#MetaDatos: En las últimas semanas se desató una polémica por la propuesta de algunos congresistas estadounidenses de reclasificar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas.

Aun cuando no se les reclasifique, el Gobierno de Estados Unidos podría repeler su avance a través de la Red. Sin embargo, diversos diagnósticos apuntan a que la guerra contra el terrorismo no ha logrado contener la propaganda y el reclutamiento de organizaciones terroristas en las redes sociales.

Ciudad de México, 18 de noviembre (SinEmbargo).- La ejecución de nueve miembros de la familia LeBarón el pasado 4 de noviembre en Sonora, presumiblemente a manos del crimen organizado, generó una serie de reacciones del Presidente de Estados Unidos Donald Trump, legisladores republicanos y militantes del magnate estadounidense. Entre las más trascendentes se encuentra la intensión de reclasificar a los cárteles mexicanos como terroristas con el fin de combatirles militarmente como lo han hecho con Al-Qaeda, el Estado Islámico y otras organizaciones extremistas.

Aun cuando no se reclasifiquen a las organizaciones criminales como terroristas, el Gobierno estadounidense ya podría emprender acciones para limitar su avance en un frente: las redes sociales, que han servido como canal de reclutamiento, propaganda y comunicación del crimen organizado.

El empleo de las redes sociales como herramienta propagandística y de reclutamiento es un rasgo que el crimen organizado tiene con las organizaciones extremistas clasificadas como terroristas por EU. No obstante, las campañas emprendidas para combatir el terrorismo en la Red no han funcionado en las últimas dos décadas.

Horas después de que la masacre de los LeBarón se llevara a cabo, Donald Trump, Presidente de los Estados Unidos, ofreció a México trasladar a fuerzas armadas estadounidenses al territorio mexicano para ayudarle a combatir el avance de los cárteles. Aquel 4 de noviembre el Primer Mandatario estadounidense sostuvo: “Un ejército solo puede combatirse mediante otro ejército.”

Lindsey Grahamn, Senador republicano, Chip Roy, Diputado del mismo partido y otros congresistas hicieron un llamado para que se reclasifique al crimen organizado que opera en México como terrorismo con el fin de que el Gobierno de Estados Unidos pueda intensificar el combate a estos grupos criminales y emprender operativos similares a los que llevó a cabo en Siria y otros países del medio oriente.

GUERRA CONTRA TERRORISMO EN LA RED

El Gobierno de Estados Unidos ha combatido al terrorismo durante casi dos décadas en Afganistán, Siria, Yemen, Somalia, Irak y otros países. Pero estas campañas no han sido solo militares, la guerra contra el terrorismo también se ha librado desde la esfera digital, donde se han emprendido campañas para contrarrestar las prácticas de reclutamiento y propaganda de grupos como El Estado Islámico y Hezbolá.

En tanto se define si México ingresará a la listas de países señalados por EU como terroristas o no, en la Red, las campañas estadounidenses para combatir el terrorismo se han extendido ya a nivel global, debido a la deslocalización de los límites territoriales que se genera en el entorno digital, y sus resultados han sido tibios.

Algunos diagnósticos llevados a cabo admiten que una parte de las campaña para frenar la propaganda terrorista en Internet han costado al país vecino billones de dólares, pero no han servido para los fines propuestos, al menos no lo fueron hasta el final de la Administración de Barack Obama.

En Mayo del 2015, la comisión de seguridad interior del Senado estadounidense, integrada durante la Administración del ex Presidente Obama por los legisladores John McCain, James Lankford, Rob Portman y otros, organizó un panel de discusión en el que se describió la extensión de Isis en Twitter y las dificultades que el Gobierno enfrentaba para combatir a esta organización en la plataforma digital.

En el panel se analizó la manera en que Isis recluta “martíres” a través de Twitter. Además de encontrar que este grupo utiliza un lenguaje más violento que otro grupos como Al-Qaeda, indicaron que la extensión de su red es tan amplia, que no les era posible monitorearla en su totalidad. En 2015 había 500 cuentas de Twitter que impulsaban propaganda de Isis por cada 60 a 100 que el Gobierno identificaba. La agrupación podía permitirse tener 2 mil usuarios difundiendo hasta 150 tuits por día.

ACCIONES DESCORDINADAS

En las bases de datos de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de EU, se encuentra desclasificado el documento “Aplicando estrategias de medios privados para combatir el terrorismo”, publicado en 2016. En el documento se emite un diagnóstico negativo sobre los resultados de las campañas para combatir la propaganda terrorista.

“El gobierno de los Estados Unidos actualmente gasta miles de millones de dólares cada año para comprender, comunicarse e involucrar a varias audiencias, pero sus esfuerzos para contrarrestar la propaganda extremista continúan fracturados, descoordinados e ineficientes.

Ha habido numerosos estudios, informes y revisiones que identifican problemas y recomiendan soluciones sin éxito”, señaló el diagnóstico.

En el documento se indicó que los grupos terroristas han incrementado su volumen apoyados en la proyección global que les facilitan las redes sociales y se concluyó que en tanto el gobierno estadounidense no logre contener el avance de estos grupos a través de las plataformas sociodigitales, serán insuficientes los esfuerzos para detener al terrorismo.

”Los grupos extremistas violentos se han incrementado dramáticamente en el extranjero en los últimos 15 años a pesar de la Guerra contra el Terror de Estados Unidos. Con el uso de las redes sociales, la influencia de estos grupos es global y en el interior del país.

“Las campañas por sí solas son insuficientes ya que el apoyo global permite a los grupos terroristas regenerar su fuerza rápidamente. Para reducir su capacidad de regeneración, se necesita frenar el atractivo de estos grupos y promover la resiliencia social contra sus mensajes en los EU.

“A menos que el Gobierno estadounidense pueda frenar este atractivo, las operaciones equivalen a poco más que sacar agua de un barco que se hunde sin tapar primero el agujero” se concluyó en el diagnóstico.

RECLUTAN DESDE LA RED

Este mes, el Wall Street Journal publicó una investigación en la que se identificaron docenas de cuentas a través de las que ISIS reclutaba jóvenes por medio de la red social Tik Tok; en tanto que el Proyecto de Investigación sobre Terrorismo (IPT), un think tank estadounidense, identificó que la organización libanesa Hezbolá, que lucha contra el Estado Israelí, recluta miembro desde el 2017 a través de redes sociales y servicios de mensajería como Whatsapp.

La catalogación del crimen organizado como organización terrorista, añadiría a las campañas estadounidenses para frenar estas prácticas en la Red la extensa comunidad de usuarios que realizan actividades similares en redes como Instagram -de acuerdo con una investigación de Metadatos, esta es una de las plataformas más recurridas por los grupos criminales que operan en México- para reclutar nuevos miembros.

Sin embargo, las estrategias para hacerles frente no han comprobado su efectividad y aun cuando el marco legal bajo el que operan las plataformas sociodigitales más empleadas por estos grupos se circunscribe al poder judicial norteamericano, el Gobierno estadounidense tampoco ha consolidado un frente de combate al crimen organizado que opera en las redes sociales por lo menos en lo que va de la última década.