Felipe de Jesús Calderón Hinojosa cumple hoy 50 años.

Nacido el 18 de agosto de 1962, es Presidente de México desde hace cinco años y ocho meses. A su sexenio le queda poco más de tres meses y el saldo no es nada virtuoso.

A los 10 momentos inolvidables que aquí presentamos podrían añadirse muchos más. Para infortunio del país, la mayoría son negativos: su llegada al poder gracias a una campaña negra que generó odio y dividió a los mexicanos, su toma de posesión realizada a medianoche en Los Pinos y por la puerta de atrás del Congreso, su guerra contra el narco que ha dejado una estela de sangre, violencia y ciudades enteras en crisis económica y social, sus revanchas políticas ejecutadas sin pruebas y por encima de la ley, las muertes de dos de sus amigos más cercanos y además secretarios de Gobernación, su supuesto alcoholismo…

Él festejará hoy sus primeras cinco décadas de vida. Es un hombre joven y, como se demuestra ahora en su batalla personal por el control del Partido Acción Nacional, con ganas de mantenerse activo en la política mexicana.

Pero tiene muchas deudas por saldar y una demanda pendiente ante el Tribunal de la Haya por crímenes de guerra. Ni los propios panistas lo quieren cerca. Su círculo de amistades también se ha reducido. La mayoría apuesta a que, tras el 1 de diciembre, saldrá del país.

De esos 50 años, los últimos seis lo tienen condenado a vivir en el exilio.

12 de mayo de 2006: El caso Hildebrando 117

El 12 de mayo de 2006, en plena campaña presidencial, el entonces representante de la coalición “Por el Bien de Todos”, Horacio Duarte, presentó ante el IFE y ante la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales (FEPADE) una denuncia en contra del PAN por el uso ilegal del Padrón Electoral y de la Lista Nominal de Electores del IFE. Duarte mostró primero la página de Internet del entonces aspirante panista a la Presidencia, Felipe Calderón Hinojosa, e ingresó al apartado “Redes Por México”, que tenía por objetivo registrar nuevos simpatizantes. Ahí estaba la base de datos manipulada por el y construida pidiendo la información tal y como aparece en el Padrón Electoral sobre cada mexicano, hasta la última coma.

La mañana del lunes 26 de junio del 2006, la periodista Carmen Aristegui en su noticiario radiofónico “Hoy por Hoy”, que entonces se transmitía por XEW, dio a conocer que había recibido información que le había permitido acceder a una página intranet de las Redes por México. La información que Carmen Aristegui tenía era cierta dirección electrónica, la cual de acuerdo con el registro que quedó en la memoria del navegador (browser) de su computadora, es la siguiente:

http://200.77.243.133/intranet.usuario:Hildebrando117

Y una vez entrando en esa dirección, lo único que se necesitaba eran los siguientes datos:

Nombre de usuario: Hildebrando 117

Contraseña: captura

La palabra “Hildebrando” requerida en el nombre de usuario es precisamente el nombre del cuñado incómodo de Felipe Calderón, Diego Hildebrando Zavala Gómez del Campo, y esto no era por pura coincidencia, ya que fue precisamente el hermano de Margarita Zavala quien metió sus manos en la elaboración de la versión computarizada de la base de datos del Padrón Electoral.

El equipo de la campaña calderonista, apoyado por Diego Hildebrando Zavala contrató “algunas oficinas que se dedican a captar nombres, datos de posibles votantes” .

Diego Zavala celebró al menos mil 700 contratos con instancias oficiales, entre ellas el IFE, para desarrollar un sistema multibiométrico, a fin de “detectar registros múltiples y fraudes de identidad en el registro nacional de votantes”. Lo hizo a través de un acuerdo de su empresa Identix Incorporated con Sagem Défense Sécurite, compañía proveedora del sistema de seguridad del gobierno de Estados Unidos, por 11 millones 348 mil 82.7 dólares .

