración a todo el transporte público”.

Según el nuevo reglamento de tránsito, queda prohibido portar audífonos mientras se conduce, invadir los carriles confinados al metrobus y subirse en banquetas principalmente. Foto: Cuartoscuro.

Según el nuevo reglamento de tránsito, queda prohibido portar audífonos mientras se conduce. Foto: Cuartoscuro.

José Luis comenzó transportarse en bicicleta durante la universidad: “fue mi primera etapa de uso de la bicicleta como medio de transporte, de casa a universidad, de universidad al servicio y del servicio a casa, pero ya conforme empecé a trabajar y circunstancialmente tuve que viajar fuera de la Ciudad de México, fue que deje de usarla, hasta el 2012, que llegué a un trabajo en que estoy permanentemente en oficina fue cuando comencé a usarla cotidianamente”.

Primero intentó usar el coche y después el transporte público para llegar a la oficina que está exactamente en Lomas de Chapultepec, en la delegación Miguel Hidalgo, o sea, a 18.5 kilómetros de su casa, ubicada en Pedregal de Santa Úrsula Coapa, en la delegación Coyoacán.

Sin embargo desertó de utilizar el transporte motorizado porque “es muy ineficiente, al menos tenía que invertir hora y media en llegar la oficina, eso me obligó a buscar otras alternativas, así que opté por hacer un esquema multimodal, de casa a Chapultepec y de ahí a la oficina en bici. En el metro al interior de la estación hay arcos para amarrar las bicis y así empecé, pero después tuve un incidente enfrente del Auditorio Nacional, donde hicieron un descenso en lugar prohibido, no alcancé a responder y me estampé contra la puerta del autommóvil. Por fortuna no fue más que un golpe y un pantalón roto”, narró a este medio.

Pero sin saberlo, aquella imprudencia del automovilista más allá de desanimarlo para utilizar la bicicleta, lo hizo conocer a un ciclista que se detuvo para auxiliarlo, al platicar sobre los tramos que cada uno recorría, José notó que eran rutas similares en zonas y en tiempo, así que decidió dejar del lado la ruta multimodal y comenzó recorrer por completo su camino en este medio de transporte.

“Tomé la decisión de hacerlo un hábito”, continuó.

No obstante reconoce que son varios los problemas a los que cada día se enfrentan él y todas las personas que recorren la ciudad en bicicleta, “desde la falta de cultura vial por parte de todos los que conformamos la sociedad, los peatones que no hacen cruces de calle en lugares indicados, que esperan que los servicios de transporte público les compensen los tiempos que llevan demorados y los desciendan donde quieren, los propios ciclistas que no respetan señalamientos de tránsito o que traen distractores como los audífonos o los que hablan por teléfono, hasta los automovilistas y los operadores de transporte público”.