5 de junio de 2006. El “haiga sido como haiga sido”:

El 5 de junio de 2006, en una entrevista con la periodista Denisse Maerker, en su programa “Punto de partida”, Felipe Calderón Hinojosa, entonces candidato del PAN a la Presidencia de la República, acuñó una de sus frases más desafortunadas y que, después ya como Jefe del Ejecutivo federal, pintan de cuerpo entero lo que ha sido su administración en estos cinco años y ocho meses.

Maerker le preguntó a Calderón si estaba contento con la intromisión de los empresarios y del entonces presidente Vicente Fox Quesada en su favor durante los comicios de ese año. A lo que Calderón Hinojosa le respondió incluso con una sonrisa: “Ya si ganó, Denisse, como dicen en mi tierra, haiga sido, como haiga sido”. Esa frase, y todas las evidencias que surgieron tras las elecciones de julio de 2006, mostraron también el desprecio del candidato y de su partido por la democracia. Calderón ganó la Presidencia por un mínimo margen de 233,831 mil votos.

1 de diciembre de 2006. Asume el poder por la puerta trasera:

El 1 de diciembre amaneció con la tribuna del Congreso de la Unión tomada por diputados opositores por un lado y por el otro quienes apoyaban a Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.

Las policías federales y de la Ciudad de México habían colocado barricadas en los alrededores del Palacio Legislativo de San Lázaro para evitar disturbios y manifestaciones. Mientras en el interior, perredistas y panistas seguían con sus barricadas humanas, repartiéndose la máxima tribuna de la nación.

A las 9:50 de la mañana de aquel 1 de diciembre de 2006, en medio del estrado tomado, ante las cámaras de televisión transmitiendo en cadena nacional, en medio de un griterío ensordecedor, de los actores y del público, apareció finalmente Felipe Calderón.

Por una puerta trasera del Congreso entraron el Presidente saliente y su sucesor, auxiliados y protegidos por diputados del PAN, ayudantes y Estado Mayor. Subieron al estrado, llegaron hasta la tribuna y ahí se plantaron, mientras los opositores seguían ocupando al menos la mitad del estrado. Vicente Fox debía colocar la banda presidencial a su sucesor, pero éste no esperó, sino que se la arrebató de las manos y se la puso él mismo en el pecho. En seguida, ante el micrófono y a pesar de gritos y silbidos ensordecedores, juró ante el mismísimo Congreso de la Unión, como la Constitución manda. Felipe Calderón se convertía así en Presidente constitucional de los Estados Unidos Mexicanos.

Después del juramento, sonó una grabación a todo volumen del Himno nacional, tras lo cual, el nuevo Presidente y su comitiva abandonaron el Congreso, cinco minutos después de haber ingresado.

11 de diciembre de 2006. Inicia la guerra contra el narco:

En diciembre de 2006, además de enfrentar un conflicto con profesores del estado de Oaxaca, apoyados por miembros de organizaciones populares agrupadas en la APPO (Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca), apenas 11 días después de iniciado su gobierno, el presidente Felipa Calderón envío 6 mil 500 militares a su estado natal, Michoacán, ante la petición del gobierno local, para enfrentarlos contra el cártel de La Familia.

Esta acción recibió el nombre de Operación Conjunta Michoacán  y los 6 mil 500 militares servirían de apoyo a la Policía Federal Preventiva, y a la Agencia Federal de Investigaciones.

Ahí mismo se anunció que miembros de la Policía Militar empezarían a ser transferidos a la Policía Federal. No era algo nuevo que el ejército mexicano participara en operativos anti narco; sin embargo, desde aquel entonces sus armas solían ser simples segadoras de mano para ayudar a erradicar a mano cultivos de marihuana y amapola. En cambio, la acción comenzada el 11 de diciembre de 2006, era diferente. Después de mucho tiempo, era la primera acción que involucraba a miles de efectivos de las fuerzas armadas contra presuntos criminales.

La Operación Conjunta Michoacán llamó la atención de inmediato y analistas políticos apuntaron desde el inicio que constituía un buen golpe de efecto para contrarrestar los recuerdos del accidentado inicio político del gobierno.

Desde entonces, escépticos y opositores mostraron su inquietud acerca de si era una estrategia correcta lanzar una fuerza policiaco-militar de tal magnitud contra bandas de delincuentes que operaban imbricadas en la misma sociedad, que de hecho formaban parte de la sociedad mexicana. Calderón y su gobierno, desde esos primeros días, aseguraban que dicho operativo era “un éxito”.

La cifra extraoficial de muertos por esta guerra asciende a más de 60 mil, así como 10 mil desaparecidos y otros tantos miles de desplazados.

4 de noviembre de 2008. Muere su amigo más cercano: Juan Camilo Mouriño

La meteórica carrera política de Juan Camilo Mouriño, quien entonces fungía como secretario de Gobernación, acabó de forma trágica la noche del 4 de noviembre, cuando el avión donde viajaba (un Learjet modelo 45), procedente de San Luis Potosí, se estrelló en calles de las Lomas de Chapultepec, en la Ciudad de México.

Tras confirmarse el fallecimiento de quien también fuera ex coordinador de la campaña presidencial de Felipe Calderón y, luego, ex jefe de la Oficina de la Presidencia, el Presidente anunció una “averiguación a fondo” sobre las causas de lo ocurrido sin descartar ninguna posibilidad.

El gobierno federal informó que peritos de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos participarían en las investigaciones sobre el siniestro.

Luis Téllez Kuenzler, entonces secretario de Comunicaciones y Transportes, dijo que “las partes del avión, como las turbinas y el fuselaje, están completas; todo indica que se trató de un accidente”.

Junto con Mouriño, esa noche fallecieron los funcionarios José Luis Santiago Vasconcelos, Miguel Monterrubio, Arcadio Echeverría y Norma Díaz, así como el capitán Julio César Ramírez Dávalos, el copiloto Álvaro Sánchez y la sobrecargo Gisel Carrillo.

26 de mayo de 2009. “El Michoacanazo”:

El caso más célebre de funcionarios públicos detenidos por colaborar con el crimen organizado fue el arresto, en mayo de 2009, de 35 funcionarios del estado de Michoacán, entre ellos 10 presidentes municipales, algunos ex alcaldes, asesores del gobernador de Michoacán, entre otros funcionarios y un juez del fuero común.

La mayor atención la concentraron los 10 alcaldes. Era la primera vez que tal cantidad de funcionarios constitucionalmente electos eran detenidos por nexos con el narcotráfico. El gobierno federal dijo entonces que la investigación que condujo a estas detenciones llevaba seis meses desarrollándose, y que partía de acusaciones y pruebas aportadas por miembros del cartel de La Familia que habían sido detenidos previamente.

La prensa bautizó a esta operación y toda la secuela de información que generó con el nombre de “El Michoacanazo”.

Los funcionarios fueron internados en reclusorios y se les comenzaron juicios por delincuencia organizada y otros delitos graves.

Un año y cuatro meses después, en septiembre de 2010, 34 de los 35 detenidos quedaban libres porque el juez consideró que no había pruebas suficientes para considerarlos culpables de delitos de narcotráfico, en lo que fue considerado uno de los mayores ridículos de Calderón y su gabinete.

11 de febrero de 2010. El reclamo de María de la Luz Dávila:

Mientras el entonces gobernador de Chihuahua, José Reyes Baeza, pronunciaba un discurso, la señora María de la Luz Dávila, madre de dos jóvenes que fueron acribillados, se paró frente a la mesa donde se encontraba el presidente Felipe Calderón y le exigió justicia ante la desgracia de la que ha sido víctima.

En el evento, realizado en el Centro de Convenciones Cibeles de Ciudad Juaréz, el mandatario escuchó descompuesto los reclamos de la señora, que el 31 de enero de 2010 había perdido a sus dos únicos hijos, uno de 19 y el otro de 15 años.

Esa masacre cobró la vida de 16 jóvenes y estudiantes cuando celebraban una fiesta, en la colonia Villas de Salvárcar en Ciudad Juárez.

El 2 de febrero de 2010, en una gira por Japón, Calderón adjudicó la matanza de estudiantes y algunos adultos en esta frontera a una disputa entre pandillas.

Aunque deploró el asesinato de los jóvenes que fueron abatidos a balazos en Ciudad Juárez la noche del sábado, sugirió que ese ataque fue cometido “probablemente por otro grupo con el que, es una de las hipótesis, tenía cierta rivalidad”.

Las declaraciones del mandatario fueron consideradas por ciudadanos juarenses como “irresponsables y ofensivas” para las familias de las víctimas, al considerar como muy cómodo acusar a todos de ser delincuentes para evadir la responsabilidad de investigar y encontrar a los culpables.

Eso mismo, cara a cara, le reclamaría, valiente, doña María de la Luz Dávila.

4 de febrero de 2011. Carmen Aristegui y el supuesto alcoholismo de Calderón:

La periodista Carmen Aristegui comentó en su noticiero de MVS una manta que un día antes desplegaron los diputados de la izquierda en el Congreso y que decía: “¿Tú dejarías conducir a un borracho tu auto? ¿No, verdad?, ¿Y porqué lo dejas conducir el país”.

Aristegui dijo que se debía dejar la pregunta abierta, porque no es la primera vez que se hablaba de un presunto problema de alcoholismo de Felipe Calderón, aunque no había información específica para saber si tiene o no este problema.

En otras democracias del mundo, añadió, suele verse que se piden estudios médicos a los gobernantes para saber cómo están, por la altísima responsabilidad que tienen.

Aristegui agregó que por eso lo que había pasado el 3 de febrero de 2011 en la Cámara de Diputados, sí merecería una atención seria sobre si Calderón tiene o no problemas de alcoholismo y la Presidencia de la República debería dar una respuesta clara , nítida, formal al respecto.

“No hay nada de ofensivo, cuando alguien –si este fuera el caso-, tiene un problema de esta naturaleza, el alcoholismo que es un fenómeno de salud muy estudiado, muy conocido, tiene diferentes explicaciones cuando sucede en las personas requiere tratamiento, es una situación que no debe ser vista en caricatura.

“Si es el caso, si efectivamente hay elementos firmes que hagan presumir un problema de alcoholismo en Calderón, tendría que ser tratado con la seriedad del caso y frente a lo que pasó ayer, la respuesta más fácil es denostar el asunto, criticarlo y decir que no es la forma en que deben comportarse los legisladores, pero dejemos la pregunta abierta y la petición formal a la Presidencia de la República, tiene o no Calderón problemas de alcoholismo, esto merece una respuesta seria, formal y oficial de la propia Presidencia”, dijo la periodista.

El 8 de febrero, la cadena MVS informó que la periodista había sido despedida “por transgredir el código ético” de esta empresa. También urgió a Aristegui a disculparse públicamente, lo que la prensa del país atribuyó a presiones gubernamentales. Aristegui se negó y prefirió abandonar el programa.

En una conferencia de prensa que ofreció varios días después de su salida, Aristegui atribuyó el incidente a presiones directas del Ejecutivo federal sobre la emisora, a cuenta de la renovación de la concesión para emitir.

Todo esto generó una fuerte reacción en los medios y la sociedad civil, ya que la comunicadora está considerada una de las periodistas de mayor prestigio e independencia de México. Se generaron protestas, manifestaciones y grupos de apoyo en su favor por todo el país.

Ante ello, el 15 de febrero, la cadena y la periodista anuniaron un acuerdo para concretar el regreso de la informadora el 21 de febrero. En un comunicado conjunto destacaron que la decisión respondía “de manera pública y transparente a los requerimientos de una relevante porción de radioescuchas y ciudadanos”.

11 de noviembre de 2011. Muere Francisco Blake Mora, otro de sus amigos:

La mañana del 11 de noviembre de 2011, José Francisco Blake Mora, entonces secretario de Gobernación, y otras siete personas, falleció al desplomarse el helicóptero que lo transportaba rumbo a Cuernavaca, Morelos.

Blake Mora, también amigo personal del Presidente, fue el segundo secretario de Gobernación muerto en un incidente aéreo en el sexenio de Felipe Calderón, luego de que el 4 de noviembre de 2008 se desplomara el avión en que viajaba Juan Camilo Mouriño en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México.

Antes del fallecimiento de Mouriño, el 22 de septiembre de 2005, el helicóptero en que viajaba el entonces secretario de Seguridad Pública, Ramón Martín Huerta, se desplomó cuasando la muerte al alto funcionario así como ocho de sus acompañantes.

El helicóptero en que viajaba Blake era un Súper Puma de la Fuerza Área Mexicana TP-06.

Un día después, en el Campo Marte, Calderón Hinojosa destacó el trabajo discreto y eficaz de Blake Mora, quien, dijo, fue la clave para lograr la aprobación de diversas reformas trascendentes.

“Su afán no fue ganar la primera plana, sino trabajar para transformar verdaderamente al país, por eso siempre apostó por el diálogo y el entendimiento para encontrar soluciones a fondo a los problemas de la nación”, planteó Calderón.

El titular del Ejecutivo recordó que José Francisco Blake fue un mexicano de origen modesto, que vivió y conoció a fondo la realidad social mexicana, a tal grado que se cuenta que cuando nació en su casa, de Tijuana, Baja California, ni siquiera había pavimento en la calle.

15 de agosto de 2012. El chantaje del calderonismo a MVS:

El presidente de MVS Comunicaciones, Joaquín Vargas Guajardo, denunció en conferencia de prensa que el Gobierno Federal condicionó a MVS la ratificación de las concesiones de banda ancha en el 2011, luego de que despidieran a la periodista Carmen Aristegui tras haber hecho un comentario sobre el supuesto alcoholismo de Felipe Calderón.

Joaquín Vargas señaló que Javier Lozano exigió que la periodista se disculpara por su comentario a cambio de la aprobación del proyecto de banda ancha 2.5 GHz: “El licenciado Javier Lozano inició manifestando que el señor presidente Felipe Calderón y su señora esposa, estaban enterados de que en ese preciso momento él se encontraba platicando conmigo. A lo largo de la platica, el licenciado Javier Lozano, mencionó textualmente que: ‘hemos encontrado que tu proyecto de la 2.5 GHz, tiene méritos propios, pero si recontratas a la periodista, a tu proyecto se lo lleva la chingada y te olvidas de este gobierno hasta su último día’”, reseñó Vargas en conferencia.

Al respecto, el ex secretario del Trabajo aseguró que fue el empresario Joaquín Vargas quien ofreció al gobierno federal sacar de su programación a la periodista Carmen Aristegui a cambio de mantener la banda 2.5 Ghz.

“Cuando él decide contratar a Carmen Aristegui, y me lo dijo a mí, es para tener un contrapeso, un brazo político para hacer contrapeso a Televisa, para tratar de minar esa competencia, y la consideró la única manera de jugar al tú por tú con Televisa. Él contrata a Aristegui como un brazo político para atacar a Televisa”, refirió.

Lozano aseguró que cuando Vargas le dijo que iba a usar a Carmen Aristegui como “ficha de cambio” con el gobierno federal para lograr sus fines, él le pidió no hacerlo y en ese contexto le respondió con una frase altisonante.

Vargas respondió a los dichos de Lozano en una entrevista en MVS y se comprometió a acreditar todo lo que referido  acerca de la controversia con el ex secretario del Trabajo. Vargas no descartó incluso un encuentro con el residente Felipe Calderón, mencionando que lo ha buscado con el propósito de saber si él está seguro de lo que realmente pasó.